Bajo un cielo despejado y con la plaza de España como escenario central, la II Feria de Militaria, Almoneda y Coleccionismo de Alcañiz abrió sus puertas el sábado, reuniendo a un público que se movía entre la nostalgia y el asombro. Ochenta expositores –veinticinco más que en la primera edición– llenaron no solo la plaza, sino también las aledañas, plaza del Mercado y plaza Dean, con una explosión de objetos cargados de historia. Desde libros antiguos, pasando por juguetes, hasta indumentaria militar, los visitantes recorrieron los puestos en busca de tesoros que, más allá de su valor material, atesoran vivencias de tiempos pasados.
Óscar Ibáñez, secretario de la Asociación Frente de Aragón y principal organizador del evento, destacó que los visitantes iban a disfrutar de un paseo por la historia de España y otras épocas. «Las expectativas para este sábado eran buenas, y se han superado», comentó con satisfacción al final de la jornada.
Una feria que respira pasión por el coleccionismo
Los expositores no eran meros vendedores, sino guardianes de una memoria que se mantiene viva a través de objetos cuidadosamente conservados. Entre ellos, Alberto Val, dueño de la tienda Frente del Este Militaria de Monzón, expresaba su orgullo al hablar de una de sus piezas más preciadas, una radio alemana de la Segunda Guerra Mundial. Explicaba que, aunque llevan poco tiempo participando en ferias, su pasión por la recreación histórica era lo que les motivaba a seguir adelante con este tipo de eventos. «Es, sin duda, uno de los objetos más valiosos que he traído», señalaba mientras observaba su colección.
Por su parte, Julio Ferrer, un veterano coleccionista de Belmonte de San José, subrayó la importancia de la feria de Alcañiz en el panorama nacional del coleccionismo militar. «Es la mejor feria de este tema en España, incluso mejor que la de Madrid», afirmaba con convicción, destacando el valor de poder reencontrarse con amigos de diferentes lugares, algo que va más allá de la mera transacción comercial.
Una exposición que revive la Guerra Civil a través de recortables
Una de las novedades más destacadas fue la exposición de recortables organizada por el Museo del Juguete de Urrea de Gaén. Ignacio Martínez, responsable del museo, explicaba que la muestra incluía más de 150 recortables, en su mayoría originales, que reflejaban tanto aspectos militares como políticos y sociales de la Guerra Civil Española. Subrayó la importancia de acercar la historia a las nuevas generaciones a través de objetos como los juguetes, que ofrecían una lectura cultural y política de la época. «Los museos deben salir de sus muros y acercar la historia a las nuevas generaciones», explicaba con entusiasmo, convencido de que la nostalgia y el interés histórico se mezclaban de manera única en eventos como este.
Un concurso de uniformes con historia
El broche de oro de la jornada fue el concurso de uniformes, celebrado a las seis de la tarde. Tres coleccionistas expertos formaron el jurado encargado de evaluar las propuestas, que no solo destacaron por la fidelidad histórica, sino también por la pasión y el detalle en cada indumentaria. El ganador, José Antonio Molina, de la Asociación Imperial Service, deslumbró con su representación de un arquero sirio del siglo I a.C.
El impacto de la feria no se limitó solo al ámbito cultural. La presencia de visitantes de distintas regiones de España, como Andalucía, Cataluña o el País Vasco, tuvo un efecto notable en la economía local, llenando los alojamientos y contribuyendo al dinamismo de la ciudad. Ibáñez resumía el balance del evento con optimismo, señalando que «es un evento que no solo mueve coleccionistas, también llena alojamientos y revitaliza la economía local». Alcañiz, una vez más, ha demostrado ser un punto de encuentro donde la historia cobra vida y el presente se alimenta del pasado, en una feria que sigue creciendo y que promete volver a sorprender en futuras ediciones.













no lo vi al impulsor de quitar la feria de Alcañiz que de la cara
No los veréis nunca, han sido, son, serán cobardes. No lo digo yo lo dice la historia.