Andorra ha sido la única localidad seleccionada en la provincia de Teruel para acoger el roadshow de ciberseguridad del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE). La actividad ha sido impulsada en colaboración con la Concejalía de Nuevas Tecnologías del Ayuntamiento de Andorra y se celebrará hasta el sábado en el aparcamiento y espacio de la calle La Mata y está abierta a toda la ciudadanía a partir de los 10 años.
"Es una alegría muy grande haber conseguido traer este evento a nuestro municipio", ha asegurado el concejal David Villanueva, quien ha explicado que el consistorio lleva semanas trabajando con INCIBE para materializar finalmente esta iniciativa. El objetivo, según ha concretado, es el de sensibilizar y formar a la población en seguridad digital de una manera didáctica, participativa y accesible.
La actividad está disponible de lunes a viernes, en horario de 9.00 a 14.00 y de 16.30 a 19.30. El sábado, las sesiones serán de 11.00 a 15.00 y de 16.00 a 20.00. Cada experiencia tiene una duración de aproximadamente una hora.
¿Cómo proteger nuestras contraseñas?
Cristina Recuero Morcillo, una de las dinamizadoras de la campaña INCIBE en el roadshow ha explicado el objetivo de esta iniciativa: "Concienciamos a la población sobre los peligros que hay en Internet, a la hora de navegar por las redes sociales, internet, móviles y ordenadores a través de diferentes actividades".
Recuero ha querido compartir consejos prácticos para mejorar la protección de las cuentas personales en internet. Uno de los aspectos más destacados es la creación de contraseñas seguras. «Siempre decimos que hay que poner algo más complicado de lo normal», señala Recuero. Por eso, desde INCIBE desaconsejan el uso de números simples, fechas de nacimiento o nombres propios. En su lugar, enseñan a usar palabras codificadas, lo que permite construir contraseñas más difíciles de adivinar.
Además, insisten en no utilizar la misma clave para todas las cuentas. «Aquí enseñamos, por ejemplo, a tener la misma base, pero adaptándola a cada plataforma. Por ejemplo, Netflix tiene la misma base, pero añadimos un par de cosas que la hagan diferente», explica. De este modo, se facilita la memorización sin comprometer la seguridad.
Otro consejo esencial que comparten en sus formaciones es cambiar las contraseñas cada seis o nueve meses. Este hábito ayuda a reducir el riesgo de accesos no autorizados en caso de filtraciones o vulneraciones de datos. Recuero también pone el foco en la importancia de proteger no solo las contraseñas, sino también los nombres de usuario, especialmente en el caso de menores. «Que pongan algún nombre diferente, para evitar poner todos los datos y cuidar esa privacidad en internet», apunta.
El vehículo, diseñado como una experiencia inmersiva, se divide en cuatro espacios interactivos. En la parte baja, se encuentran las ruletas para aprender a codificar y descodificar palabras, una herramienta útil para crear contraseñas más seguras. «Evitar fechas de nacimiento o nombres propios es clave. Enseñamos a construir claves complejas que sean fáciles de recordar, pero difíciles de adivinar», explica Recuero.
La segunda zona está dedicada a la formación a través de breves charlas que abordan aspectos como la privacidad digital y la ingeniería social. En la zona de gamificación, tanto menores como personas adultas pueden aprender conceptos básicos a través de tablets y juegos adaptados a diferentes niveles.
La última parada del recorrido es el ‘scape room’, una actividad en grupo que pone a prueba lo aprendido mediante retos prácticos. «Son dinámicas de media hora donde aplican conocimientos sobre contraseñas y seguridad en redes», añade.
La propuesta ha sido pensada para llegar a públicos de todas las edades. De hecho, durante las mañanas, ya hay programadas visitas de centros educativos, asociaciones vecinales y otros colectivos del entorno. Por las tardes, la instalación está abierta a toda la población.
Los criterios para que Andorra haya sido la localidad elegida, según ha explicado Villanueva, han sido el volumen de población y los pueblos que rodean a la villa minera. Desde el Ayuntamiento se plantean esta colaboración como un punto de partida para seguir trabajando en alfabetización digital, especialmente a través de cursos en la Universidad Popular.










