La ópera prima de Gemma Blasco (1993), 'La Furia', se estrena este viernes en los cines, y llega avalada por la crítica y los premios recibidos en el Festival de Cine de Málaga. De allí se volvieron con tres biznagas: a mejor montaje, a mejor actor de reparto y a mejor actriz protagonista. Ángela Cervantes es quien encarna a Alex, una actriz en la ficción que sufre una violación. La película fue rodada entre Torrevelilla y Barcelona a finales de 2023 y al fin se estrena en cines.
Blasco y Cervantes son catalanas de nacimiento y comparten sus raíces a las que regresan siempre que pueden. Ambas descienden del Bajo Aragón y son amigas desde el instituto. De hecho, el papel ya fue escrito pensando en la actriz que deja en 'La Furia' un trabajo tan descarnado como premiado. El lunes 31 habrá coloquio en los cines Palafox de Zaragoza con Blasco y el actor Àlex Monner; y el viernes día 4, Alcañiz acogerá la presentación de la película con parte del equipo.
A pocas horas de que años de trabajo vean la luz, ¿cómo estás?
El primer fin de semana en las salas es súper importante y, para una película pequeñita como la nuestra, todavía más. Que la gente vaya al cine a verla es lo que más nos ayuda y vamos a tope con la promoción. Estamos súper contentas, súper nerviosas y súper cansadas, es una mezcla de emociones. Pero muy ilusionadas con el apoyo que está teniendo de la prensa y con los premios recibidos. Ahora tenemos muchas ganas de hacerla ya del público.
Imagino que si estás en Sección Oficial lo de llevarse premio está en el pensamiento, pero ¿os imaginábais tres en el Festival de Málaga?
No nos esperábamos llevarnos tres biznagas. Ya íbamos muy contentas con la peli y había una selección súper potente, por lo que veíamos muy difícil rascar algo. Del resto no he visto todo, pero sí sé que los otros premios son merecidos, son increíbles y también representan a todo un equipo en el que todo el mundo ha trabajado muy bien. Estamos muy contentas porque esto nos ayuda con la promo, esa es la realidad.
¿La gente de Torrevelilla ya la ha visto? ¿Qué te dicen?
Esta noche (por este jueves) vienen muchos al preestreno a Barcelona. Algunos han visto cositas porque han hecho luego algo de doblaje pero entera no la han visto. Tienen ganas de verla y yo también.
¿Cómo luce el pueblo en pantalla?
Más que el pueblo como tal son los vecinos que participaron en el casting los que más salen y están realmente impresionantes. Son vecinos a los que conozco de toda la vida, y es que están súper bien en la película.
La película gira en torno a una violación y no se van a encontrar una película cómoda.
Yo quería aportar una mirada, no sé si nueva, pero en todo caso la que a mí me faltaba por ver relacionada con la temática de la violencia sexual. Quería aportar una mirada más violenta, más oscura, como más de entraña y a la vez con delicadeza. Hemos intentado encontrar el equilibrio entre que fuera incómoda y tuviera nervio y garra, y que fuera respetuosa con las víctimas que pudieran verla. Y al mismo tiempo, que fuera disfrutona para el espectador en un sentido cinematográfico.
Ahí no te has privado de jugar con toda la técnica.
Esto también me interesa mucho contarlo, porque realmente creo que en la película más allá de lo que trata es importante el cómo lo trata. Hemos intentado aportar una experiencia interesante a nivel de música, de color, de sonido, a nivel de todo; que hubiera secuencias interesantes cinematográficamente.
Dejas claro el potencial del cine para narrar si sabes trabajarlo.
Es que el cine tiene muchísimas herramientas ya sea el espacio, el sonido, el color, el vestuario, el maquillaje… Todas pueden servir para contar y para intentar hacer una aportación artística. Estamos muy en una era del cine social y político que es súper interesante, pero no nos olvidemos que también es expresión artística con unas herramientas que hay que valorar, no es un producto de entretenimiento.
¿Por qué elegiste el teatro como profesión para la protagonista?
Me aportaba el canal para que ella soltara todo el dolor y a la vez el hecho de que es actriz me lleva al cuerpo. Queríamos que fuera una película muy física y eso lo relaciono directamente con la agresión, en cómo se le queda a ella en el cuerpo. No sólo son los monólogos de Medea sino cómo ella interpreta las cosas desde lo físico y el teatro es muy físico y también la propia tragedia griega. La película es una especie de tragedia y me interesaba el sentido de la fatalidad, la catarsis, la condición humana, la oscuridad… A ella le venía muy bien porque Medea es la antiheroína, es la víctima imperfecta, la mala, la bruja. Es a la que llaman loca cuando es una mujer que decide apropiarse de su dolor y hacer algo terrible como es matar a sus hijos, pero que dentro de la ficción es muy interesante. Dice «son mis hijos porque a quien le han hecho daño es a mí y yo tomaré las decisiones». En relación a nuestra película que habla también de cómo ella se adueña de su dolor, es muy interesante.
Comenzaste a trabajar en la película hace años, cuando no había saltado el movimiento ‘Me Too’ y ahora el panorama ha cambiado muchísimo y casi a diario se sabe de casos. ¿Cómo habéis vivido esto?
En el proceso pasamos por una primera fase de escritura y antes del Me Too nos decían que iba a ser muy difícil de financiar. Explotó el movimiento y, por suerte, salieron muchos contenidos hablando de esa temática, aunque otros lo hablaban de una forma muy gratuita y muy mal planteada. En cualquier caso, empezamos a tener la sensación de que íbamos tarde y ahora la sensación es la contraria, es decir, que creo que no se ha hablado suficientemente de la parte más oscura de este proceso traumático, no se ha empatizado suficiente con lo profundo que es este dolor para las víctimas. Se han hecho películas que llevan a la sanación y demás pero a mí me interesaba hablar de lo profundo, de que se empatice un poco más con el propio trauma. Creo que no se está hablando suficiente de esto ni de aprender a acompañar a las víctimas, ni de qué significa apropiarnos de la historia de la otra y decir «yo me voy a vengar». Bueno, ya veremos, espérate un momento porque esa es mi historia, mi vida.
Da muchas cosas sobre las que pensar. Empezando porque la violación se produce en un minuto y en un espacio se supone que seguro.
Sí, era importante para nosotras también tratar eso: que la mayoría de agresiones no se denuncian y la mayoría de agresiones suceden en entornos de confianza.
No es tu historia pero parte de una agresión que sufriste. ¿Qué te ha dicho tu familia? ¿’La Furia’ sale de la necesidad de contarlo?
La han visto y está todo el mundo emocionado por el propio hecho de hacer una película y por la temática. No la he hecho como proceso terapéutico sino porque me apetecía y necesitaba mostrar una mirada más oscura y cruda y me apetecía hacerlo desde ahí. Me salía de dentro. Me ha servido también para entender muchas cosas y hacer un poco de catarsis. Sí que en cierta forma esta película es mi venganza creativa.
Al final hubo apoyo de financiación FITE, pero siempre tuviste claro que rodarías en tu pueblo. ¿Cómo ves que se está trabajando en Aragón?
Cada vez es un poco más fácil. Van saliendo películas que en parte se financian y ruedan allí. Hay mucho talento en Aragón y es importante que se vaya haciendo industria y no irse a Madrid o Barcelona.
El pueblo tiene mucho peso para la protagonista. ¿Qué supone para ti? ¿Has vuelto a Torrevelilla tras el rodaje en 2023?
Sí, sí, claro, muchas veces. Los que vivimos fuera vamos y venimos. Torrevelilla es mi lugar, sé que siempre está ahí y sé que mi gente siempre está ahí. Es mi isla.







