La futura planta de hidrógeno verde de Enel Green Power en Andorra no solo marcará un antes y un después en la reconversión energética de la zona, sino que también será clave para el abastecimiento de este recurso sostenible hacia Alcañiz y otras localidades cercanas.
La instalación, que contará con una capacidad de 15 megavatios, se ubicará en los terrenos de la inexistente central térmica de Andorra y se nutrirá de energía renovable para producir hidrógeno a través del proceso de electrólisis del agua.
Uno de los puntos claves del proyecto es que Alcañiz se convierte en territorio estratégico, dado que acoge parte del trazado eléctrico necesario —2 kilómetros— de su consumidor principal, una fábrica de amoniaco a ubicar en Alcañiz, cuya evaluación de impacto ambiental y autorización ambiental integrada no se incluyen en este procedimiento, según la documentación presentada por Endesa. Ambas instalaciones estarán conectadas mediante un hidroducto.
La electricidad necesaria para la producción de hidrógeno procederá de fuentes renovables también promovidas por Endesa en la zona. En concreto, de un parque eólico que se desarrollará en Alcorisa —bajo el nombre de Alco — y de una planta fotovoltaica que se construirá en Calanda. La energía generada se canalizará a través de la futura subestación de La Masada, desde donde llegará a la planta mediante una línea subterránea conectada al entorno industrial andorrano.
En cuanto al agua, elemento esencial para el proceso de electrólisis, el abastecimiento se realizará a través de la red municipal de Andorra, con un consumo anual estimado de 52.000 metros cúbicos. La planta operará durante 8.400 horas al año, con paradas previstas para labores de mantenimiento. La plantilla estimada será de 15 personas por turno.
La inversión prevista asciende a 47 millones de euros. La iniciativa se enmarca en el plan de transición justa vinculado al nudo Mudéjar, con el objetivo de dinamizar el tejido económico de la zona tras el cierre de la central térmica en 2020. El proyecto se alinea con la estrategia nacional de descarbonización y transición energética.
Esta planta es independiente del macroproyecto de hidrógeno verde que impulsa en la misma localidad el fondo danés CIP junto a Enagás. Esta última iniciativa contempla una capacidad de producción de 500 megavatios, 33 veces superior a la prevista por Endesa.











Subvencionado con fondos públicos, es puro greenwashing, un parche minúsculo (15 MW) para alimentar una contaminante y peligrosa fábrica de amoníaco con un impacto ambiental que no se incluye, es decir que se oculta, Aunque el amoníaco en sí no es muy inflamable, el hidrógeno usado en su fabricación sí lo es, y se mezcla en grandes cantidades. Un escape de hidrógeno puede provocar una explosión devastadora.
¿Transición justa o estafa verde?.
Por favor, explique más, me interesa mucho lo que dice, ¿cuales son los riesgos para la ciudadanía y para nuestro medio ambiente?.
no sabes ni lo que hablas . eso si …bla. bla …pero sin aportar ningun dato . suena …