¿Qué balance realiza de la XXI edición?
Lo que hemos vivido desde el primer día y, según ha avanzado la semana, no se puede mejorar. La programación ha gustado, todos los invitados están encantados y todos me amenazan con volver (ríe). Hay un ambiente exquisito, todo el mundo ha estado disfrutando.
Supongo que es el mejor medidor del nivel que hay.
Es enorme. Pepa Fernández estuvo por segundo año con RNE y dijo que cada vez que le pidamos que venga a Calanda, ella viene. Ángeles González-Sinde ha presentado un libro que todavía no ha editado, pero que a raíz de venir a Calanda, ha centrado la historia en nuestro territorio. Eso es una labor que no se conoce de lo que hacemos los festivales de cine. Están las películas, los cortos y el taller de los niños que jugando le están quitando el miedo a la IA. Contamos con tres películas que incluyen rodaje en Calanda, algo bastante inaudito pero tiene que ver con este festival.
México vuelve a estar muy presente.
Gracias al acuerdo con el Festival Internacional de Cine de Morelia, que trae a Calanda cuatro películas muy diferentes y que constituyen, además, estrenos internacionales. El lunes vino desde Los Ángeles el actor y el guionista del cortometraje que estrenábamos, igual que han venido desde México Carlo Ayhllón, Iván Trujillo o Marina Stavenhagen, la directora de la Cineteca Nacional de México que ha anunciado el primer ciclo de cine aragonés en México.
¿Qué supone para la industria aragonesa? Calanda siempre quedará como el origen.
La idea es que se repita y que, además, los autores tenga éxito de público y que ese éxito justifique que haya más proyecciones más allá del ciclo. Las proyecciones van a taquilla, es decir, que una parte, el 40% de lo recaudado, va para los productores. Se trata de despertar el interés, pero también de apoyar la industria cinematográfica aragonesa.
¿Qué importancia tiene mantener el encuentro Aragón - México?
La tiene. Contamos con gente de una categoría excepcional, porque además de Marina Stavenhagen e Iván Trujillo, tenemos dos productores de la serie ‘Sabores de libertad’, una serie de la que quieren hacer la segunda temporada y que ya estamos planteando que uno de los capítulos se filme en la provincia de Teruel. La idea es que se abra internacionalmente, y esa idea ha surgido aquí, en el festival. Se crean sinergias, pasan cosas que de entrada no se ven y esta es una labor que no se conoce de los festivales y que tampoco hacen todos los festivales. Habla de la madurez, de la importancia que tiene internacionalmente. Es muy destacable, junto con las proyecciones, las actividades y la presencia de México, Francia y el compromiso con los Derechos Humanos.
¿Qué dais a la gente que todo el mundo quiere volver y vuelve?
Los cuidamos, y más allá del festival. La Bellota, por ejemplo, hace menús especiales y te puedes comer un queso de las ovejas que han pastado en esta tierra, igual que vendemos el vino que tenemos ligado a Nazarín y Kolenda. Las cooperativas hablaron en Radio Nacional para toda España. Es decir, que el festival va mucho más allá de lo que se ve de entrada. Intentamos que nuestro territorio se potencie, seguir con los talleres con niños para que haya nuevos cineastas, y es importante ir cada año a un pueblo.
¿Por qué?
Porque descentralizamos y este año en Torrecilla de Alcañiz ha sido maravilloso. Tanto, que los productores de ‘Sabores de Libertad’ dan una masterclass en su taller de empleo vinculado con el audiovisual. En el programa de Radio La Comarca se conocieron y se quedaron fascinados. Todo lo que podemos apoyar, lo hacemos, y nos gustaría que cada noche viniera gente de la comarca. Hay un equipo magnífico que se deja la piel, le pone ilusión y le pone pasión, y son ingredientes para que el festival sea un éxito y todos los invitados amenacen con volver. Y también hay un truco: en el festival, desde invitados a público que vota, todo el mundo es VIP. Equipo e invitados comemos todos juntos y se sienten parte del festival, ven el esfuerzo y la pasión y todo eso me temo que les enamora.
Incluso algunos se han ido de ruta de la mano del presidente comarcal.
José Miguel Celma se ha puesto de chófer y guía y se los ha llevado al Castillo de Alcañiz y al Matarraña. A todos los que vienen les animo a que se alquilen un coche y les indico lugares de interés. Además, son productores, gente que cuenta historias, y si ven un sitio que les cuadre con algo, se abre una puerta a un posible rodaje. Que se concrete es muy complicado porque tienen que converger muchos factores para rodar, entre ellos, incentivos para que sea rentable. El cine es industria. Por eso en los encuentros ponemos énfasis en que haya incentivos que permitan que se hagan más rodajes en nuestra tierra. Los políticos lo tienen que poner su granito de arena, porque si hay un paisaje parecido en Navarra donde cuesta la mitad o es gratis rodar, no podemos competir.
El rival no es Estados Unidos...
No. Lo tenemos aquí.







