Información para prevenir y detectar es en lo que inciden desde IAM, donde no ocultan su asombro ante los primeros datos que han arrojado los CAIVIS en sus primeros nueve meses de apertura. Estos nuevos recursos ofrecen un espacio seguro y confidencial para víctimas de violencia sexual y, del total de casos atendidos, el 21% corresponden a menores de edad a partir de los 12 años, un dato que "preocupa muchísimo", pero que tiene que servir para ver y hacer una lectura de los entornos en los que se mueve la infancia y la adolescencia y valorar que "hayan sido capaces de acercarse a los centros para buscar ayuda". Llama la atención igualmente que en el 80% de los casos atendidos en los CAIVIS, la víctima menor de edad guardaba relación previa con su agresor, mayor de edad. Concretamente, en el 18% de los casos el agresor provenía del entorno familiar inmediato. El porcentaje mayor de atenciones ofrecidas durante estos nueve primeros meses guardan relación con casos de abuso sexual en la infancia y agresiones sexuales con penetración, con 64 hasta la fecha en cada caso.
Los CAIVIS se abrieron en las capitales de provincia, pero atienden a todo el territorio. La directora del IAM, María Antoñanzas, explica y reflexiona sobre cómo seguir implementando medidas y recursos para atajar la violencia. La prevención e información con menores resulta clave, así como recordarlo cada 25-N.
Cada 25-N es un día para reivindicar y también para recordar. ¿Qué recursos hay alcance en el medio rural en una denuncia de violencia de género?
Es muy interesante esto porque la violencia contra las mujeres también ocurre en gran medida en el entorno rural. Tenemos, por supuesto, todos los recursos que tiene el IAM como el teléfono 900 504 405, las guardias de urgencia 24 horas, tanto social como jurídica. Luego tenemos asesorías jurídicas, social, laboral, educativa. También están los recursos temporales de alojamiento y, cómo no, trabajamos en coordinación a través de convenios con las Comarcas, porque son ellas las más cercanas a la violencia que ocurre en este entorno del que me hablas.
Hablando también en cuanto a los datos, respecto a las edades, ¿se nota que está descendiendo esa edad, que cada vez hay casos más tempranos? ¿Cuáles podrían ser las causas?
Este año hemos puesto en marcha los CAIVIS, los Centros de Atención a Víctimas de Violencias Sexuales. De los datos que estamos analizando se desprende que un porcentaje elevado, alrededor de un 21%, es de menores de 18 años, de 12 a 18 años, que es la franja de edad que se atiende en los CAIVIS. Nos ha sorprendido el dato en estos nueve primeros meses de atención, porque nos da una fotografía de lo que es la violencia, de lo que es la violencia sexual y en qué rangos de edad ocurre. Es importante, por tanto, poner todos los medios a disposición de estos menores que sufren violencia, pero también incidir e insistir en la clave, que es la prevención, la sensibilización y la educación, en el buen trato y en el respeto.
En cuanto a ese dato, ¿hablamos de esas edades también en el agresor o el agresor es adulto?
El agresor es adulto. Esas edades que estoy mencionando de agresiones sexuales a menores de 12 a 17, ese 21%, son agresiones sexuales a menores lógicamente cometidas por un agresor adulto mayor de edad.
¿Cómo se puede trabajar en esto?
Con mucha delicadeza, entendiendo que las violencias que sufren los menores son completamente distintas.
¿De dónde suelen venir las denuncias? ¿Las propias personas menores de edad avisan? ¿O es más bien familiares, vecinos, conocidos?
Denuncian, simplemente acuden o llaman a través de la línea 900 y reclaman atención. Pueden venir acompañados de algún adulto, algún tutor o progenitor, o pueden venir ellos directamente a cualquier centro CAIVIS. Ya digo que depende un poco del tipo de violencia que haya sufrido ese menor.
¿Cómo actúan los CAIVIS en el resto del territorio?
Están implantados en Zaragoza, en Huesca y en Teruel, donde tenemos las puertas abiertas, pero lógicamente, atienden a todo el territorio de Aragón. Era algo en lo que queríamos incidir y por eso se pueden hacer atenciones telemáticas a través de las líneas que hoy todos conocemos, a través de una consulta a través del ordenador. Y, si no, los profesionales también se pueden trasladar al espacio, a la ciudad, a la población, al pueblo donde esté esta víctima. También se trasladan los profesionales hasta allí, para esta cercanía.
Se ha instalado desde hace un tiempo cierto negacionismo y mensajes de odio en redes sociales que abarcan diferentes ámbitos y que niegan la violencia de género en algunos casos. ¿Cómo se trabaja en esto con las redes sociales?
Tenemos que concienciarnos de lo importante que son los datos que volcamos a través de las redes sociales. O si nuestra pareja quiere controlarnos el móvil, eso no es amor realmente, eso es violencia. O si quiere controlar el tipo de contenido que tenemos en las redes sociales. Eso ocurre en los jóvenes más. Y es importante hacerles entender que la violencia no solamente es física, que puede ser psicológica, económica, digital… Puede haber muchísimos tipos de violencia y tienen que entender que eso también es una violencia contra la mujer.
Vox plantea eliminar el IAM y destinar los fondos a seguridad. ¿Qué opina?
Lo que hacemos en el IAM es trabajar a diario, grandes profesionales son las que están al frente del servicio de atención a la mujer y es lo que queremos seguir haciendo y queremos seguir manifestando en este 25-N. Sobre todo, hay que recordar que la mejor respuesta frente a la violencia es una sociedad informada, que sepa los datos que hay detrás de la violencia, que se comprometa y que sea capaz de actuar antes de que sea demasiado tarde. Eso es lo que queremos y lo que buscamos con este 25-N y que se conozcan los datos de atención, para a partir de ahí, que todos podamos tomar una decisión o una opinión pero con datos reales; y hay muchas mujeres víctimas de violencia.
En colegios e institutos hay preocupación por cómo se relacionan los más jóvenes con las pantallas, con bulos, desinformación que circulan también en las redes, que también son una puerta de acceso a la pornografía. ¿Cómo se trabaja ahí en prevención?
Es preocupante cómo crece la violencia por estos canales digitales. Es algo todavía desconocido porque tienen mucha facilidad de acceso, de reproducción de contenidos y se produce una reducción de sensación de peligro a través de estos canales. La viralización que ofrecen las redes sociales todavía agrava mucho más estas situaciones de violencia. Entre otras cosas, desde el IAM este año hemos puesto en marcha un programa piloto en el que a través de un escape room los jóvenes pueden trabajar el tema de la violencia sexual digital. Ellos se implican en la solución de un problema, valoran y comparten lo que está pasando. Se trata de que a través del juego puedan entender qué es la violencia sexual o de género digital para que puedan detectarla.
¿Cuáles son los retos a partir de este momento?
Seguir mejorando la atención, pero, sobre todo, la clave está en la información, la sensibilización y la formación en ese buen trato y respeto que tenemos que conocer todos como sociedad. Debemos entender que el buen trato y el respeto nos atañe a todos, nos atraviesa a todos y es fundamental para tener una sociedad sana.








