El jefe de Cirugía, Fernando Martínez (Zaragoza, 1957), se jubila de la sanidad pública el lunes 25, en el que cumple 66 años, después de 36 años en el Hospital de Alcañiz
¿Cómo empezó en la medicina?
No tenía claro qué estudiar y varios amigos escogimos medicina por descarte. No fui un médico vocacional pero conforme avanzaba la carrera cada vez me gustaba más. Con la especialidad me pasó lo mismo, la he disfrutado mucho más conforme aprendía.
¿Y al Hospital de Alcañiz?
Al terminar el MIR en el Clínico me ofrecieron un contrato de seis meses. Dije “a ver si lo termino” y ya llevo aquí más de 36 años (risas). He desarrollado aquí toda mi carrera profesional en la Seguridad Social excepto un año que me fui porque conseguí plaza por oposición y estuve un año en el Hospital de Linares, en Jaén. También tengo ejercicio privado.
¿Cómo fueron los primeros años?
Llegué con 29 años y era estimulante el cambio. El último año de la especialidad ya quería salir, me veía capacitado para algo más así que el contrato fue fantástico. Fue un contraste pasar de un Hospital en el que cada vez que operas tienes el apoyo de otro profesional que por lo menos sabe igual o más que tú a Alcañiz, donde las guardias las hacíamos solos. Te podía ayudar un ginecólogo o un traumatólogo con mucha profesionalidad pero era casi un salto al vacío porque no eran de tu especialidad.
Ha podido marcharse a su ciudad, Zaragoza, ¿por qué no lo hizo?
Los primeros años, cuando ya llevaba unos cuantos aquí, me quería haber trasladado pero lo sopesé y decidí quedarme.
¿Por qué?
Porque estaba cómodo y coincidió que hace más de 20 años me hicieron Jefe de Servicio, que es la mayor categoría profesional. Para volver a Zaragoza de adjunto prefería ser Jefe de Servicio en Alcañiz, donde además estaba muy a gusto.
¿Qué diferencia ejercer en Alcañiz o en una capital como Zaragoza?
El problema son las plantillas, que muchas veces son reducidas. Debes trabajar con lo que tienes y eso se nota. En el Servet o el Clínico tienes todas las especialidades y apoyo interdisciplinario si lo necesitas. En Alcañiz, además, ciertos procesos están limitados porque no contamos con unidad de reanimación ni cuidados intensivos.
¿En qué ha cambiado el Hospital en estos 36 años?
Mucho. Cuando llegué éramos cuatro gatos y ahora las plantillas son más numerosas y la cartera de servicios más amplia. En Cirugía estamos cubiertos con ocho especialistas y nunca hemos tenido problemas para contratar al contrario de lo que ocurre en algunas especialidades. El de Alcañiz siempre ha sido un Hospital muy agradable y los cirujanos antes de acabar la especialidad ya nos llaman para ver si hay plazas libres.
¿En qué se ha ampliado la cartera de servicios?
Cuando llegué era muy escueta y ahora hacemos cirugía laparoscópica avanzada de cualquier tipo, de mama, reconstrucciones mamarias… Los medios también han mejorado muchísimo a todos los niveles.
Y el material, ¿es fácil que llegue el más novedoso?
No hemos tenido problemas, contamos con un aparataje francamente bueno.
¿Por qué Cirugía no tiene problemas de plantilla?
Estoy muy orgulloso de ello. Debe ser porque lo hacemos bien, trabajamos a gusto y se puede compaginar muy bien con la vida en Zaragoza. Todo ello permite que a los profesionales no les importe venir. Desde que soy Jefe de Servicio no hemos tenido problemas.
¿Qué legado considera que deja?
No es solo por mí, entre todos los compañeros generamos un servicio acogedor para el que quiera aprender y desarrollarse en la especialidad. Somos un hospital comarcal pero por nuestra cartera de servicios nos podemos comparar a los de Teruel o Huesca que son de un nivel superior al nuestro.
¿Con qué se queda? Recuerde un buen momento.
Cuando los cirujanos que han pasado por Alcañiz nos dicen que han estado muy a gusto y que ha sido un periodo muy importante de su vida tanto profesional como personal. Nadie se ha marchado diciendo que lo ha pasado mal y que no se ha desarrollado.
¿Y el peor momento?
De esos ya no me acuerdo.
¿Alguna anécdota?
Una acción muy bonita que siempre recordaré es cuando creamos un calendario con fotos en que cada mes aparecíamos un cirujano con una paciente operada de cáncer de mama. Todo lo que recaudamos fue para la AECC.
¿Qué importancia tiene el compromiso?
Muchísima. Todos los cirujanos que han venido han estado muy comprometidos con Alcañiz y también la enfermería de quirófano y planta. La enfermera de la consulta, Silvia Blasco, ha desarrollado la unidad de pie diabético y es pionera en la micropigmentación del complejo areola-pezón, estamos muy orgullosos de ella. Han venido del Servet, el Clínico y de Teruel a aprender la técnica. Es esencial el compromiso, si te comprometes todo sale adelante

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¿Por qué ahora los nuevos médicos no quieren venir a las zonas rurales?
Si los médicos viven en Zaragoza es necesario que quien viene quiera compaginarlo y que aquí se le aporten las facilidades para hacerlo. Si se dan los dos factores no habrá problema aunque es cierto que ahora sufrimos de carencia de especialistas porque no hubo previsión de plazas hace años.
¿Cree que también es una cuestión de mentalidad?
Detecto cierta comodidad que no teníamos cuando los de mi generación éramos jóvenes. Yo me fui a Andalucía al igual que otros compañeros a otros lugares.
¿Se debería enseñar más medicina rural en las facultades?
Es fundamental porque sobre todo en la Primaria van a tener muchísimos problemas.
¿Por qué solución aboga?
Se debe adecuar el sistema MIR a las plazas que se necesitan. También hay parte de gestionar de la mejor forma lo que tienes para que se cumplan los objetivos del servicio y que el personal esté contento.
¿Cómo se plantea esta nueva etapa?
Es parcial, me jubilo de la Seguridad Social pero seguiré con el ejercicio privado con la consulta de Alcañiz y operando en Zaragoza. Tendré libres las mañanas que venía al Hospital pero mucho cambio no notaré.
¿Tiene aficiones a las que dedicar más tiempo?
Me gustar visitar exposiciones de pintura y leer, soy de novelas más que poesía y ensayo.
¿Cómo se planteó su despedida?
La celebré el día 30. Estoy orgulloso porque vinieron más de 130 personas y más de 170 colaboraron con el regalo. Recibí una litografía preciosa de Antonio Saura.

¿Qué le ha aportado el Bajo Aragón?
Me quedo con las personas que he conocido. No solo compañeros, he disfrutado mi vida personal y profesional en la zona. Viví en Alcañiz unos cuantos años porque al principio las guardias eran localizadas no de presencia física y a la fuerza debías residir aquí.
¿Cómo le gustaría que le recordaran?
Como una persona que se comprometió con su ejercicio profesional y que te atendía si tenías alguna necesidad.
¿Ya tiene sustituto?
Sí, Manuel Albiac, un gran profesional y amigo.








Muchos quieren venir a alcañiz por eso están las listas como están… con la gran mayor demora de españa. Vergonzoso
pues habrán aumentado las plantillas y todo lo que quiera decir, pero mi hace un mes se me negó a hacerme un informe de chino se encontraba mi madre… vergonzoso… su respuesta fue que no tenía porqué hacerme el informe, que si quería que pusiese una queja… ahí está la profesionalidad!!! vergonzoso.
pues , lo que no ha contado que como todos habrá tenido su lado oscuro.
días de mal humor, y algún patinazo con algún paciente.
esto también se debería de contar.
feliz jubilación.
Maestro, es un honor tenerlo y respetarlo, para toda una generación de nuestra gente es un referente, llega el momento del descanso del guerrero, espero lo disfrute y acepte nuestro más sincero agradecimiento.