El rugido y la bocina de los camiones han empezado a sonar desde primera hora en Alcañiz anunciando el día grande de la festividad de San Cristóbal, patrón de los conductores. Una cita que une familia, nostalgia y orgullo, porque más allá de los actos programados, esta fiesta para muchos es sobre todo una excusa para mirar atrás, y recordar lo que significa una vida al volante.
Una vida muchas veces dura, pero también compañera y llena de historias. Como las que contaban Antonio Milián, más conocido como «Sandalio», Paco Ortíz, o «Tarambana»; y Antonio Mulet, para sus conocidos «Toñín», tres veteranos de la carretera que ahora la viven desde el lado del recuerdo. «Más de 50 años con el camión. Antes no había aire, ni calefacción… Íbamos con la manta entre las piernas por la noche», explicaban. Sin embargo, los tres están de acuerdo en que «antes había más compañerismo. Si uno pinchaba, paraban cuatro a ayudar», recordaban, entre risas y anécdotas, los tiempos pasados. Ahora ya jubilados, vienen año tras año al Santuario a rememorar sus años como conductores y a ver como la fiesta también con el paso de los años ha ido cambiando. «Aquí no venían las cabezas de los camiones solo, venían con el camión entero cargado para el lunes arrancar, o incluso el mismo domingo por la tarde», explicaban.
Alex Stoian, camionero en activo desde hace 20 años, también participó con orgullo. «Es un día especial porque puedo compartirlo con mi familia y con mi pasión», confesaba.
Este año, más de un centenar de vehículos entre camiones, coches y motos se han reunido este domingo en las inmediaciones del Santuario de la Virgen de Pueyos de Alcañiz para conmemorar el día más importante de esta celebración, y poner el colofón a un fin de semana cargado de actividades. La jornada, completamente diferente a la que se vivía a penas 24 horas antes, con un cielo despejado y caluroso arrancaba con el tradicional almuerzo popular en la Venta de La Panolla, para luego poner rumbo al Santuario de la Virgen de Pueyos, donde se celebraba la misa y la bendición de vehículos, Allí la jornada culminó con una gran asada para todos los participantes.
Desde la junta organizadora, María José Latorre y Carmen Oliveros destacaron la participación de este año. «Nunca sabemos cuánta gente vendrá, nos guiamos por la cantidad de camiones, y este año han venido muchos más de los esperados», apuntaron mientras repartían comida entre los asistentes.
La fiesta también sirvió para rendir homenaje a dos camioneros que se han jubilado, a quienes se les entregó una placa y un ramo a sus esposas. Este año a Miguel Ángel Comín y Rafael Sánchez. "Es una vida laboral larga y dura, y lo reciben con mucha alegría», dijeron desde la junta.
La fiesta comenzó el sábado con una exposición de miniaturas de camiones, seguida de una comida en el Recinto Ferial para socios y colaboradores, donde también se celebraron campeonatos de guiñote y rabino, además de la tradicional cena.


















