Arde Majalinos. Lo hace justo 17 años después de que lo hiciera en 2009, en la que se convirtió en la peor oleada de incendios en dos décadas en la zona tras los registrados en 1994 y de los que todavía se recupera el Maestrazgo. La noche del 21 de julio de 2009, una tormenta seca descargó más de 5.000 rayos en diferentes zonas del Bajo Aragón Histórico y Cuencas Mineras. Lo siguiente fueron dos días de vientos cálidos y de temperaturas por encima de los 40 grados y todo eso fue el combo perfecto para que los rayos, latentes hasta ese momento, fuese despertando.
Lo hicieron uno tras otro, enlazando un foco tras otro, y dejando seis incendios esparcidos por todo el territorio bajoaragonés. Durante más de seis días calcinaron más de 12.000 hectáreas de superficie forestal y agrícola. El frente de Aliaga fue el último en atajarse, avanzó hasta arrasar casi 8.000 hectáreas de las localidades de Ejulve, La Zoma, Cañizar del Olivar, Villarluengo y Aliaga.
En Alloza y Andorra el fuego calcinó 1.685 hectáreas; 283 hectáreas ardieron en Valdeltormo y La Fresneda, y 84 hectáreas en el término de Mazaleón. El incendio de Los Olmos y Alcorisa se llevó por delante 670 hectáreas.
Más de 1.600 personas desalojadas en 2009
Estos graves episodios, y ante la fuerte presencia de humo y cercanía de las llamas, desembocaron en el desalojo de más de 1.600 personas de poblaciones como Alloza, Ejulve, Cañizar del Olivar -con campamento de niños incluido-, Montoro de Mezquita, La Cirujeda, La Cañadilla y Valdeltormo.
Poblaciones como Andorra, Estercuel, Montalbán, Hinojosa de Jarque, Alcorisa, Calanda, Alcañiz, Villarluengo, Ariño y Oliete se convirtieron en pueblos de acogida. Habilitaron polideportivos, albergues y casas particulares, además de un amplio despliegue de Protección Civil y personal voluntario que se encargó de la intendencia y cobertura.
Recuperación de servicios y años de reforestación
Estos acontecimientos dejaron una huella todavía visible casi dos décadas después. Majalinos ardió como una cerilla y durante estos años se han llevado a cabo diferentes acciones de reforestación. La última, en 2025. Este incendio no ha llegado a caer en el olvido gracias a 'Nuestros montes no se olvidan', una plataforma vecinal que cada año recuerda el episodio con andadas populares, conferencias, jornadas de convivencia e incluso festivales de rock.
La gravedad de los incendios y su virulencia dañaron también diferentes infraestructuras. Una vez apagadas las llamas, la prioridad fue restablecer sistemas de regadío y de agua de boca, ya que algunas habían sido pasto del fuego y otras corrían un alto peligro de contaminación por cenizas.













