La suya no es una de las profesiones más conocidas. De hecho, en Aragón solo son 11 y 4 de ellos están en la provincia de Teruel. Álvaro Segundo es Agente de Protección del Patrimonio Cultural de la DGA, aunque hasta no hace mucho esta figura se denominaba Guarda de Monumentos. Se encargan de vigilar los Bienes de Interés Cultural, Bienes Catalogados, y Bienes Inventariados, además de los Monumentos de Interés Local y lo hacen repartidos en diferentes zonas que recorren en coche y carpeta en mano. Revisan que todo el patrimonio que goza de estas protecciones no sufra alteraciones en su estado ya sea a la hora de ejecutar obras y restauraciones, o en revisiones de rutina. Se encuentran "de todo", desde pintadas hasta el rastro hecho por quienes hacen oídos sordos a la prohibición de emplear detectores de metales en yacimientos arqueológicos. Segundo lleva dos décadas recorriendo diferentes comarcas de la provincia, principalmente bajoaragonesas, y también hay momentos para deleitarse con el paisaje y también para protagonizar algunas anécdotas.
¿A qué se dedica un Guarda de Monumentos, ahora Agente de Protección del Patrimonio Cultural?
Nuestra labor es de vigilancia y protección en varios aspectos como yacimientos arqueológicos, pinturas rupestres, monumentos y, sobre todo, y donde más trabajo tenemos, en conjuntos históricos y su área de protección. Hacemos vigilancias rutinarias, acudimos a alguna incidencia si nos requieren y también a obras en zona protegida. No tenemos potestad para sancionar, nuestra labor es meramente informativa, y si es necesario comunicamos a la autoridad competente.
¿Cómo es el proceso y cómo os coordináis?
Somos 11 en todo Aragón, 4 estamos en la provincia de Teruel y estamos coordinados por el servicio provincial. Nos mandan previsiones y nos hacemos planificaciones trimestrales. En el caso de las obras, nos envían los expedientes de las que que tienen que pasar por la comisión de Patrimonio para poder empezar y, una vez están en marcha, sobre esos expedientes, vigilamos que se hagan conforme a las prescripciones.
¿Hay muchas irregularidades?
A veces la gente se pone a hacer obras sin pedir licencia patrimonial, pero hay casos que incluso sin haber pedido la municipal. También sucede que algún ayuntamiento en zona protegida da licencias sin pasar por la comisión de patrimonio. Hay pueblos donde hay más concienciación y se hace todo correcto, pero hay otros que son más proclives a hacer cosas raras.
¿Cómo se procede entonces?
Cuando pasa algo hacemos un pequeño informe con fotografías y lo remitimos al servicio provincial.
Imagino que este trabajo tiene doble cara, que aunque ya os vayáis conociendo no siempre seréis bien recibidos...
Llevo 20 años y en la mayoría de los pueblos ya nos conocemos y yo procuro llevarme bien con todos (ríe). Si en una obra ves que no lo están haciendo bien, primero preguntas, tratas de explicar… Pero, aunque somos unos mandados, somos la cara visible de la administración y a veces en alguna obra en la que se han saltado pasos alguno te ofrece lo que no quieres.
¿Cómo fue tu entrada en este puesto? No es una figura muy conocida.
Estudié Historia del Arte en Zaragoza, me comentaron que la persona que estaba en mi puesto se iba a jubilar y que hacían un contrato relevo de un año. Me interesó porque estaba relacionado con mis estudios y lo tenía al lado de casa porque la sede está en el Cabezo de Azaila. Nos presentamos dos personas y me seleccionaron. He estado de interino hasta que en noviembre hicimos la oposición, porque en todo este tiempo no habían convocado. En marzo salió la lista de aprobados y todavía estamos esperando a tomar posesión. Con el proceso actual se quedará una plaza libre. Hace unos años pasamos de la escala de personal laboral y éramos guardas, a la de funcionarios. No es de las oposiciones más exigentes. Eso sí, es básico tener el carné de conducir.
Y es básico que te guste.
Totalmente. A mí me encanta, y a veces caes en la cuenta de que estás haciendo un trabajo que te gusta y disfrutando del patrimonio y la naturaleza de aquí. Alguna vez te ves en un día de estos espléndidos en un yacimiento con un atardecer, haces una foto y la mandas por whatsapp al grupo de los compañeros y vemos que somos unos privilegiados.
¿Cuál es tu radio de acción?
Desde inicio, Bajo Martín, Andorra Sierra de Arcos y parte de Cuencas Mineras y Jiloca. He añadido Bajo Aragón y Matarraña porque el compañero que lo hacía se fue a Teruel. Es la zona que más trabajo lleva porque son muchos conjuntos históricos.
¿En qué os fijáis en las vigilancias rutinarias?
En que todo esté bien y a veces te encuentras que no lo está. Por ejemplo, el yacimiento íbero El Palau de Alcañiz es BIC y me he encontrado alguna picada hecha por gente que ha ido con detectores de metales. Están prohibidos en Aragón, ni para uso recreativo. Solo es posible con un permiso especial de la Dirección General de Patrimonio para una actuación y fecha y un fin científico. Destrozan niveles arqueológicos.
Por no hablar del vandalismo, ¿hay mucho aficionado a la pintada?
Mucho, te las encuentras en una iglesia BIC y hasta en la excolegiata de Alcañiz. Son grafitis y otras veces son frases si alguno se pone poético. Se documenta y se informa.
¿Os llaman para estas incidencias?
Sí, a veces viene incluso el arquitecto del servicio provincial o nos pide que acudamos a fotografiar alguna incidencia. Y a veces también acompañamos a algún arqueólogo o técnico de la DGA que viene a hacer algo. Se suelen conocer el territorio pero no siempre, y ahí estamos nosotros.
Siempre se ha dicho que Aragón tiene más patrimonio del que puede proteger y mantener.
Entre los que somos tratamos de abarcar toda la extensión posible y priorizamos los elementos que están declarados. Hay muchas ermitas, iglesias o yacimientos que no están en ninguno de los tres niveles de protección y sobre los que tenemos potestad.
¿Somos conscientes de lo que tenemos en la puerta de casa?
El Cabezo de Alcalá es uno de los mejores de España y mucha gente no lo conoce, gente de la zona que igual sí ha ido a Pompeya o Numancia. O el Santuario de la Virgen de la Fuente de Peñarroya de Tastavins, que tiene una ermita con un artesonado espectacular. Los Estrechos del río Martín son increíbles, la Sima de San Pedro en Oliete…
¿Te piden recomendaciones los amigos para hacer escapadas?
Sí, más de una vez. Y yo estoy encantado de poder ayudar.
Te veo con la carpeta.
Sí, y a veces se creen que soy el de la luz.
¿Te han confundido con el de la luz?
(Ríe) En la mayoría de pueblos ya nos conocemos, pero a veces te ven por la calle con la carpeta y mirando alguna fachada y te pregunta si buscas una casa para revisar los contadores. También usamos tecnología, aunque al principio tirábamos de Polaroid.
¿Cómo se hacen los informes con una Polaroid? Hay que tener pulso.
Ahora tenemos móvil y ordenador, y tuvimos una cámara digital, pero yo empecé con una Polaroid y era todo un proceso… Hacías la foto, que quedaba como quedaba, y la enviabas en formato físico por correo convencional y con el informe escrito a mano. Hacíamos tres fotos como mucho y con dos informes ya gastabas el paquete de diez recambios. La carpeta me gusta y me organizo, pero la voy cambiando porque se desgasta, también viaja.







