La llegada del Tren del Tambor a La Puebla de Híjar es algo, que no por esperado, deja de tener su punto de emoción. Lo primero, por la inquietud de que todo salga bien, porque siempre que se reciben invitados en casa es lo que se desea. La mañana de Sábado Santo volvieron a retumbar los tambores y bombos una vez se abrió la veda para reanudar los toques tras una noche de silencio en señal de luto por el Santo Entierro, aunque en este caso, hubo que suspender por la lluvia. Lucía el sol este Sábado Santo y ya a diez minutos de reiniciar los toques, en la Asociación de Cofradías se recibían noticias frescas. "El tren ya ha salido de Delicias", leía en alto un mensaje en su móvil Pedro Asión, el presidente de la agrupación. Poco más de cinco minutos tras la reanudación de los toques en la plaza de España, la comitiva inició el paso calle abajo hacia la estación de ferrocarril sin dejar de hacer sonar sus marchas.
Atrás quedaron quienes iban matasellando el material filatélico de estos días, y el fotógrafo con decenas de instantáneas que tomó el día anterior todas ellas impresas y expuestas para que los protagonistas se viesen y se hiciesen con la suya. El regreso de los tambores se daría unas tres horas después y esta vez, acompañados de 200 personas más procedentes del tren -unos 170 turistas y el resto, personal de a bordo- que iban a recibir a los andenes.
Parada ante el monumento al tambor mediante, las cuadrillas siguieron avanzando hasta la estación y antes de mediodía allí estaban. Sólo quedaba que llegase el tren y eso sucedió pronto, con algunos de sus pasajeros ya asomando sus manos saludando por las ventanillas desde ya a lo lejos. Muchos no se quisieron perder la estampa de ser recibidos de esta manera y lo capturaron todo con sus cámaras y teléfonos. Según llegó el tren, los toques se fueron avivando más y más con unas cuadrillas completamente motivadas. Los recién llegados siguieron la escena con atención paseando entre los grupos para sentir aún más el sonido, que unido al del tren, son los más característicos de la tierra a la que acababan de llegar.
"La gente que nos visita en este tren viene muy predispuesta, viene a hacer turismo cultural porque ya en la visita guiada que se les prepara, preguntan mucho y se interesan por los detalles", valoró el alcalde, Pedro Bello, que celebró que se vendieran prácticamente todos los billetes. El pueblo les preparó la visita guiada, pero también una comida popular a base de paella en el Charif, el visionado del vídeo promocional, y luego, la procesión, el desfile final de los alabarderos, y el Cese del Toque, el momento culmen de la Semana Santa poblana con la despedida hasta el próximo año.




































