¿Cómo empezó todo esto?
Soy músico. Estaba en la Banda Municipal de Alcorisa y el director montó una orquesta. Empecé con 14 años y me fue gustando cada vez más. Seguí con la orquesta y, además de tocar la batería, me ocupaba de la técnica. Luego me compré un equipo con mi hermana y Juan Antonio Jaqués, acordeonista de Calaceite, y empezamos a hacer cosas pequeñas con orquestas, tríos y discomóviles. Coincidí con el que ahora es mi socio -Nacho Hernández- y fusioné la empresa con la suya, AudioPro Mudéjar, y ya han pasado unos 20 años.
Y creciendo.
Sí. Al principio yo compaginaba todo esto con mi trabajo como electricista para varias empresas de Alcañiz, pero al final tuve que elegir.
¿Ya hay conciencia de la importancia de una buena sonorización e iluminación en un acto público?
Sí, pero cuesta mucho. Lo dijimos en los Premios Empresa y lo repetimos: vamos a luchar porque la gente nos llame por lo que hacemos y no por lo que valemos. Ahí tenemos que acabar con el intrusismo.
¿Hay mucho?
Mucho. Y eso conlleva más esfuerzo para hacer ver al cliente lo que vale nuestro trabajo. Para empezar, no es cuestionable el trabajo de nadie; pero menos, que nadie nos diga que se lo tenemos que hacer más barato porque no sé quién se lo hace por la mitad. Seguramente ese alguien es el intrusismo.
¿Y cómo se combate?
Estamos afiliados a la Asociación empresarial de servicios audiovisuales y auxiliares de Aragón para el sector de Evento y la Cultura (SILVIS). Luchamos por unificar el sector y conseguir un convenio colectivo específico. Nos están midiendo con el sector del metal y no tenemos nada que ver. Si no hay un convenio es difícil explicarle a un cliente que para un evento que hace a las doce de la noche, según la magnitud del evento, el equipo tiene que llegar a la ocho de la mañana, montar, llevar su personal para montaje, cargas, descargas, son aparatos grandes… Y tiene que venir un equipo técnico para las pruebas, otro que haga el evento y otros tantos que desmontan. Con un convenio habrá una legislación y se podrá luchar porque ahora siempre hay un vacío legal. Mientras, tienes que coger los trabajos que te interesen. Yo ahora por fortuna puedo elegir pero no siempre se puede.
El convenio qué abarca.
Al audiovisual y toda la infraestructura de Aragón. Estaremos unas veinte o treinta empresas, pero faltan por entrar. Además de todos los papeles en regla, tienes que tener las licencias. Para ser taxista, aunque tengas coche y carné de conducir no puedes ejercer si no tienes una licencia específica. Esto es lo mismo pero cualquier chaval se compra en internet dos altavoces y una mesa de sonido y ya es técnico. Eso no es así pero es lo que hay ahora.
Ha mencionado los Premios Empresa, y es que AudioPro Mudéjar fue reconocida una de las cinco mejores de Teruel en categoría Innovación. ¿Qué se reconoce?
Siempre tratamos de estar a la última. Llevamos la dirección técnica de las Bodas de Isabel de Teruel y el último año hemos estado trabajando en cuatro plazas comunicadas digitalmente a través de unos 800 metros de fibra óptica con 60 sistemas inalámbricos de última generación y todo digital. Conseguimos que hables en la plaza del Torico y la voz llega al Seminario en 0,4 milisegundos. Es instantáneo. También tenemos la Unidad Móvil, que es un estudio portátil con el que hacemos directos, streaming y realización completa de lo que sea. En internet está el concierto directo de la Welcome Band en Huesca por ejemplo.
¿El número de personas varía?
Sí, tenemos a una persona en plantilla, a trabajadores fijos-discontinuos y algún freelance. Para las Bodas solemos estar entre 12 y 15 personas durante una semana; para cubrir el Drama de la Cruz de Alcorisa ya somos 6 personas; y en el Festival de Folclore de Alcalá de la Selva tenemos cuatro equipos simultáneos durante una semana además de los dos días de evento con gran montaje y también estamos entre 10 ó 12 personas. Ojalá pudiésemos dar faena a esta gente todo el año porque hay muy poco personal.
¿No se ha recuperado la escasez de técnicos tras la pandemia?
Ya había pocos, pero en pandemia se paralizó nuestro mundo porque no había eventos. Hubo gente a la que no le quedó otra opción que ponerse a trabajar en otro sector y ya no han vuelto a este, que también es trabajar.
Hay que recordar la obviedad...
Lo digo así porque se sigue tirando de la típica frase de «tu hijo se ha puesto a trabajar». Muchos de los que cambiaron no van a volver, esto es muy vocacional. Hemos perdido a muchos soldaditos en la pandemia (sonríe).
Imagino que son horas intempestivas, mucha carretera...
Sí, hay unas tarifas y dentro de SILVIS hemos creado el manual de las buenas prácticas para espectáculos y es muy importante que ayuntamientos y otras administraciones públicas lo conozcan porque muchas veces sacan licitaciones que incumplen la legislación laboral. Lo hemos creado para sumar, estamos dispuestos a ayudarles a confeccionar un presupuesto o una licitación. Por el bien de todos, tenemos que ir de la mano y cada vez hay más gente consciente de lo necesario que es la sonorización.
Lo valoran.
De hecho, te lo reconocen. Antes si sonaba bien un evento nadie te decía nada pero si había un acople, sí. Ahora te señalan el acople pero si ha sonado bien, también y eso es muy gratificante.
Hacen presentaciones de majas, conciertos, festivales, teatro... ¿Hay algún evento más top?
No, cada cosa tiene su matiz. Nos movemos con clientes que organizan eventos y con clientes que son los propios artistas de los eventos.
También lo pasarán bien...
Mucho. Ya digo que esto es vocacional y aunque se sufra mucho hasta que todo sale bien, y sean muchas horas y mucho cansancio, siempre se intenta estar de buen rollo. Esto no es una cadena de montaje en la que vas a lo tuyo, aquí vives momentos de gran familia con los compañeros.
Usted siempre va con la sonrisa.
(Ríe) Bueno, también tengo mis cosas… Me gusta mucho mi trabajo e intento disfrutar. También creo que haber estado sobre el escenario puede ayudarme a entender mejor las necesidades de los artistas. Se tienen que sentir cómodos y estamos para eso.
Seguro que algún evento le habrá hecho especial ilusión.
Mientras estás en faena no ves a los artistas como nada especial, son compañeros. Pero hace años en San Fermín en Pamplona me tocó sonorizar a Azúcar Moreno y no me lo podía creer. Son cantantes de mi infancia y de las que tantas veces tocamos sus canciones en escena. Al final me pidieron hacernos una foto todos juntos para el recuerdo porque salió todo perfecto. A mí me hizo una ilusión tremenda vivir todo aquello.








Muy grande Alfonso, con profesionales como tú da gusto. Haces fácil lo difícil.
Grande Alfonso!!
Si quieres montar un acto y que la sonorización sea perfecta no te olvides de llamar a Alfonso, un crack.