Quizá cuando alguien se plantea dedicar su vida a la naturaleza piensa en el Pirineo. ¿Qué bondades tiene el Bajo Aragón?
Ambiental y naturalmente es un paraíso con muchos ecosistemas diferentes en pocos kilómetros y esa variabilidad te permite trabajar en cosas que te gustan. En ambientes áridos y secos es donde más biodiversidad hay. Más que en zonas boscosas y verdes idílicas. Mucha gente viene de prácticas y se sorprende. Yo no soy de aquí pero hace ya casi 30 años que aposté por quedarme y no me arrepiento. La variedad es tal que en Caspe, donde estuve 18 años desde 1998 antes de venir a Alcañiz, hice horas de navegación como un marinero (ríe). Eso no lo imaginaba.
¿Qué nos amenaza?
No podemos estar en contra del desarrollo pero a veces se le pone el apellido de sostenible y está provocando la desaparición de muchas especies. Sisones, gangas, ortegas, cernícalos primillas, aguilucho cenizo… se ven poquísimo en el campo porque donde había cereales y ribazos ahora hay mares de placas. El águila azor perdicera también está sufriendo, hay parejas en Alcañiz y alrededores y llevan años sin criar. Es un compendio de muchos factores pero, además de que ha aparecido mucho buitre que le quita zona de nidificación, también podría estar asociado al alto nivel de actividades que hay en el campo. Por mucho que salgas al monte que crees más perdido, te cruzas con motos, bicis o escaladores. No es una crítica, pero no todas las actividades están bien reguladas y son muchas, es un estallido. Se está trabajando en ello y en vigilar pero hace falta personal y tiempo, no llegamos.
¿Cómo repercute la modificación del ecosistema en el ser humano?
En todo porque se rompe una cadena alimenticia y desaparecen especies y vienen otras como la avispa asiática.
El cambio climático no ayuda...
No, porque se rompe un sistema equilibrado como el estepario y llegan especies de fuera que no tienen depredador. El mejillón cebra ya nos dio problemas y al final se equilibró. Ahora veremos si los depredadores habituales de insectos son capaces de controlar algo la avispa asiática. Las abejas se tendrán que amoldar y desarrollar mecanismos de defensa o desaparecerán y son unos de los principales eslabones de la cadena. El cambio climático también ha modificado hábitos de las cigüeñas blancas por ejemplo. Hacía años que no se hacía censo a nivel nacional con SEO y en el reciente salen 35 parejas en Alcañiz, que son muchas.
¿Cómo se ha capeado 2025 con peste porcina y gripe aviar? La cara más amable la trae la sarna.
Siempre acabamos y empezamos año con el censo de cabra y la sarna fue un reto, pero nos vamos recuperando tras registrar un 95% de cabras muertas. La peste, de momento, no nos ha dado de lleno pero hemos tenido que aplicar los protocolos antes de retirar jabalís muertos. Todos han dado negativo. La gripe aviar sí nos dejó ejemplares de grullas y gaviotas muertas, pero recoger animales muertos y heridos lo hacemos a diario aunque sin tener que ponernos los trajes de protección.
Y seguir al lobo, otro reto supongo.
Lo es. Tenemos un macho en la zona y es una muestra más de la variabilidad de nuestro trabajo. Tampoco imaginé que en Alcañiz iba a hacer un seguimiento durante tanto tiempo de una especie tan emblemática a nivel ibérico. Todo esto, igual que sucede con la avispa asiática, te lleva a estudiar y a conocer sus comportamientos. Se hacen charlas, formación y todo eso te permite hacer mejor tu trabajo porque tocamos muchas áreas, como caza y pesca. También la gran olvidada como es la flora y hacemos seguimiento de plantas en el proyecto Resecom del CSIC. Estas labores son las que me gustan, pero la mayor parte del tiempo lo dedicamos a incendios y su prevención.
¿Cómo es el trabajo en incendios?
Hay tres cuadrillas dobles que son Romeo 19 en Monroyo, Romeo 12 en Valderrobres y Romeo 11, que en 2025 se trasladó de Valdealgorfa a Alcañiz; además de la Helitransportada de Alcorisa. Son cuadrillas activas todo el año en Aragón. Somos zona de muchas tormentas, pero tenemos un buen sistema de prevención con torres de vigilancia bien ubicadas y gente del terreno que lo conoce palmo a palmo y te indica muy bien dónde ha visto el humo. Una de nuestras bazas es que muchas de nuestras cuadrillas son gente del terreno también y lo conocen. Se forman muy buenos equipos y se llega muy pronto al lugar. Trabajamos de forma eficaz y, aunque llevamos dos campañas con sustos nos hemos salvado, pero habrá incendios y grandes porque con el cambio climático el combustible ha cambiado y son fuegos muy violentos. En el monte de utilidad pública del Gobierno de Aragón se han hecho muchas acciones como cortafuegos o reducción de combustible pero hay otra parte de monte privado en el que creo que habría que facilitar la gestión para reducirlo también. Ese trabajo lo hacen las cuadrillas. Creo que esa coordinación hace que también nos envíen a inundaciones como la provocada por el Aguasvivas, la de Cuarte de Huerva y la DANA de Valencia en el primer convoy que montó el campamento.
¿Cómo viene 2026?
Lo más inmediato es tratar de frenar a la avispa asiática antes de primavera, lo más importante es seguir con la prevención de incendios y, en cuanto a los APN, sería ideal un aumento de plantilla. Se hacen muchísimas guardias en incendios y se dejan de lado otras cosas que hay que hacer. Ha habido avances en los últimos años y estamos en momento de cambio.
¿Qué necesitáis como colectivo?
Si prosperan las leyes que están en marcha como la ley básica de APNS del Gobierno de Aragón, casi un tercio de la plantilla se jubilará porque se bajará la edad a los 60. Tendrán que salir más plazas, porque también hay bajas, y eso repercute en nuestra conciliación personal. También nos dará la opción de hacer carrera administrativa, algo necesario para un colectivo que hace multitud de tareas. Somos policía administrativa y judicial, y tendría que haber especializaciones en incendios forestales para una mejor prevención, otra en biodiversidad, en caza y pesca… En lo que ya se hace. Que hubiese grupos ya es un sueño pero la evolución debe ser esa.








Gran profesional 👏