Bajo el sol abrasador del verano aragonés, Teruel ha vuelto a ser escenario de un encuentro de mentes brillantes y corazones apasionados por el patrimonio geológico. Las VIII Jornadas de Divulgación y Defensa del Patrimonio Geológico Turolense, que se clausuraron este fin de semana, han reunido a expertos, aficionados y curiosos en una serie de actividades que no solo han destacado la belleza y singularidad de los paisajes turolenses, sino también la urgente necesidad de protegerlos.
Desde la preapertura en Alcañiz con la visita a las lagunas saladas y sus paleocanales fluviales, hasta la emotiva clausura en Castellote y Abenfigo, las jornadas han ofrecido una inmersión profunda en los tesoros naturales de la región. "Estamos consolidando muy bien el evento; la categoría de los invitados crece cada año, y la respuesta del público es cada vez mejor», expresó Luis Moliner, coordinador de las jornadas, en una entrevista a Radio La COMARCA.


Homenajes y conferencias de renombre
Uno de los momentos más destacados de estas jornadas fue el homenaje al doctor Enrique Peñalver Mollá, un paleontólogo de renombre internacional que ha dedicado gran parte de su carrera al estudio de los insectos fósiles conservados en yacimientos turolenses. «Fue una conferencia extraordinaria, donde nos presentó avances fascinantes sobre el ámbar turolense y su contenido en fósiles, incluyendo plumas de dinosaurio y pelos de mamíferos», recordó Moliner con evidente admiración.

La presentación de la exposición fotográfica Paleontología Pixelizada en Estercuel también capturó la atención de los asistentes. Con una afluencia inesperadamente alta, la muestra reveló cómo objetos inanimados, como los fósiles, pueden transformarse en verdaderas obras de arte, uniendo ciencia y estética en un diálogo visual que ha sido aclamado incluso a nivel internacional. «Se han transformado cosas inertes como son unos fósiles, un trozo de piedra, en obras de arte», comentó el coordinador de las jornadas.
Entre ciencia y comunidad
Más allá de la erudición, estas jornadas se han caracterizado por su capacidad de integrar a las comunidades locales, uniendo ciencia y sociedad. Las actividades se han extendido tanto en grandes localidades como en pequeños pueblos, permitiendo que el patrimonio geológico no sea solo un tema de expertos, sino un legado compartido y valorado por todos. «Es una fusión muy productiva», afirmó Moliner, subrayando la importancia de involucrar a la comunidad en la protección y divulgación de su entorno natural.
Además, la preocupación por el estado de conservación de los yacimientos visitados fue un tema recurrente. En particular, la visita al yacimiento de troncos fósiles de El Barranquillo, que inicialmente se planeó como una acción reivindicativa, se transformó en un acto de satisfacción gracias a las recientes intervenciones de conservación. «Lo que iba a ser una visita un tanto reivindicativa, va a ser una visita de satisfacción y para aplaudir las buenas decisiones que se han tomado», añadió.

Con la vista puesta en futuras ediciones, Moliner ya esboza lo que será la novena edición de las jornadas, adelantando que se centrará en un tipo de patrimonio geológico aún desconocido para muchos, pero no menos fascinante. Aunque aún es pronto para revelar detalles, sus palabras dejan entrever que Teruel seguirá siendo un referente en la divulgación y defensa de su patrimonio natural. «Es un tema muy desconocido y sorprendente. La gente cuando se entera, no puede creer que esto esté en Teruel», comentó.
Estas jornadas han demostrado una vez más que el conocimiento y el amor por la tierra pueden ir de la mano, a la par que generar conciencia y acción para la preservación de un legado que, aunque a menudo oculto, es invaluable.








las mentes brillantes lo que deberían hacer es restaurar lo que visitan para hacer fotos y pasar el día y comisiones para eso está el alcalde
Y siendo unas jornadas en defensa del Patrimonio Geológico Turolense, se supone que habrán abordado también el impacto sobre el GEOPARQUE Mundial de la UNESCO en el Maestrazgo de la macroinstalación «Clúster Maestrazgo», no? Una fábrica de generación de electricidad de 125 aerogeneradores de 200 m de alto, 715 Ha deforestadas, 359 km de pistas, 173 km de lineas aéreas de 220 KV, 502 torres metálicas de Alta Tensión…
Todo ello a cargo del fondo danés Copenhagen Infrastucture Partners, los especuladores de Forestalia y la Asociación Viento Alto.