Tras seis meses sin tener ningún comercio en el que hacer la compra, los vecinos de La Ginebrosa vuelven a contar con una tienda de alimentación en su localidad. Arturo Mir, con la ayuda de su mujer, Silvia Bonilla, han decidido apostar por su pueblo y garantizar que haya servicios básicos, que no solo faciliten la vida de sus vecinos, sino que favorecen el asentamiento de la población en el territorio.
El cierre por jubilación de la única tienda de la localidad unido a una enfermedad que apartó a Mir de la que siempre había sido su profesión, la construcción, hicieron que la pareja tomara la decisión de emprender con un comercio que además les permitiera quedarse en el lugar en el que hace ya más de cuatro años decidieron desarrollar su proyecto vital. «Ha sido como un rayito de sol después de una época mala», explica Mir.
La tienda, que abrió a principios del mes de julio, ha tenido muy buena acogida por parte de los vecinos. Explica que las ventas van muy bien y que en la localidad están muy contentos con esta nueva apertura. «Para la gente es mucho más cómodo porque llevamos más de seis meses teniendo que ir a comprar a otros municipios, mayoritariamente a Alcañiz, y ahora lo tienen al lado de casa», explica el nuevo propietario.
El pequeño establecimiento cuenta con productos básicos de alimentación, droguería, carnicería y un pequeño punto de venta de bombonas de butano. Aunque el propietario reconoce que no puede ofrecer toda la variedad de productos que se encuentran en un supermercado de ciudad, los precios son «muy competitivos». «El margen que nos queda es pequeño, pero es la forma de que la gente no prefiera subirse al coche y bajar a Alcañiz a comprar», apunta.
Además, la apertura durante la época estival ha incentivado aún más el número de clientes con la llegada de los veraneantes. «Ya es julio y el pueblo se empieza a llenar de toda esa gente que está de vacaciones y que durante el año vive en ciudades como Barcelona. Para ellos tener una tienda en el pueblo lo convierte en el paraíso», comenta Mir entre risas. Aunque el número ya es alto, la pareja espera que en agosto la demanda crezca todavía más y por ello se plantean empezar a abrir también los domingos por la mañana. «Ahora el horario es de lunes a viernes por la mañana y por la tarde y los sábados solo por la mañana, pero creemos que en agosto no va a ser suficiente», añade.
La ayuda del Consistorio ha sido también muy importante para la tienda. «Nos hemos sentido muy apoyados en todos momento. El local en el que estamos de alquiler es propiedad del Ayuntamiento y ellos mismos son los que nos han ayudado y nos han guiado con todos los trámites y el papeleo. Estamos muy agradecidos», apunta Mir.
En general, todo el pueblo se ha mostrado a favor de esta iniciativa que, aunque privada, impulsa y mejora las condiciones de vida de todos los vecinos. «Durante estos primeros días mi labor, además de vender está también en explicar que es responsabilidad de todos comprar en los pequeños comercios de proximidad, es la única forma de que permanezcan abiertos», explica. «Tenemos que entender que aunque este sea un negocio privado, estamos haciendo también un servicio social para la localidad, es muy importante», concluye.







