Valdealgorfa celebra este año 9 ediciones del Festival Internacional de Cortometrajes, una cita que sigue aportando novedades en cada una de ellas. Los cambios más drásticos se produjeron la pasada semana con el traslado de la fecha de agosto a octubre, algo que fue posible después de acondicionar el Salón Don Diego con un sistema de audio con calidad a la última para conseguir una experiencia completa junto al visionado en la gran pantalla. Se consiguió, pero ahora había que dar solución a las limitaciones de espacio porque la nueva sala, aunque más confortable, es más pequeña que el pabellón. Esto se ha corregido con la venta de entradas online que permitirá saber la demanda y poder realizar sesiones dobles de los cortos y que nadie se quede sin verlos. Santiago Sáenz Guallar está al frente de la asociación que promueve el festival, pero no está solo, y también es quien está detrás de otras iniciativas como los conciertos didácticos de jazz que acaban de arrancar y van ganando escenarios, fechas y personal interesado en asistir.
Valdealgorfa cumple este año 9 ediciones de festival de cortometrajes y eso es porque hay interés. ¿Qué tiene el corto para seguir con la apuesta?
Somos uno de los festivales fundadores de la AraFilmFest, la asociación aragonesa, y si ves el mapa de los que pertenecemos a esta red, la mayoría se concentran en Zaragoza y en poblaciones a unos kilómetros a la redonda, en localidades potentes económicamente. Luego tenemos Teruel y Calanda, que tienen un presupuesto importantísimo, y está Urrea de Gaén con una cita bienal. Y estamos nosotros en Valdealgorfa, que nos diferenciamos del resto en que nuestra temática es abierta. Lo decidimos para abarcar a más público. La apuesta por el corto es porque es menos accesible que una película, que pronto la tienes en plataformas. Y también porque son piezas que son pinceladas de vida, el tiempo es tan reducido que no hay rellenos.
Y, por lo que se ve, además de funcionar, el interés aumenta.
La gente nos felicita cada año por la selección de la quincena de cortos que se proyectan, y no es nada sencillo cribar porque en nueve ediciones hemos recibido más de 3.000 cortometrajes.
Por este festival ya han pasado grandes nombres. ¿Cuál reseña?
Formamos parte de las agendas de las distribuidoras más importantes a nivel nacional e incluso internacional. Uno de los grandes nombres es Rodrigo Sorogoyen. En la primera edición en 2017 le dimos el primer premio a su cortometraje ‘Madre’, el año siguiente recibió el Goya y al siguiente fue nominado a los Oscar. Mal no estaremos haciendo las selecciones (ríe).
¿Cómo os repercute?
A nosotros nos satisface ver que las selecciones que hacemos luego tienen un reconocimiento importante en festivales de muchísima más talla. Y seguro que eso nos ayuda a nosotros también para recibir los trabajos de tan alta calidad que nos siguen llegando porque, además, no damos premio con dotación económica. Pero si alguien ve que en la trayectoria de Sorogoyen aparece el premio de Valdealgorfa, seguro que eso le anima a mandar su trabajo.
¿Cuánta gente hay detrás?
El pueblo. Está la Asociación Cultural Cortos de Valdealgorfa y siempre están detrás Miguel Casanova y José Miguel Rabinad, que viven fuera pero son el alma y siempre están presentes. Esto salió entre ellos dos y yo mismo hace unos años con el fin de hacer unas proyecciones al hilo de las representaciones teatrales de las Leyendas de Valdealgorfa. Se ha sumado mucha gente y el pueblo se vuelca en todo. Pienso que somos de los festivales más humildes de Aragón dentro de ArafilmFest en cuanto a presupuesto; sin embargo, el equipo de gente que hay detrás lo hace ser el más grande. Sólo hay que ver que tenemos un espacio de lujo como es el Salón Don Diego.
Siendo un hombre de música, ¿de dónde viene esta implicación con lo audiovisual?
Siempre he estado vinculado a lo audiovisual a través de la educación. Empecé a trabajar en escuelas de música y emplear los medio audiovisuales siempre fue una línea de pensamiento. Tanto, que desembocó en Música para Todos, una escuela online en la que tenemos alumnos en los cinco continentes. Creo que la creatividad, la música, la plástica, la dramatización… es todo uno. Pienso que hay una coherencia total entre unir la música y la imagen, y más en la actualidad, que a golpe de clic, la imagen, la palabra y el sonido pueden estar en cualquier lugar del mundo. Seguramente yo ya estaré desfasado porque con la Inteligencia Artificial las herramientas ya están en otros puntos, pero uno está donde está, y yo creo que ya no me moveré de este espacio. Seguiré trabajando la música en el jazz y los audiovisuales en los cortos.
Al hilo del jazz, ¿qué es ‘Más allá de la melodía’?
Hemos creado un cuarteto en un formato atípico porque hacemos conciertos didácticos en los que pasamos por Beethoven, Stravinsky, Paco de Lucía y hasta por Tony Leblanc y Barricada. Pasamos por los clásicos del jazz y a través de proyecciones y música en directo que vamos tocando vamos dando explicaciones. Somos cuatro con perfiles variados porque estoy yo al piano; Jorge Alloza, dulzainero y bajista en Siixs; Xavi Naval, uno de los grandes saxofonistas, y Dani Viñuales, batería en Kalumnia. El formato está teniendo muchísima aceptación.
Y tanto, yo solo veo que vais añadiendo fechas.
La Comarca del Bajo Aragón nos ha incluido en su catálogo y también en Dinamizarte, que programa en los pueblos de la Transición energética.
40 años al frente de la Escuela Municipal de Música de Alcañiz dan para mucho pero veo que la jubilación es muy activa ahora agitando a las masas en Valdealgorfa, aunque creo que se agitan solos.
(Ríe) Bueno, cada uno afronta esa etapa a su manera y esta es la mía. He dado clases a miles de personas y generaciones varias. A veces por la calle me saludan chicos ya mayores que no ubico y resulta que fueron alumnos míos de críos. Y sí, Valdealgorfa no llega a 600 habitantes y se hacen cosas increíbles, hay mucho movimiento y es porque hay un grupo de gente colaboradora en todo, es un pueblo inquieto.







