Las familias de los dos pescadores alemanes fallecidos en el embalse de Mequinenza en un accidente entre dos barcas en 2019 no desisten en su intención de que se depuren responsabilidades sobre lo sucedido. Después de que recientemente la Audiencia de Zaragoza haya confirmado el archivo de la causa al entender que no puede atribuirse el resultado del siniestro al piloto de la embarcación contra la que colisionó la de las víctimas, ahora sus viudas estudian la posibilidad de acudir a la vía civil.
De hacerlo sería un capítulo más dentro de un largo proceso judicial que se prolonga desde hace casi siete años y en el que el abogado de la acusación particular, Fernando Gascón Nasarre, destaca que «la instrucción en la práctica se ha reducido a un número muy limitado de diligencias, fundamentalmente tres declaraciones testificales y una del investigado». «Para un caso con dos fallecidos, la actividad instructora se ha desarrollado en un marco de diligencias relativamente acotado», sostiene.
Al respecto, la causa fue archivada por primera vez en marzo de 2023 por el juzgado de Caspe, responsable de la investigación judicial, y reabierta unos meses después por la Audiencia de Zaragoza precisamente para tomar declaración al piloto, imputado por homicidio por imprudencia, y sus acompañantes. Después, la jueza instructora en noviembre del año pasado volvió a sobreseer las actuaciones y lo mismo ha hecho ahora el tribunal provincial.
El siniestro se produjo el 31 de mayo de 2019 sobre las 19.20. La embarcación de los fallecidos navegaba hacia el oeste mientras que la otra iba hacia el este. La colisión fue de proa contra proa. La familia de las víctimas han sostenido a lo largo del proceso que el investigado no adoptó la vigilancia debida -entre otros aspectos destacan que iba al timón sentado sin poder ver bien- y las medidas adecuadas para evitar el choque.
En el informe de la Guardia Civil y en otro pericial aportado a la causa se expone que este piloto sí advirtió la presencia de la otra embarcación, que tenía el sol de cara, pero no maniobró de la mejor manera posible. El conductor, representado por el abogado Javier Ferreira González, de Klyo Abogados, indicó ante la jueza al respecto que la barca con la que impactó iba sin rumbo y que poco pudo hacer. Sus acompañantes también expusieron que el hombre estuvo atento a la navegación y que todo sucedió en pocos segundos.
Ante esto, la Audiencia concluye que no se puede apreciar «un nexo causal entre la acción del investigado, adoptar una maniobra ineficiente de elusión del accidente, y el resultado». «La causa del accidente fue debida a la acción del tripulante fallecido», expone.
«Más allá de la decisión de la Audiencia Provincial, las familias han podido conocer, después de todos estos años, en qué circunstancias se produjo el siniestro, lo cual es una cuestión trascendental en una causa de estas características», comenta el letrado de las viudas de los fallecidos.







