Eva izquierdo y Eva Narvión, componentes de la compañía local alcañizana Me va Me va Teatro, continúan sumando funciones después de más de 13 años sobre los escenarios acercando la cultura al medio rural.
Lleváis muchos años sobre los escenarios, ¿se van los nervios?
Eva Izquierdo. No, cada función sientes los mismos nervios, la misma energía que el primer día. Aunque adquieres unas tablas ante imprevistos. Realmente los nervios y la emoción es lo que te hace disfrutar.
13 años de Me va Me va Teatro, ¿cómo surge la compañía?
E.I. Por una propuesta como actividad extraescolar en el CEIP Emilio Díaz, hoy Concepción Gimeno Gil. Éramos madres de niños que estudiaban allí y nos apuntamos porque nos gustaba el teatro. Solamente había hecho de niña, pero me gustaba muchísimo. Nos reunimos en un bar y se pensó en Sonia Lanuza, todavía no tenía su estudio, pero nos pareció buena idea y así comenzamos. No éramos las mismas, nos da muy buenos consejos y si estamos aquí es por ella.
¿Qué acogida ha tenido?
Eva Navarro. No soy de aquí y he recibido mucho cariño, la gente de Alcañiz te para y te dice sus buenas impresiones. El público siempre nos ha demostrado un cariño infinito y ese es el valor de lo que hacemos.
Empezáis con el teatro de adultas, ¿ahora los jóvenes pueden aprender esta disciplina antes?
E.I. Evidentemente, en Alcañiz está la Escuela de Teatro de Sonia Lanuza, a la que van niños y adolescentes y aprenden jovencitos. Pero para los adultos sigue siendo igual de importante, cuando tienes tiempo realizas tus hobbies, como es para nosotros. Lo que pasa es que la gente joven tampoco suele ir al teatro, realmente nuestro público suele ser mujer y más de 40 años.
Es vuestro hobby, ¿pero es posible vivir del teatro?
E.N. No, ni queremos. Lo que buscamos es que nos dé vida como lo hace hasta ahora. Nos resta tiempo porque hay que prepararlo, pero da vida en muchos sentidos.
E.I. Cuando me dicen «no sé cómo te da tiempo» bueno, cada uno invierte su tiempo en lo que quiere. Lo disfruto, y cuando haces algo porque quieres te compensa el tiempo que inviertes.
Hacéis humor, pero también plasmáis la violencia de género y el drama con obras como ‘Recuerdos’...
E.N. Nos gustaba el humor porque la gente lo disfruta y se ríe, consideramos que la gente viene a pasar un buen rato. Pero quisimos hacer una obra dramática, nos ha dado muchas satisfacciones personales, nos ha unido. Somos madre e hija en la obra, pero sobre todo somos amigas. El humor está, siempre hay que recurrir a él, pero que la gente se remueva también está bien.
¿Cómo se trata la violencia y esa dureza sin caer en el dramatismo?
E.N. El texto es muy bueno, lo trata con muchísima delicadeza. Sonia Lanuza nos ha dado herramientas para comprender a estas mujeres. Entonces está tratado desde el más absoluto cariño, si es que puede haber cariño en estas cosas.
Se inspira en los años 70-90, ¿es una situación alejada de lo que pueda ocurrir ahora?
E.N. Trabajo en el juzgado y veo situaciones que se repiten. No somos tan diferentes a los años 70 y seguramente si no hacemos algo nuestras generaciones no serán tan diferentes a las venideras. Es un problema enquistado, hay mucho cultural y depende de todos reconducirlo. Creo que se están haciendo muchas políticas en este sentido, pero desde casa tenemos que hacer más.
¿Ayuda la cultura y el teatro a erradicar este problema?
E.N. Ojalá, si fuera así iríamos mañana tarde y noche a todos los pueblos donde nos llamaran. No lo creo, pero ojalá.
Hacéis humor. ¿Es la comedia una esfera atribuida a los hombres?
E.N. Hay muchas obras de teatro escritas solamente para hombres, y por regla general el papel de la mujer suele ser la esposa de, la amante de… todas las obras del siglo pasado eran así. Sin embargo, como solamente somos mujeres, hemos buscado obras en las que salen mujeres, y se puede llevar humor solamente con mujeres. Por ejemplo, con ‘Las comadritas’ éramos siete mujeres, es cuestión de buscar.
Mujeres que hacéis humor en el medio rural, ¿este entorno juega a favor o en contra?
E.N. La cultura a nivel de teatro está más en las ciudades, pero también se está invirtiendo mucho aquí. No es lo mismo ver una obra en la plaza del pueblo con todo abierto a en un teatro, pero hay gente que también lo disfruta mucho y es la manera de llegar hasta ahí y de hacer partícipe a esta gente. Solo nos movemos por aquí, por la zona, porque nuestro objetivo es llevar este pequeño trocito de cultura a la gente rural, acercar la cultura al pueblo.







