La escuela infantil Soletes —el único centro de gestión privada que opera en Alcañiz— cerrará sus puertas a partir del próximo día 1 de diciembre. Las familias conocieron la noticia hace apenas unas semanas a través de una carta que encontraron en la mochila de los niños. Posteriormente, tuvieron una reunión con la gestión del centro en la que se les explicó que la decisión se toma porque la empresa «no es viable económicamente».
La noticia deja malestar entre las familias porque en junio del pasado año, con el final del curso escolar, se les pidió que firmaran el compromiso de volver a matricularse el curso siguiente para poder mantener el centro abierto durante todo el curso. Aun así, la actividad concluye apenas dos meses después del inicio. «Si sabían que no es viable, deberían habernos avisado antes del inicio de curso para poder buscar otras alternativas», apunta una de las madres.
Hasta ahora, el centro contaba con diez alumnos —cuatro nacidos en 2023 y seis nacidos en 2024—. Los más mayores encontraron plaza en otro centro de la capital bajoaragonesa, mientras que el resto ha optado por otras localidades como Calanda o La Puebla de Híjar. A los menores se une también una docente, que ahora se queda sin trabajo. La gerente del centro no ha respondido a ninguna de las llamadas de este medio.
El centro se intenta traspasar
Además de la carta que han recibido las familias y de la reunión que se celebró la pasada semana, el propio centro ha hecho una publicación en sus redes sociales en la que anuncia el traspaso del centro y en la que busca «a una persona o entidad interesada».
Las familias lamentan que, aunque se les aseguró que las condiciones son ventajosas para poder cerrar el traspaso, consideran que no será posible. «Si el centro no es viable económicamente con diez alumnos, mucho menos lo será con la mitad», lamenta una de las madres.
Segundo cierre en seis años
No es la primera vez que ocurre una situación de estas características. Los anteriores gestores ya cerraron las puertas de la escuela al final del curso 2018/2019, creando un enorme malestar entre las familias. En ese mismo periodo lectivo también cerró sus puertas el centro Veo Veo, también privado, y que no ha vuelto a registrar actividad.
Actualmente, en la ciudad de Alcañiz hay disponibles para las familias, además del centro Soletes, otras dos escuelas infantiles: La Selveta, situada en los bajos de uno de los edificios de la urbanización Santa María y de gestión municipal, y el Santo Ángel Custodio, la única dependiente de la DGA. Aunque en ambos casos quedaba alguna plaza vacante para este curso, no pueden asumir toda la demanda de Soletes y estas se llenaron con algunas de las familias afectadas.
El Ayuntamiento lamenta el cierre
El Ayuntamiento de Alcañiz asegura que ya se ha puesto en contacto con la gerencia de la escuela infantil y que lamenta el cierre de la empresa. «Al final es un autónomo que tiene que bajar la persiana y es una pena que la ciudad pierda servicios tan importantes como estos», explica Anabel Fernández, concejal de Educación. «En La Selveta y Santo Ángel se han cubierto los huecos que quedaban pendientes y hay familias que han preguntado en pueblos cercanos como Torrecilla o Calanda, que también tienen centros infantiles, aunque cada familia tiene sus propias necesidades», añade la edil.
Aun así, el Ayuntamiento no estudia ampliar la oferta en su escuela municipal ni pedir a la DGA que haga lo propio en el centro Santo Ángel. «La natalidad no hace más que bajar y la realidad es que este año hemos tenido vacantes en los dos centros públicos, cuando lo habitual para nosotros era llenar desde el inicio de curso y tener listas de espera», explica Fernández.







La ley de la oferta y la demanda, señores; es el mercado.
Lo mismo pasaría con los bares si la gente dejara de ir. Y lo mismo pasaría con el consumo de substancias ilegales si la gente dejara de consumir.
Con 10 alumnos pagando 100 euros al mes (es una suposición mía ese precio, seguro que pagan mas) salen 1000 euros mensuales. De ahí hay que sacar al menos una nómina, luz, agua, teléfono/internet/gestión… Incluso con subvenciones no salen las cuentas, a no ser que las subvenciones sean mayores que los ingresos comerciales; pero en este caso ya no se trataría de una empresa privada propiamente.
¿Cómo se puede hablar de un negocio privado a aquel que se financia mas de la mitad con subsidios públicos?
Lo que no me termina de cuadrar es qué pasa con los niños de la población inmigrante; la natalidad ha bajado, pero por la calle se ven numerosas mujeres con vestimenta típica magrebí con un bebé en el carrito, uno cogido de la mano y el otro corriendo delante…
No sé, pero se decía que nos iban a pagar las pensiones, mantener el mercado inmobiliario y mantener las escuelas abiertas, además de hacer los trabajos que los españoles no queremos hacer. Eso se decía, ahora no tanto, pero un se oye ese argumento.
Llevarlos a las oficinas del polideportivo. Que los de las oficinas no tienen nada que hacer.