En la inauguración recogió la estatuilla del Ángel Exterminador en nombre de la Cineteca Nacional de México. ¿Cómo sienta este premio?
Es muy emocionante y muy entrañable porque viene del lugar de origen de Buñuel. No solo es un cineasta fundamental del cine contemporáneo, sino que gran parte de su obra la realizó en México. Es muy significativo que en su tierra se reconozca el trabajo de la Cineteca Nacional de México en la preservación del patrimonio fílmico, restauración de obras, en preservar su memoria, y en formación de públicos. Para nosotros es un cineasta que vino de España y que se afincó en México. Pero es un cineasta del mundo porque sus películas tienen capacidad de observación de la naturaleza humana y terminan siendo universales.
En el Encuentro Aragón-México se ha hablado de cómo de algo pequeño como este festival pueden salir proyectos universales. ¿Encarna Buñuel esa idea?
Sí, y de las complejidades de la creación versus las audiencias. Con ‘Los Olvidados’ puso el dedo en una llaga lacerante como la desigualdad social en México y en el mundo. Lo retrató con toda crudeza y fue una película muy mal recibida, muy vituperada. Removió muchas cosas y estuvo censurada mucho tiempo. Hoy es reconocida como Memoria del Mundo por la UNESCO, marcó un hito en la cinematografía mexicana y cambió el devenir del cine mexicano. Lo que se ha debatido aquí sobre la creación, circulación, producción y audiencia y mercado, ha existido siempre. Es muy revelador que sigamos discutiendo esas cosas. Estos encuentros son importantes para conocernos, saber quién es quién, quién hace qué y eventualmente trabajar juntos.
¿Va a salir algo ya de aquí?
Seguro. De momento, una muestra de cine aragonés que vamos a llevar a la Cineteca Nacional. Es un primer pasito. Y en este festival se proyectan varios títulos mexicanos. Se trata de mantener los vasos comunicantes entre los creadores de uno y otro lugar. Compartimos un universo común con el lenguaje y mucha historia común.
Mejor dejamos la política fuera.
(Ríe) ¡Mejor! Y faltan muchas muchas historias por contar.
Es conocido el surrealismo mexicano, pero, ¿qué me dice del calandino? Más de uno dice que lo que pasa en Calanda no pasa en otros sitios.
Llevo tres días en Calanda y entendí muchas cosas sobre por qué Buñuel hizo determinadas cosas. Ya fue muy divertida la inauguración, con el aire que de repente se levantó entre las ruinas del castillo y estábamos a ver si podíamos seguir. Te sentías como en ‘El Ángel Exterminador’.
¿Qué siente en su primera vez en Calanda?
Mucho calor (ríe). Fuera de bromas, estoy muy contenta y hay una atmósfera que me remite a Luis Buñuel, a sus películas. También me ha sorprendido ver las calles un poco vacías.
Además, viniendo de México, donde encontrar soledad es difícil.
Total. Es justo lo contrario. Y ahora como sede del mundial de fútbol se ha multiplicado más todavía y solo hay hordas y hordas de gente. Nada que ver, pero aquí en Calanda hay algo especial y se percibe.








La sociedad y los sectores intelectuales de México pasaron de aborrecer y exigir la expulsión de Luis Buñuel por la crudeza de Los olvidados, a aplaudirlo con hipocresía solo cuando el Festival de Cannes lo consagró internacionalmente con el premio al Mejor Director.
Lo que no quita para que Buñuel amara a México y sus gentes profundamente. En España tampoco lo querían mucho. Porque será que.muchos artistas se estáblecen en Francia??? Jijiji.
Es un surrealismo, sin sueños.