El IES Mar de Aragón de Caspe ha crecido en alumnado más de un 30 % en dos años, pasando de 660 alumnos aproximadamente, a los más de 800 que habrá en el curso 2025/2026. La dirección analiza con preocupación este incremento y alerta de que el centro se está quedando sin espacio para albergar a todos los estudiantes.
Para paliar la situación, el Gobierno de Aragón inició el año pasado un proyecto de reacondicionamiento de la antigua residencia Florencio Repollés, que estrenó el curso pasado cuatro nuevas aulas y una multiusos pequeña, en la planta baja, y que a finales de 2025 sumará otras seis clases en la segunda planta. El edificio cuenta, además, con seis aulas en la primera planta, que se habilitaron hace una década. Aun así, en dos o tres años, este edificio de apoyo será insuficiente para dar cabida al alumnado.
El centro ha recibido con «alivio» la noticia de la licitación de las obras, que no estaban aseguradas a final de curso. No obstante, no estarán listas para el inicio del año escolar, en septiembre, y el centro tendrá que ubicar a los alumnos en otros espacios, durante los cuatro meses que se estima que durará la actuación. El ruido de los trabajos perjudicará a los estudiantes de Formación Profesional y Bachillerato, que reciben su docencia en el edificio vecino.
Para la dirección, estas obras son urgentes, pero no resolverán el problema a largo plazo. La directora, Liliana Benito, habla ya de la necesidad de plantear un segundo instituto en Caspe: «No es algo loco pensar que vamos a necesitar seis aulas más en dos o tres años, teniendo en cuenta el incremento de las matriculaciones en los colegios. Caspe merece una visión global y un plan estratégico porque estamos parcheando y, eso, no nos hace ágiles. No estamos dando una respuesta educativa rápida».
A la masificación de las aulas se suma también el elevado porcentaje de alumnos con desconocimiento del idioma, que requieren de recursos específicos para poder incorporarse al curso escolar.
Un edificio autónomo para FP
El objetivo final para el instituto es que la antigua residencia acoja toda la Formación Profesional, para ofrecer un edificio autónomo y con los recursos necesarios para las distintas familias formativas. Por el momento, no es posible dado que se tiene que reformar la cocina para adecuarla al ciclo formativo de Hostelería.
El equipo directivo está apostando por completar las familias de FP, de forma que el centro ofrezca grados básicos, medios y superiores en toda su oferta. Fruto de este trabajo, el próximo curso se incorpora el grado básico de Actividades Físico-Deportivas, aunque no ha sido tarea fácil.
«Hemos tenido que hacer encaje de bolillos porque para demandar un nuevo grado, te piden que tengas espacio para poderlo albergar. Es la pescadilla que se muerde la cola», explica Benito.
Contar con las familias completas facilita el proceso educativo a los estudiantes, que no tienen que cambiar de instituto para conseguir el título, o que pueden acceder desde el nivel básico, en lugar del medio.
Falta de personal y problemas de infraestructura
La solución a la falta de espacio en el centro hace emerger un nuevo problema: la necesidad de más personal auxiliar para atenderlo. En concreto, la dirección apunta que sería necesaria una persona más en el servicio de limpieza y una de mantenimiento, que permitiría reducir el gasto en reparaciones.
Benito señala que ante dos edificios antiguos - el instituto construido en 1966 y la residencia en los años 80 -, la mitad del presupuesto del centro se va en carpintería, fontanería o electricidad. La infraestructura es energéticamente deficiente: en invierno es muy costoso calefactar las aulas y, en verano, no hay sistema de refrigeración, a pesar de que Caspe registra habitualmente las temperaturas más altas de Aragón.
Transporte escolar asegurado
Otro talón de Aquiles educativo era el transporte entre Alcañiz y Caspe para los estudiantes de FP. Cada inicio de curso, los problemas burocráticos con la contratación de la ruta por parte del Gobierno de Aragón provocaban inestabilidad y ausencia del servicio.
Este año, el Ejecutivo Autonómico ha cambiado la calificación de este itinerario a «transporte escolar», lo que garantizará que estará habilitado desde el primer día de clase, tal y como confirma la directora del centro caspolino.
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A quien se le ocurre ofertar grados nuevos, sin tener aulas
preparadas ni personal auxiliar.
Y las obras se realizarán mientras se den clases en el mismo
edificio, con ruidos, suciedad y peligro para los alumnos.
No lo puedo creer!!!!