La Fresneda despidió este lunes entre disfraces sus fiestas patronales tras cinco días intensos de celebraciones que han llenado de vecinos y visitantes las calles del municipio. Desde el chupinazo y la tradicional gaseosada hasta los disfraces infantiles y el campeonato de guiñote, la programación ha contado con actividades para todos los públicos.
Entre los actos más esperados destacaron el concurso culinario Masterfres, las charangas, la chorizada popular, los superbingos de 1.000 euros, los toros de fuego infantiles y para adultos y la gincana celebrada el sábado por el pueblo, que atrajo a numerosos jóvenes. El domingo fue el turno de los torneos de guiñote y póker, en los que participaron decenas de vecinos.
Los más pequeños tuvieron su protagonismo precisamente este lunes en el desfile de disfraces, que cada año gana en originalidad. «Normalmente, realizamos un desfile para que los más pequeños puedan disfrutar. No es un concurso de premio a premio, pero les damos a todos un regalo para que se animen», explicó Daniel Monserrat, integrante de la Comisión de Fiestas.
En esta edición, los disfraces sorprendieron por la creatividad de padres e hijos, y la jornada concluyó con cucañas tradicionales como carreras de sacos, juegos de zancos, tiro con arco. «Lo más importante es que los pequeños puedan disfrutar de las fiestas», recalcó Monserrat.
La representación grecorromana preparada por un grupo de jóvenes también despertó la atención del público. El balance final dejó una imagen clara: el pueblo se ha visto desbordado por la afluencia. «Somos un pueblo que estamos unos 500 durante el año y para estas fechas alcanzamos las 2.000 o 3.000 personas. La población se quintuplica», subrayó Bosch.
Diferentes instantes del desfile de disfraces de este año en La Fresneda./ M.J. Salvador.


















