Santos Ochoa, que nació del «amor a la literatura, la inconsciencia y la crisis de los 30» de su propietario, Eugenio Ramo, es 10 años después, una librería que ha dinamizado Alcañiz con más de 100 encuentros. Realizan envíos gratuitos a los pueblos de todo el territorio y tienen un club de lectura
¿Cómo surgió el proyecto de abrir una librería en Alcañiz?
Fue, en ese orden, el resultado de mi amor por la literatura, bastante inconsciencia y un poco de crisis de los 30.
¿Cuál es el origen de tu relación con los libros?
Desde que tengo memoria siento atracción por ellos como objeto. Hay fotos familiares en las que yo aparezco leyendo libros aunque no tenía edad para saber leer (risas).
¿Con qué objetivos nació el proyecto?
Principalmente, para vender libros, que son herramientas capaces de generar infinitas horas de placer y conocimiento. Otro de los grandes retos fue tender puentes entre quienes escriben los libros y las personas que los leen. Tras diez años hemos llevado a cabo más de un centenar de encuentros de este tipo con los que contribuimos a combatir la estulticia de nuestros tiempos.
Abrir un negocio siempre es complicado, ¿lo fue mucho más una librería al contar Alcañiz con otros proyectos asentados?
No me interesa nada el mundo de los negocios. Soy un empresario atípico, mis acciones responden a una mezcla de intuición, pasión e inconsciencia. La Cámara de Comercio y el consejo de mis asesoras fueron fundamentales para poner en marcha la librería.
¿Cómo se puede hacer frente a la venta por internet?
La experiencia de comprar un libro en una librería es imposible que se reproduzca online, no hay más. El problema está en el cambio de hábitos de consumo, pero eso se soluciona leyendo. A día de hoy el enemigo principal de las librerías no es Amazon sino la adicción a las pantallas. La cantidad de tiempo que se pierde consumiendo supuesto contenido en redes sociales y, quizá, en un segundo plano, las plataformas de series y cine.
Vosotros también vendéis por internet.
Sí, todos los días salen paquetes de nuestra librería hacia distintos puntos de la geografía española. Durante la pandemia apostamos por la compra online y, actualmente, los gastos de envío siguen siendo gratuitos para los pueblos de nuestro territorio. Si estás leyendo esta entrevista desde Belmonte de San José o Mas de las Matas, por citar dos pueblos cercanos, y compras libros en Amazon, deberías replantearte algunas cosas (risas).
¿Qué buscan los clientes cuando entran en Santos Ochoa? ¿ha cambiado en estos 10 años?
No. La mayoría entra con ilusión por elegir su próxima lectura, comprar el nuevo libro de su autora favorita, hacer un regalo…
¿Cuál es el balance de esta década?
Te respondo una vez más desde lo emocional, excelente. He conocido a personas extraordinarias. De hecho, una clienta se convirtió en mi mejor amiga y este sábado 11 de noviembre cumplimos siete años casados. ¡Qué más se le puede pedir a un trabajo!
¿Cuál crees que el secreto de vuestro éxito?, ¿ha ido cambiando vuestro trabajo adaptándoos a la demanda?
Supongo que llevar diez años «viviendo del cuento» se puede considerar un éxito. No tengo ni idea, intentamos hacer las cosas con eficiencia, humildad, respeto y buen rollo. ¡Como todo en la vida!
Actualmente, ¿cuántas personas estáis trabajando en Santos Ochoa?
Tengo tres compañeras de trabajo maravillosas: Virginia, Gala y Pau. Virginia está en los dos lados y a primeros de 2024 publicará un ensayo en Debate que será una de las grandes propuestas de la editorial para el próximo año.
Una de las características de la librería es el espacio infantil, ¿qué importancia tiene en los niños?
Mucha. De pequeño, me hubiera encantado tener una oferta de libros como la que existe ahora. Me encanta hablar con ellos y que me cuenten sus movidas para poder recomendarles uno u otro libro. Prefiero mil veces conversar con un niño o una niña que con un adulto. Hay que dejar que se expresen y que lean lo que quieran leer.
Con 10 años de trayectoria tendrás niños que ya no son tan niños, ¿es un público fiel si se enganchan desde pequeños?
Los caminos del lector son inescrutables…pero asistir a la evolución lectora de esas personicas es, sin duda, de lo mejor de mi trabajo.
Tenéis el club de lectura Las Antonias, ¿qué importancia tienen estos clubes para dinamizar la vida social y cultural de cualquier pueblo?
Es otra de las cosas que más feliz me hace. Las Antonias nació poco después de abrir pero aquel primer intento se desinfló rápidamente por falta de respuesta. Curiosamente, en esta segunda etapa somos veinte personas y hay una lista de espera de otras tantas. En tiempos prepandémicos, nos reuníamos presencialmente, pero con la llegada del confinamiento empezamos a hacerlo online, lo cual nos brindó un par de novedades muy positivas. La incorporación de «Antonias» que no viven en Alcañiz, actualmente hay miembros que se conectan desde Madrid, Teruel, Zaragoza o Canadá; y la posibilidad de que la autora o el autor participe en las reuniones. Es un verdadero lujo. A día de hoy llevamos 45 libros leídos, lo que significa que llevamos 45 meses reuniéndonos.
Desde principios de año estáis llevando a cabo el ciclo ‘A Puerta Cerrada’, con el que estáis recibiendo a distintos autores, ¿qué buscáis con este ciclo?
Buscamos retomar los encuentros en la librería tras las restricciones de aforo y celebrar nuestros diez años pero, sobre todo, consolidar un espacio seguro de conversación en torno a la literatura y sus grandes temas. Hemos tenido la suerte de contar con nombres muy importantes del panorama literario nacional. El viernes recibimos a Andrea Genovart, que ha ganado el Premio Llibres de Anagrama con su novela ‘Consumir preferentemente’.
¿Os resulta fácil que vengan los autores a Alcañiz o muchos prefieren presentar sus libros en las grandes ciudades?
La mayoría desean venir pero muchas veces sus agendas las dirigen los departamentos de comunicación de las editoriales y, obviamente, para ellas no es lo mismo Alcañiz que Zaragoza, Barcelona o Madrid. Por desgracia, todo o casi todo se mide en función del impacto que pueda tener el acto en cuestión en medios y redes. Estoy seguro de que, en muchos casos, la asistencia y la venta de ejemplares ha sido mayor en nuestra librería que en otras de ciudades grandes. Desde el punto de vista meramente económico estos encuentros no son rentables. Hemos de asumir el desplazamiento, la pernocta y las dietas de las autoras y autores. Desde hace unos años, el Gobierno de Aragón convoca una ayuda para las librerías que llevamos a cabo este tipo de actividades y que nos permite recuperar una parte de lo invertido. Si no existiera, sería imposible realizarlas. Espero que el nuevo gobierno mantenga esta ayuda. El apoyo a la cultura es insuficiente y debería erigirse como uno de los pilares fundamentales de cualquier sociedad que aspire a ser un poco civilizada.
¿Qué les aporta a los autores?
Se marchan encantados. Tanto la escritora Ana Muñoz como yo, que somos quienes coordinamos los encuentros, intentamos que los autores se sientan cómodos y disfruten. Por ejemplo, Rosario Villajos, ganadora del Premio Biblioteca Breve de 2023 y que se ha pasado el año de presentación en presentación, nos confesó que había estado mejor que en ningún sitio. Supongo que es la cercanía y la sencillez lo que les complace. También hay otro tipo de autores a quienes no les interesa ese tipo de trato. Basta leer entre líneas su literatura para saber quiénes son. Pero a esos no los invitamos (risas).
¿Qué relación se crea?
En muchos casos, como ocurrió con Miguel Ángel Oeste o la propia Rosario, los despedimos casi como amigos. Estos dos encuentros fueron muy especiales. Sentimos una conexión fuerte y mantenemos el contacto.
¿Qué importancia tiene estar presente en eventos fuera de la librería (San Jorge o presentaciones en el teatro o el Palacio Ardid con Alcañiz Lee…??
Corresponden a un compromiso cultural y, sobre todo, social con Alcañiz.
¿Qué proyectos de futuro tienes en mente?
En enero entregaremos el primer premio Las Antonias a la que nos ha parecido la mejor novela del año en el club de lectura. Será muy guay. Un cliente a quien queremos mucho está elaborando el trofeo artesanalmente. También hay otras cosas que anunciaremos próximamente.








Alcañiz y el Bajo Aragón necesita más gente como Eugenio, es siempre un placer entrar en su librería y si tienes suerte poder charlar con el.
Grande Eugenio!!! Sigue así.
Eugenio, felicidades por estos 10 años aguantando en la máxima categoría, todo un milagro para cualquier comercio en Alcañiz. El secreto esta claro: pasión, pasión y más pasión. Y por supuesto centro del campo correoso, defensa expeditiva, balones al área y campo embarrado. ¡Por muchos años!