La directora Centro de Servicios Sociales de la comarca del Bajo Aragón analiza explica el funcionamiento y la organización de las diferentes áreas de servicios sociales. Abarcan a todos los pueblos de la comarca e insiste en seguir trabajando para dignificar su trabajo y ofrecer más herramientas de cuidado a las auxiliares. En esta línea la institución está desarrollando talleres en Alcorisa, Calanda, Castelserás, La Codoñera, Valmuel, Puigmoreno, Valdealgorfa dirigidos cuidadoras, familias y personas en situación de vulnerabilidad. El objetivo de incrementar el conocimiento sobre los recursos, apoyos y derechos sociales, además de disminuir la sobrecarga física y emocional de las personas cuidadoras.
El área de servicios sociales de la Comarca del Bajo Aragón llega a todos los pueblos desde el más pequeño hasta el más grande. ¿Cómo lo coordinan?
Tenemos establecidas tres sedes en Alcañiz, Calanda y Alcorisa. A partir de ahí, buscamos siempre el equilibrio entre el número de habitantes, las distancias y los desplazamientos que requieren. Desde el COVID estamos funcionando con cita previa, pero hay veces que, aunque no haya citas, la trabajadora social igualmente acude a los municipios, sobre todo, los más pequeños.
Hablamos de una población envejecida en la que los servicios sociales ejercen un apoyo fundamental. ¿Qué papel desempeñan las profesionales en las personas mayores?
Sobre todo, en municipios más pequeños. Ellas son la puerta de entrada a los recursos del sistema. Por dar un ejemplo, en las Parras de Castellote si una persona mayor necesita hacer un trámite con una pensión de ayuda de edad, las compañeras se lo facilitan y se evita así cualquier desplazamiento. Entendemos que en muchas localidades el transporte público no funciona como debería y las personas si son muy mayores no tienen opción de vehículo propio. Nosotras desde nuestra cercanía y trabajo podemos ser quienes le acerquen a la administración y no al revés. Tenemos esa misión de altavoz y recogida de necesidades para trasladarlas a otros ámbitos y áreas de protección y bienestar.
Las trabajadoras sociales y auxiliares de ayuda domicilio en muchas ocasiones se pueden llegar a convertir en familia para el usuario. ¿Considera que está suficiente valorado su trabajo?
No, no hay conciencia en la sociedad y en el medio rural es el único acceso muchas veces a esos trámites y detección de necesidades de determinadas personas. Sigue siendo un trabajo muy invisible, del tú a tú y de la intimidad de las personas. Por ello, entre nosotras tenemos que intentar crear redes, ya que cuando una persona está enfocada de lleno en otra, cuidarse le suena a galaxia lejana.
Estar bien para también poder cuidar bien.
Muchas veces basta por conocer, comprender y tener esos espacios para propio bienestar. No es ser egoísta y debemos seguir trabajando para que la personas cuidadoras sepan de la importancia que tiene todo lo que gira en torno a este aspecto.
Sin ir más lejos a través del programa Cuidados en Red impulsado por la Comarca del Bajo Aragón están potenciando todos estos aspectos con talleres en siete municipios.
Sí, queremos incidir en las diferentes facetas que puede requerir el cuidado. Dotar de conocimientos y de unos espacios para compartir y resolver dudas. Es una inversión y animamos a todo el mundo a venir.
¿Por qué sigue siendo una profesión tan invisibilizada?
Necesitamos que la población sepa que somos la puerta a un sistema de protección social. Muchas veces los espacios donde se atiende no son como deberían y hace que no tengamos el mismo reconocimiento que, por ejemplo, puede tener un médico. Se han dado pasos para profesionalizar el trabajo, pero todavía queda por hacer. Hay que dignificarlo. Hemos llegado a atender a personas en espacios inhumanos.
Está prevista la construcción de una sede de servicios sociales en Alcañiz y eso ayudaría. ¿Qué supondría?
Es un gran paso. Para nosotros tener una ubicación propia como centro de servicios sociales nos ayudaría mucho.
¿Está cambiando el estigma hacia los servicios sociales?
Históricamente se nos asociado con que los servicios sociales queremos apartar a los niños de las familias y ese es nuestro último objetivo. Tenemos muy claro que un niño o una niña donde mejor está en su familia. Nuestra principal labor es proteger a los menores y realizar esa labor eminentemente preventiva. Animamos a que cualquier familia a que acuda.
Hay que normalizar el hecho de que no es malo buscar ayuda.
Si, acudir a servicios sociales cuando tengas una dificultad de relación en casa con los menores no es un fracaso. Si se actúa a tiempo es mucho más fácil corregir las situaciones y reorientarlas. Tenemos un gran equipo técnico y humano de educadoras, psicólogas, terapeutas ocupacionales, trabajadoras sociales. Estamos aquí para intentar resolver las problemáticas que van surgiendo.
¿Les faltan manos?
Todo recurso es poco porque siempre se quiere abarcar más. Somos una comarca en la que siempre se han cumplido con los ratios, pero tenemos picos de trabajo en función de la época. Ahora, por ejemplo, con el tema de la regularización de persona extranjeras los servicios sociales somos responsables de la emisión de unos certificados de vulnerabilidad. Supone una sobrecarga extraordinaria y durante estos dos meses muchas veces se retrasan determinadas citas porque hay que atender esas situaciones que van con unos plazos determinados.
¿Cómo se coordinan con el resto de asociaciones?
Al final, tenemos una interdependencia. Nos necesitamos los unos a los otros. Es una red de entidades que cada una se dedica específicamente a un colectivo susceptible. Tenemos la obligación de apoyarles porque están cubriendo una parte del sistema que nosotros no somos capaces y cuentan con una competencia muy alta. Se está demostrando que están haciendo un trabajo espectacular cada una en sus colectivos específicos y vamos a intentar apoyarles en todo lo posible a través de convenios, apoyo técnico, recursos y coordinación también.








Noticia de limpieza de imagen. Que en esta Comarca se hable de cercanía es un chiste.