La artista Estela Ferrer, natural de Berge, es una de las finalistas al premio Carrara Ciudad Creativa de la UNESCO, certamen que se está desarrollando estas semanas en esa misma localidad, conocida como «la perla de mármol de la Toscana» (Italia). La joven se encuentra trabajando allí mismo en la obra que presentará, y con la que quiere trasladar un reivindicativo mensaje. «Será una figura de mujer que se transformará en un pétalo. Es una metáfora con la que quiero expresar que, si bien un material tan firme como la piedra puede transformarse, esto también puede ocurrir a nivel personal, e incluso como sociedad. Aunque creamos que el mundo tiene unas bases muy rígidas, ese cambio es posible», explica Ferrer.
Para la bergelina, poder participar en el concurso y haber quedado finalista es «todo un orgullo» y algo que «jamás se esperaba». Optó a participar porque la convocatoria «era todo un sueño», y conseguirlo le está permitiendo aprender de otros artistas internacionales. «Presenté un trabajo con mi estilo personal y que siguiera los valores de la UNESCO, un detalle que era requisito. Llegué el 7 a Carrara y estaré aquí hasta que se den los resultados el próximo 4 de octubre. Es un lujo porque es la cuna de lo escultores de mármol más importantes», añade la artista.
La experiencia le está permitiendo dar a conocer no solo Berge, sino la tradición de tallado de alabastro que hay en el Bajo Aragón Histórico. Durante estas semanas en el taller, tanto ella como el resto de artistas han recibido a diferentes medios italianos e incluso de otros países como Francia para contar su historia.
Su jornada durante estos días arranca en el taller a las 7.00, y se alarga con retoques hasta las 16.00. «Todavía me quedan unas semanas para poder lijar la obra. Está siendo una experiencia muy enriquecedora, sobre todo porque estoy rodeada de otros grandes profesionales. Siempre que puedo hablo de Berge», confiesa.
Ferrer estudió Bellas Artes, donde tuvo el primer contacto con esta técnica artística. No obstante, sus conocimientos se han ido puliendo con los años en gran parte gracias a la formación que ha obtenido en el Centro Integral para el Desarrollo del Alabastro de Albalate del Arzobispo (CIDA). «Tener el material cerca y poder trabajar con él en este espacio ha sido determinante en mi trayectoria. Aprendí muchísimo, y el venir con esos conocimientos a Carrara me ha hecho estar más relajada», puntualiza.
Ferrer no quiere adelantarse, aunque confiesa que le encantaría ganar. Sea cual sea el resultado, participar en el certamen ya será todo un éxito. «Cuando eres artista tienes que moverte, participar en concurso, realizar exposiciones…Es la clave para poder vivir de este mundo», concluye.









