Una imagen tomada desde el interior del convento de clausura de Mirambel ha llevado al fotógrafo David Gil a ganar el Premio Nacional El Quijote. La fotografía muestra a una pareja de novios caminando por la calle principal del municipio, vista a través de la celosía del convento, con la iglesia al fondo. Según el jurado, la obra fue premiada por «enseñarnos una postboda desde un ángulo diferente y especial», al recrear la visión que podían tener las monjas de clausura desde el interior del edificio.
La entrega de los premios se celebró en el Auditorio José Luis Perales de Cuenca, en una gala organizada por Afocam, la Asociación de Fotógrafos Profesionales de Castilla-La Mancha. El certamen, con más de dos décadas de trayectoria, está considerado uno de los más prestigiosos de la fotografía profesional en España.
Gil destacó que "estas fotografías están realizadas en zonas rurales, en pueblos de interior que son preciosos y en los que habitualmente trabajamos. Son pequeños pueblos, pero que tienen grandes historias que merecen ser contadas». También dedicó el premio a su familia, destacando el esfuerzo que requiere su trabajo: «Este tipo de reconocimientos son un premio al trabajo que hay detrás. Un sacrificio que sufre la familia, porque muchos días no puedes estar con ellos, por ello el premio es por y para mi familia».
David Gil había recibido 4 nominaciones al Premio Nacional Quijote de Fotografía, dos obras en la categoría de Boda y dos en la categoría de Postboda, un reconocimiento que pone en valor su estilo natural, emotivo y artístico, centrado en capturar la esencia y la autenticidad de cada historia. Al final, consiguió el premio en la segunda categoría.







