El monte Calvario se embriagaba de tradición el lunes por la mañana, en uno de los actos más emotivos y reconocidos de las fiestas de Alcorisa, la subida a la Ermita del Calvario.
La procesión ascendía encabezada por los gigantes, que bailaban al son de la música de los dulzaineros de Alcorisa. Pese al madrugón de la mayoría, que habían visto el sol salir con la orquesta Phoenix y la discomóvil, los alcorisanos lucían sus mejores galas, presumiendo los colores y patrones de sus trajes regionales. El estrago con las ‘piedrecicas’ del Calvario, culminaba con la solemne eucaristía a puertas de la Ermita, con representación del Ayuntamiento y las Majas.
Se podía percibir la "gran afluencia de participantes", animados también por el "buen tiempo", ha confirmado David Bautista, Concejal de Festejos y miembro de la Comisión de Fiestas. «Las tradiciones están para mantenerlas, a veces para cambiarlas, y siempre y cuando se pueda, para mejorarlas», ha afirmado. El Consejero de Turismo, Manuel Blasco, ha corroborado que este tipo de actos son los que «mantienen la cultura aragonesa», y mencionaba la "obligación" por parte del Gobierno de apoyarlos y promocionarlos.
El alcalde, Miguel Iranzo, ha elogiado a la Comparsa de gigantes y cabezudos de Alcorisa por ser "la más numerosa de Aragón", y por "participar siempre en todos los actos que se van realizando a lo largo de las fiestas".
La caminata de vuelta al pueblo bajo el sol se vio gratamente refrescada por el posterior vermú, brindado con vino español y amenizado por el grupo Gazapos Brass. La comida para socios de la Peña Club Paraíso Caracas daba paso al espectáculo ‘Antología Aragonesa’, del reconocido y prestigioso grupo de jotas Baluarte Aragonés.
Los más pequeños disfrutarán de los últimos resquicios de festejos con los castillos hinchables y el chocolate de por la tarde. Finalmente, el resonar de los cohetes y la traca de fin de fiestas pondrá fin a la jornada, que cerrará por completo la tarde del martes con la misa en honor a los difuntos.












