De «estrictamente protegido» a únicamente «protegido». Los estados miembros de la Unión Europea, a excepción de España e Irlanda, han iniciado el proceso para rebajar el nivel de protección del lobo. La medida abre la puerta a actuaciones «extraordinarias» en determinados casos a valorar por cada país, a poder aplicar planes «excepcionales» de caza y captura. No obstante, fuentes autorizadas en la materia, matizan que el cambio de la normativa europea no supone «en ningún caso» dar pie a un hipotético plan de caza de esta especie protegida.
Cabe destacar que España, al votar en contra de la medida, mantiene el nivel de protección «estrictamente protegido» del lobo, ya que la rebaja a nivel europeo no supone una obligatoriedad para los Estados miembros de aplicarla, sino que seguirán manteniendo la soberanía sobre las políticas a aplicar. No obstante, no deja de ser un cambio de paradigma importante, ya que Europa se abre a la autorización de acciones «excepcionales» de caza, debidamente justificadas y que amparadas por la nueva normativa, ya no incurrirían en un delito, como hasta ahora.
En una reunión a nivel de Embajadores una mayoría de miembros de la UE (21) se mostró a favor de la rebaja del estado de protección del lobo, mientras que España e Irlanda se opusieron a la propuesta. Por su parte, Eslovenia, Chipre, Marta y Bélgica se abstuvieron. El viraje de Alemania, al cambiar su abstención en voto favorable ha sido decisivo.
El cambio propuesto permitirá una «mayor flexibilidad» para abordar los desafíos socioeconómicos, asegurando al mismo tiempo que las poblaciones de lobos se mantengan en «un estado de conservación favorable», según informó el Consejo de la UE mediante un comunicado, con el objetivo de «encontrar un equilibrio entre la protección de la especie y la mitigación de los impactos en las comunidades rurales y agrícolas afectadas».
La propuesta surge en respuesta a la creciente población de lobos en Europa, que se ha duplicado en los últimos diez años, pasando de 11.193 ejemplares en 2012 a más de 20.300 en 2023, tal como informa la UE. Sin embargo, los defensores medioambientales advierten de un efecto «nefasto» para la recuperación de la especie.
El siguiente paso es que la Comisión Europea presente la propuesta al secretariado del Convenio de Berna en la 44ª reunión del Comité Permanente que se celebrará en diciembre de 2024, marcando un posible giro en la política de conservación de esta especie en el continente. Si es aprobada por dos tercios de las partes contratantes, la enmienda entrará en vigor tres meses después, permitiendo a la UE adaptar la directiva de Hábitats para reflejar este nuevo nivel de protección en su legislación interna.
El lobo en el Bajo Aragón
El cambio en el estatus del lobo es una pieza más en este complejo mosaico de conservación y desarrollo sostenible que también se ha dado en el Bajo Aragón en los últimos años, que llegó a albergar tres ejemplares en la zona, una hembra y dos machos. Uno de los machos fue atropellado en la N-232 en abril de 2023, quedando una pareja formada por una loba ibérica (Canis lupus signatus) y un lobo itálico (Canis lupus italicus) que supuso un hecho biológico histórico y su cruce habría dado lugar a una estirpe excepcional que habría centrado las miradas científicas en Alcañiz.
No obstante, las autoridades dieron a la hembra por muerta en junio de este mismo año tras haber sido detectada muy desmejorada y haber sufrido varias patologías. Se cree que el macho itálico, conocido como ‘Cuello Blanco’, continúa por la zona y se encuentra en buen estado de salud. Ante esta posibilidad es conveniente que los ganaderos sigan manteniendo las medidas de protección adecuadas, con pastores eléctricos y cerramientos, para evitar cualquier posible incidente.








Que se oiga, que algunos tienen más cabecica que muchos supuestos ecologistas de pacotilla, que no han visto un lobo en su vida ni les han arruinado el ganado, el lobo en su casa, y nosotros en la nuestra.