Vicente Rubira Gálvez fue uno de tantos hijaranos que salió por primera vez de su pueblo para ir a la mili. En su caso el destino fue Melilla y allí pasó los tres años que en la década de los 40 significaba el servicio militar obligatorio. En tiempos de posguerra no resulta difícil imaginar lo que suponía para cualquier familia humilde tener que prescindir de dos manos para trabajar la tierra. Es lo que pasó en casa de los Rubira y Teresa, su hija, lo tiene muy presente. "La abuela se quedó viuda con tres hijos, de los que uno murió y a otro se lo llevaron a Melilla tres largos años... No sé cómo salieron adelante, pero lo hicieron y así lo hicieron tantas y tantas familias de la época", dice ella, que tiene el don de la escritura. Eso, unido a una sensibilidad extrema, dan como resultado relatos, obras de teatro y, especialmente, poemas, que no dejan a nadie indiferente.
Hacía tiempo que le tentaba presentarse a este Certamen Nacional de Poesía que se celebra en Málaga convocado por la Casa de Melilla desde hace 43 años. "Nunca me terminaba de decidir porque siempre me ha causado mucho respeto, hay gente de mucho nivel", se sincera. Sí había ido escribiendo sobre Melilla. Poco a poco fue armando el poema al que iba añadiendo y quitando cosas y modificando las que consideraba. Todo lo que fue poniendo negro sobre blanco es fruto de los recuerdos de todas las vivencias y anécdotas que su padre contaba una y otra vez en casa. Los años de mili fueron duros, pero también dejaron una huella imborrable en el hijarano que compartía con los suyos, quienes se quedaron con las ganas de ir a Melilla con él. "Nunca hicimos ese viaje y siempre se nos quedó la espina, me hubiera encantado recorrer la ciudad con él y que él pudiera volver a aquellos lugares de los que nos hablaba y de los que tan bien se acordaba", explica la autora.
Se decidió y presentó el poema titulado 'Como verbo silvestre' por el que ha resultado premiada con el Ánfora de Plata en categoría de literatura. A través de las vivencias de su progenitor consiguió reflejar el espíritu de Melilla y así se lo reconocieron en la entrega que se celebró el pasado mes de noviembre en Málaga. "Compartí mesa con el jurado y fue muy bonito que me explicaran qué les motivó a premiar mi poema, y yo sentí a mi padre conmigo en el momento de la entrega del galardón porque conté su historia y me llevé incluso las cartillas de reclutamiento. Se creó mucha complicidad con el público y había gente mayor que sabía muy bien de lo que estaba hablando", sonríe desde Alicante, la ciudad en la que reside desde hace años pero siempre con Híjar en el pensamiento para ir y volver cada vez que puede. Habla de la mies y el olivo, que es "donde nació su padre" y habla de un mar oscuro "imaginando las travesías que hacen quienes vienen a nuestro país y la que hizo mi padre y tantos otros, que nunca habían montado en barco". Rubira atesora más de sesenta premios literarios y dice que todos tienen su "detalle especial", pero también reconoce que esta Ánfora de Plata que le llega desde Melilla es de los que ocupan un espacio destacado "por muchos motivos".
A la entrega acudieron autoridades locales del Ayuntamiento de Málaga, así como de la Casa de Melilla en la ciudad. El jurado estuvo compuesto por Antonio A. Gómez Yebra, catedrático y escritor; Francisco Ruiz Noguera, profesor de la Universidad de Málaga y poeta; y por Daniel Puertas Carmona, escritor y editor de Elvo Editorial.

El poema: 'Como verbo silvestre'
(Sed de infancia. Volver. Credo)
En ti empecé sin duda a ser cosecha,
a beber de la mies y del olivo,
a probar el cariño en brazo cierto.
A ser verbo silvestre y donosura
en la clara inocencia de mis rezos.
En ti fui sol, o luna, quizá estrella
protegida entre nanas y al abrigo
de la cuna dorada en que aún me mezo.
En ti me hice palmera, sol de tarde,
catarata de espumas, al altivo
blanquear desbordado de un cerezo.
En ti forjó mi nube la inocente
travesura sutil para castigo
y el perdón suplicado y plañidero.
En ti el principio, el fin, lo recreado,
descubriéndole al fruto prohibido
el sencillo placer de lo primero.
En ti fui letra, verso, risa inquieta,
pozo y labio de mieles verdadero…
Mas de pronto la noche se hizo cerca.
Me arrancaron espacio para el vuelo
y la libre mañana fue ya reja
que dejó al otro lado el mismo cielo.
Zozobré cada tarde, brazo a brazo
de imposibles mareas y de anhelos,
navegando sin rumbo en la corriente
como brizna sin fuerzas, negro adentro…
Hoy, descalzo y desnudo, sufro y vuelvo.
A la sed de inocencias, grito y vuelvo.
Al lugar que perdiera, llamo y vuelvo.
A la infancia prendida en tus murallas
y a dormir al sayón que me envolvieron.
A buscar todo aquello que aún perviva
tras la puerta entreabierta de mis juegos.
A beber de tus fuentes y tus calmas.
A templarme en tus cúpulas de ensueño.
A sentir las caricias olvidadas
de palacios que guardo en mis adentros.
Melilla, y vuelvo,
porque soy peregrino retornado
a la suave corona de tus vientos.
¡Cuéntame qué pupila se resiste
a los besos perdidos, a los sueños!
Esta ajada memoria ya no apura
del final de la copa y del secreto.
Su caudal se remansa en cada piedra
donde amar cree sombra,
y dé cubierto.
Llevo así la cintura hecha jirones
como faro tan quieto y tan sin dueño…
Y sembrado de grises, no hay camino
mientras cubra la noche tal desierto.
Y mi ocaso, se viste de ceniza
con rescoldo nacido en ese fuego.
Y entretengo memoria mientras pueda
contemplar de tus tardes, rojo inquieto.
No renuncio a la dicha de encontrarme
las mejores abejas por tu alero.
Y en turbado de fe, solo ser quiero:
fervor de noche,
amanecer,
aurora,
temblor de copa de árbol, brisa, trueno…
Gurugú desandado, río de oro,
con la forma y medida del recuerdo.
Cincelado en el barro, puro nombre,
que se torne dorado entre mis dedos.
Pura roca de blanco que recoja
huella suave en la infancia que sostengo.
Desvestido, silvestre, ¡soy tu verbo!
Nostalgia








Ala Teresa!!!! Bravo por España!!! Viva el rey!!!