El Festival del Castillo de Alcañiz, que este año celebra su 30ª edición, ha sorprendido al público con una animada novedad: un pasacalle a cargo de la compañía K de Calle, que convirtió las calles del centro en una fiesta de música disco, funk y diversión para todos los públicos.
Aunque el festival arrancó el pasado fin de semana con fuerza con las actuaciones de Grison Beatbox y el ilusionista Yunkee en el anfiteatro Pui-Pinos, la tarde de este viernes marcó un giro especial con DISKO-FUNK, un espectáculo de teatro de calle pensado para sacar el festival de su escenario habitual y acercarlo directamente a la ciudadanía.
La actuación de este sábado, 12 de julio, ‘Friends, the musical parody’, prevista en el anfiteatro Pui-Pinos a las 23.00, se ha suspendido por la alerta roja.

El pasacalle, protagonizado por seis actores y animadores con estética sesentera y setentera, combinó música en directo, interacción con el público y un gran despliegue visual: personajes sobre zancos, trajes estrafalarios, confeti, sprays de agua, una bola de espejos giratoria y un mini-escenario móvil coronado por dos enormes bajos, instrumento icónico del funk. A ritmo de soul, jazz, ritmos latinos y disco, los artistas hicieron bailar, reír y moverse a vecinos y visitantes por igual.
El espectáculo, cargado de energía y buen humor, se centró en contagiar al público el ritmo mediante sus personajes, que no escatimaron en coreografías y situaciones surrealistas para animar el recorrido.

DISKO-FUNK es la única actuación gratuita de esta edición y ha sido concebida como un homenaje a las tres décadas de vida del festival, que ha consolidado su lugar como uno de los eventos culturales más importantes de la capital del Bajo Aragón.







