Los institutos cierran este final de curso con un buen sabor de boca tras conocerse los resultados de la selectividad. Este año varios de los centros del Bajo Aragón Histórico y de algunas comarcas de Teruel han destacado no solo por sus altos índices de aprobados, sino también por el excelente rendimiento de estos jóvenes. En el IES Matarraña (Valderrobres) y en el IES Pablo Serrano (Andorra) se ha conseguido el 100% de aprobados. Además, los resultados de la PAU también son muy positivos en el IES Bajo Aragón (Alcañiz), donde se ha logrado un 98,97 % de aprobados, en el IES Mar de Aragón (Caspe), un 98,4 %, y en el IES Lázaro Carreter (Utrillas), un 94,4 %.
Las mejores calificaciones de la PAU han recaído en Ariana María Aguirre (IES Bajo Aragón, Alcañiz), Andrea Soler (IES Mar de Aragón, Caspe), Mateo Royo (IES Pablo Serrano, Andorra), Rubén Camañes (IES Vilafranca), Mabi Haddi Sid Ahmed (IES Fernando Lázaro Carreter, Utrillas) y Claudia Zapata (IES Matarraña, Valderrobres). Las calificaciones se establecen en un máximo de 14 puntos, y para aprobar el examen es necesario sacar más de un 7.
Aunque para muchos el comienzo del mes de junio es un paso previo al verano, para los estudiantes que sueñan con acceder a la universidad, estos primeros días de junio son sinónimo de nervios e incertidumbre por el devenir de su futuro. Estos seis jóvenes han vivido el curso de forma diferente y ahora se preparan para disfrutar de un merecido descanso antes del primer año de universidad. LA COMARCA ha podido hablar con todos ellos.
Ariana María Aguirre, 13,259 (Alcañiz)

«Intenté preparar la PAU lo mejor que pude desde el principio, haciendo resúmenes y esquemas de lo visto en clase»
La mejor nota de la selectividad de este curso 2025 en el Bajo Aragón Histórico ha sido para Ariana Aguirre, nacida en Colombia aunque lleva estudiando desde los diez años en Alcañiz. «No me esperaba esta nota pero estoy muy feliz», cuenta la joven de su experiencia en la PAU, para la cual se ha preparado realizando esquemas y resúmenes de lo que ha visto en clase. «Me gustaría estudiar Bellas Artes en Valencia, porque desde niña me ha gustado muchísimo dibujar, y cuando me enteré de que era algo de lo que me podía dedicar profesionalmente supe qué iba a hacer con mi vida», afirma Ariana, que tras su hazaña en la selectividad, aprovecha para disfrutar de sus merecidas vacaciones en Málaga junto a sus amigas.
Andrea Soler, 12,96 (Caspe)

«Consideramos que había muy mala organización, ni los profesores se ponían de acuerdo en qué entraba»
Andrea es de Caspe, estudia en el IES Mar de Aragón y su nota de la PAU es un 12,96, la mejor de todo el centro. La joven caspolina critica la mala organización de la prueba y recuerda que «había algunos cambios de última hora de los que avisaron solamente con un mes de antelación». A pesar de ello, Andrea afrontó con mucha seguridad esta prueba porque el bachillerato le había salido muy bien: «Empecé haciendo el bachillerato científico-tecnológico y noté más complicado el primer curso porque el temario de segundo lo he visto más asequible».
El objetivo de esta joven estudiante es hacer ingeniería biomédica en Zaragoza, donde el año pasado fue el primer año que se cursó allí: «Ingeniería Biomédica me parece más atractiva porque es más aplicable a la vida real, en este caso a los pacientes, que no como otras ingenierías que son más aplicables a máquinas». Después de este sacrificio, Andrea disfruta de sus vacaciones en Salou junto a sus compañeros, y espera que las notas de corte bajen para esta próxima convocatoria.
Mateo Royo, 12,588 (Alcorisa)

«No me he matado a estudiar las dos semanas, pero sí que creo que he preparado bien la selectividad»
La mejor nota del IES Pablo Serrano ha sido para Mateo Royo, un joven alcorisano que, tras cosechar muy buenas calificaciones a lo largo de estos dos años en bachiller, ha superado con creces los exámenes de la selectividad. Al igual que Andrea Soler, Mateo critica la mala organización de los profesores en la PAU: «En un ejercicio no dieron datos y los profesores nos decían que así había que resolverlo, pero luego a lo largo de la hora del examen nos proporcionaron los datos y nos dieron solo 20 minutos más para hacerlo».
En los días previos a la PAU, este joven alcorisano se organizó todo muy bien para conseguir los apuntes: «Me he centrado mucho en estudiar en la biblioteca de Andorra, mañana y tarde, con todos los apuntes bien ordenados, así que yo creo que he preparado bien la selectividad». Las notas las vio como muchos otros en Salou. "Estuvimos una semana dándolo todo, muchísima fiesta, más que biblioteca», explica entre risas.
Mateo quiere estudiar en Tarragona un doble grado de Bioquímica y Biotecnología y sueña con trabajar controlando en la industria alimentaria o en algún laboratorio: «Esa vocación me viene porque me gusta mucho la naturaleza, el cuerpo humano, además de la física, la química y las mates».
Claudia Zapata, 12,789 (Valderrobres)

«En la PAU no son los mismos profesores ni los mismos exámenes del instituto, pero todo va a salir bien a no ser que te pillen un poco»
Claudia Zapata -mejor nota del IES Matarraña con un 12,789– salió muy contenta de sus respectivos exámenes, aunque también tuvo sus dificultades para afrontar este complicado reto: «Algún ejercicio, por ejemplo en matemáticas, me salió mal porque me bloqueo, ya que los nervios al final están ahí».
El deseo de Claudia es entrar en Medicina en Zaragoza: «La nota de corte del año pasado era un 13.04 y la última persona que entró tenía un 12.6, por lo que estaría dentro del parámetro».
En muchas de las asignaturas los resultados obtenidos le sorprendieron muy positivamente, pero en otras sí que se lamenta por no haber obtenido una mejor calificación.
A pesar de ello, los exámenes no le resultaron complicados, y aunque «algunos fueron un poco más a pillar y fueron liosos, como física o matemáticas del científico», esos justamente no los tuvo que hacer.
Rubén Camañes, 11,89 (Cantavieja)

«Empecé dos semanas antes y, como lo llevaba bastante reciente por los exámenes finales, salió bien»
En el IES Villafranca, ubicado en la provincia de Castellón, estudian algunos alumnos de pueblos cercanos de Teruel, como es el caso de Rubén, que vive en Cantavieja. La asignatura que más complicada le resultó fue Historia, y pese a ello, logró sacar un 8.
A día de hoy, este joven cantaviejano no tiene decidido aún qué es lo que va a estudiar, aunque lo que más le seduce es cursar una ingeniería. «No tengo claro aún qué estudiar, pero me gustaría ir o a Castellón o a Valencia, que allí tengo tiempo hasta principios de julio para solicitar el acceso», comenta Rubén.
Ha podido celebrar esta gran triunfo junto a sus compañeros de clase en un viaje de curso a Malta, donde la fiesta ha sido la gran protagonista de su estancia.
Mabi Haddi Sid Ahmed, 11,075 (Pancrudo)

«Me esperaba un poco más, pero con la dificultad de la PAU y los nuevos modelos estoy contento»
En el IES Fernando Lázaro Carreter de Utrillas, Mabi Haddi es el estudiante que mejor calificación ha obtenido en esta PAU con un 11,075. Mabi explica la dificultad de este nuevo modelo de selectividad en el que «hay menos objetividad», por lo que «tenía que estudiar un poco más de contenido». «Hay asignaturas en las que aún te daban la opción de elegir, Lengua es la única que me parecía un poco complicada, y las demás me parecieron asequibles", afirma Mabi.
Este joven turolense quiere hacer el curso que viene ingeniería eléctrica o ingeniería mecánica en Zaragoza: «Me gusta la ingeniería por las matemáticas y la física, la ingeniería mecánica por el tema de los coches y la eléctrica por la distribución de los extendidos eléctricos y las energías renovables», comenta.
Mabi estuvo estudiando durante todo el curso, además de las dos semanas previas a la PAU, alrededor de unas cuatro horas por la mañana y dos por la tarde: «Por la tarde solía hacer asignaturas un poco más prácticas, que eran menos de estudiar y por la mañana sí que estudiaba asignaturas como filosofía».
El joven procede de un campo de refugiados en Argelia, donde no tenía oportunidad de llegar a la formación superior. Gracias al programa 'Estudiar en paz' lleva seis años con su familia de acogida y, desde hace dos años, convive también con su hermano pequeño.
Tras el esfuerzo para la PAU, ahora disfruta de un merecido descanso en Salou: «Hay muy buen ambiente, mucha fiesta y mucha gente de Teruel también, porque vamos esta semana del 14 al 21».









