Tu currículo académico es extenso. Licenciada en Biología, en Dietética y Nutrición, además de formaciones en temas como pilotaje de drones entre otras muchas y muy dispares. ¿En qué momento comienzas a trabajar en juventud?
Mi padre ya trabajaba con gente joven y con 6 años me llevaba a campamentos, albergues y colonias. Me saqué la titulación de monitora y de directora mientras seguía mi formación reglada en Madrid. Me apasiona la Biología, pero hice muchas entrevistas de trabajo y entonces las empresas privadas no estaban muy por la labor de contratar a mujeres. Trabajé en un laboratorio, vi que era muy complicado avanzar y me preparé oposiciones porque en la administración somos iguales. En Zaragoza me puse a estudiar las de técnico de la Administración Civil del Estado y salió la de la comunidad autónoma y saqué la plaza. Una vez dentro, mi primera decisión fue dirigir la Residencia Juvenil Luis Buñuel en Teruel y estuve hasta que cerró hace 13 años.
¿Por qué lo tuviste claro?
Porque conocía el tema y veía que en una residencia juvenil podía hacer un proyecto importante con los jóvenes. Pude compatibilizar con la Biología hasta que tuve tres hijos. La maternidad es mi mejor máster, da una visión global de todo (ríe). Todo lo he trasladado a mi sector, juventud y salud con deporte van unidos y muchas formaciones las hemos enfocado así.
Lo de pilotar drones tiene sentido tratándose de Teruel.
(Ríe) Esto es interesante. Viajando se aprende mucho y en Singapur vi drones volar y a la gente hablando por el móvil como luego hemos hecho los españoles. Al volver a Teruel pensé que teníamos que hacer volar drones como fuera. Lo propuse en el Gobierno de Aragón y ya me recordaron cuando pedí un Facebook muchos años antes de que se hablara de eso aquí. En Teruel tenemos que tener cosas innovadoras, hablé con la empresa Delsat que está ahora en el aeropuerto y que es de Monreal, y se hizo un convenio con el Instituto Aragonés de la Juventud (IAJ) y dimos formación. Yo también aprendí (ríe). La proyección del dron era mucha, incluso para vigilar regadíos. Está en desarrollo el proyecto ‘Pharmadron’ para enviar medicamentos y ojalá llegase al transporte de órganos en un futuro.
Parece que el tiempo te da la razón con tus propuestas.
Creo que en esta provincia tenemos algo, tenemos que ser resilientes. Yo aposté por quedarme en mi tierra, en Teruel, ni siquiera Zaragoza. Lo fácil hubiera sido quedarme en Madrid. A veces me dicen que no he evolucionado. ¿Eso qué significa? ¿Irte a la gran ciudad a un cargo más alto y no poder hacer todo lo que he hecho? Me lo han propuesto, pero no lo quiero, con mis oposiciones tampoco lo necesito, y ya hay gente que lo hace estupendamente. Para mí, evolucionar es dar sentido a lo que hago y, sobre todo, que tenga repercusión directa en los jóvenes. Lo importante cuando me voy a dormir es irme contenta.
Han pasado generaciones por tus manos, ¿cómo ves a los jóvenes?
Lo quieren todo a golpe de clic, pero eso nos pasa a todos. A la juventud no hay que echarle la culpa de nada, es de los adultos, que no nos acordamos de que también fuimos jóvenes. Hay que escucharles, y por eso fuimos la primera comunidad autónoma en implantar asesoría psicológica en pandemia. El servicio continúa en cada comarca, es anónimo y eso les atrae más. Hay que adaptarse a ellos, por eso yo no los recibo en mi despacho, quedamos en el bar o donde quieran. Nuestra información llega a todos los ayuntamientos y comarcas con la Red SAIJ (Servicio Aragonés de Información Juvenil) con 145 puntos en las tres provincias y funciona porque este año hemos hecho 97 actividades de campamentos, albergues y colonias en la provincia, se ha duplicado. Llevamos años importantes porque hay trabajo detrás y eso se lo hago ver a ellos también.
Supongo que lo ven en ti, eres la primera en participar en todo.
Con quien más aprendo es con los jóvenes y a mí me gustaría serlo más porque me siento así pero ellos me vienen con el «señora» (ríe). Se les pasa cuando me ven en redes «en el Insta», me dicen que no soy una funcionaria al uso. Hace cuatro años hice un curso de robótica y por las noches lloraba porque no entendía nada pero era lo que venía y ya es presente. Ahora está la IA, que hay que usarla para saber lo que es pero sin olvidarnos de que somos humanos y de que estamos condenados a una involución si no usamos el cerebro. A mí me encanta comunicar y pensé en hacer periodismo, por eso creo que hay que agradecer que siga habiendo medios en el territorio y estar informados diariamente. Yo desde mi parcela empleo mis redes para visibilizar lo que hacemos, son muchas cosas pero a veces nos falta comunicarlas.
¿En qué trabajáis ahora?
Desde el IAJ colaboramos con la coordinadora aragonesa de voluntariado, y con asociaciones e instituciones, porque muchas las tenemos en el centro social en Teruel al que le hemos dado mucho dinamismo y apertura. Con el carné joven también se está trabajando captando a empresas que ofrezcan descuentos a cambio de promoción. Hace poco vi en Instagram una que hacía actividades con jóvenes, les mandé un mensaje y ya están incluidos.
¿A eso te refieres cuando dices que en esta provincia "tenemos algo"? ¿A tener el ingenio siempre listo?
He tenido suerte con mi trabajo, cuando dirigía la Residencia Juvenil Luis Buñuel decía que tenía 203 hijos, los 200 de allí, sin contar los 40 de personal, y tres en casa, que son los que más alucinan de verme siempre metida en algo. Y yo estoy tan contenta porque lo fundamental es trabajar en lo que te gusta. Siempre he tratado de crear buen ambiente en el trabajo, que todos demos lo mejor y no dejemos de celebrar los cumpleaños. Es importante esto porque somos humanos y las instituciones las forman las personas. Volviendo al Aeropuerto de Teruel, su director Alejandro Ibrahim es un fuera de serie, y hemos colaborado y luchado hasta que se implantó el grado de FP de Aeronáutica porque estábamos mandando a nuestros jóvenes a Madrid. No tenía sentido, igual que no lo tuvo llevarse la Facultad de Geológicas de Teruel a Zaragoza. La gente que vivimos en la provincia podemos tener empuje, pero somos muy poquitos. Ahí sí que veo que no se ha ayudado a la provincia todo lo que se ha tenido que ayudar y eso lo diré donde haga falta.







