Los empresarios y, en especial los ganaderos, fueron uno de los sectores más afectados por el apagón masivo de este lunes. Tuvieron que requerir de grupos electrógenos, que consiguieron que la cadena de no parara y los animales pudieran subsistir. No obstante, sí se reportó una incidencia en una granja de pollos de Mequinenza la que la mayoría murieron, ya que no funcionaron los equipos de emergencia. "En verano hubiera sido un completo desastre porque hace mucha más calor", explica Alberto Escura, secretario provincial de UAGA en Teruel.
En la Comarca de Andorra - Sierra de Arcos, especialmente, aquellas empresas donde la actividad dependía de máquinas eléctricas lo sufrieron. Es el caso de Cárnicas Ortín, donde tuvieron que paralizar producción a las 12.30 de la mañana, cuando estaban produciendo 3.500 kilos de toda la carne. "Decidimos parar y empezar a sellar las cámaras de refrigeración lo máximo posible para aguantar la temperatura", explica, Diego Ortín, gerente de Cárnicas Ortín. En la compañía cuentan con varios generadores que les ayudaron a mantener la temperatura y no perdieron nada de género.
No obstante, en la su explotación ganadera, que es de 8.500 cerdos y todo está mecanizado, por lo que los animales estuvieron varias horas sin comer hasta que se pudo conectar el generador. «No se les puede dar la comida a mano y hay animales pequeños que necesitan calefacción», añade. Cárnicas Ortín, ubicado, retomaron la producción al día siguiente a las 7.00 de la mañana. "Lo hicimos con mucha prudencia y no ha habido ningún problema".
"Se produjeron 400 toneladas de pienso menos, pero se pudieron entregar todos los productos con normalidad"
En la Cooperativa Ganadera de Caspe para hacer frente contrataron unos grupos electrógenos de emergencia para el suministro de gasoil y las cámaras frigoríficas donde se guardan las vacunas. La fábrica de piensos estuvo detenida durante las cinco horas de apagón y volvió la luz sobre las 9 de la tarde, ha sido durante la jornada de este martes cuando se ha restablecido el suministro con total normalidad. "Al parar en seco se tuvo que remontar todo. Al final, estamos acostumbrados a trabajar con agilidad y tratamos de ser lo más resolutivos posible", explica Carolina Luna, directora general de Cooperativa Ganadera de Caspe. Suelen producir 800 toneladas de pienso diarias y aproximadamente 400 fueron las que no se produjeron mientras estuvo parado. "Se pudo recuperar y entregar los productos con normalidad, ya que trabajamos con una previsión de 48 horas", remarca.
En cuanto a la gasolinera, estuvo también parada y lo que se hizo fue disponer de grupos generadores para poder tener la bomba preparada si la afección duraba mucho más. "Al final no hizo falta, pero tanto en el centro de distribución como en el poste de suministro de gasoil", concluye.











la dependencia tecnológica requiere pensar en lo anterior, eterno retorno.