De las calles y plazas de Calaceite siempre se destaca su piedra, un material que no solo dota al casco urbano de una belleza muy característica, sino también de confortabilidad y buena sonoridad. Es, a menudo escenario de conciertos, actuaciones y recitales, y es un lugar mágico para que el jazz se despliegue en todo su esplendor. Por eso Calaceit Jazz cosechó un nuevo éxito en cantidad y calidad tanto de artistas como de público. Ambas partes disfrutaron y se fusionaron en una sola durante tres días del pasado fin de semana en un evento que supuso el punto de partida de MusicARTE Matarranya, la nueva asociación que nace con la vocación inscrita en su nombre, ya que el objetivo es continuar organizando actos ligados a la cultura en todas sus disciplinas.
El Calaceit Jazz sigue la estela del Matarraña Jazz Festival que se organizó el año pasado, lo que hizo que muchas personas del público quisieran repetir la experiencia y viajaron al pueblo el fin de semana a propósito para el evento. «Hay gente que vino ya el año pasado de Valencia, Zaragoza, Terrassa, Barcelona, Vinaròs, Valencia, del resto de la comarca… y este año repiten. Y la verdad es que es sorprendente como un pequeño pueblo del Matarraña tenga un festival basado en música de jazz que pueda ser referencia en el Bajo Aragón y en todo Aragón», dice el organizador, Santi Cogolludo.
Inicio de más eventos
El fotoperiodista catalán afincado en Calaceite es el alma máter de que el festival sea una realidad. Cuenta con el apoyo del Ayuntamiento, de diferentes entidades y empresas locales y comarcales, además del respaldo de la asociación y de un nutrido grupo de personas voluntarias del pueblo. Se encargan de la logística, de la venta de camisetas, de llevar y montar la barra de bar y de cubrir un largo etcétera de necesidades propias de un evento de tales características.
«La asociación está echando a andar pero tenemos ideas variadas. He sido fotógrafo durante treinta y pico de años en diarios, y haremos cosas que tengan que ver con la fotografía y con el arte, además de con la música», añade. «Luego tenemos una cosa muy buena y es que hay una complicidad y un apoyo del Ayuntamiento espectacular, además de organizaciones, entidades, empresas del pueblo que también nos ayudan mucho, así que, miel sobre hojuelas», sonríe. «Colaboramos con Santi en lo que necesita y, aunque estas cosas nunca sabes cómo van a funcionar, desde el primer día ha sido un éxito porque ya vino mucha gente», añade Heri Abás, una de las personas voluntarias. «Estamos gente del pueblo, turistas que coinciden en estos días en el pueblo y en la zona, y también mucho público que viene para el festival. Ojalá continúe y se repita, la gente colabora mucho y si hay otra cosa más en el pueblo, pues mejor para todos», concluye.

Un cartel variado y de lujo
El cartel del Calaceit Jazz se extendió a lo largo de dos noches empezando por el viernes y siguiendo por el sábado, para terminar el domingo a mediodía. El festival contó con el dúo formado por Alba Ruiz Torres al saxofón y la voz, y Xavier Vallés Tomàs a la guitarra. Actuaron el viernes en la apertura del evento en la plaza de la Lonja y el sábado en la transición de la tarde a la noche en la plaza Mayor. El relevo en la segunda jornada en la que hubo algunas sorpresas, lo tomaron Belén Bandera en la voz y Carla Motis en la guitarra, junto a Masa Kamaguchi en el contrabajo. Ambas noches terminaron con sesión jazz club con música pinchada a cargo de Jordi Mallén. El domingo el broche lo puso la Dixie Blues Band en la misma plaza a mediodía para animar la hora del aperitivo con un show callejero.







