Raúl Navarrete ha cerrado su participación en la Yamaha R7 Cup con una sexta posición en la última carrera del campeonato disputada en el Circuito de Navarra. El piloto de Utrillas llegaba a la cita como líder de la clasificación general y con todo por decidir, pero dos problemas con el neumático trasero durante las carreras le dejaron sin opciones de pelear por el título hasta el final.
El desenlace no empaña una temporada en la que Navarrete ha sido uno de los grandes protagonistas de la monomarca de Yamaha. El utrillense consiguió cuatro poles en las cinco citas disputadas y llegó a Navarra después de imponerse en la primera carrera de Valencia y terminar cuarto en la segunda, resultados que le permitieron conservar el liderato antes del último fin de semana.
Cuatro poles en cinco citas
El fin de semana comenzó con buenas sensaciones para Navarrete después de un inicio en el que el equipo tuvo dificultades para encontrar la configuración adecuada de la moto. El trabajo junto a su padre y su mecánico permitió finalmente dar con un setting con el que el piloto se encontró cómodo.
La recompensa llegó en el cronometrado, donde consiguió la última pole de la temporada con un tiempo de 1:55.649. Fue su cuarta pole en las cinco citas del campeonato, después de haber logrado también la primera posición de parrilla en tres de las cuatro pruebas anteriores. La única excepción fue Motorland, donde arrancó desde la segunda posición. “Con mucha confianza, con muchas ganas, salimos a la primera carrera con intención de quedar lo más adelante posible y dándolo todo”, explica Navarrete.
Dos problemas con el neumático trasero
La primera carrera terminó complicándose a falta de tres vueltas. El neumático trasero de la Yamaha R7 sufrió una degradación extrema que impidió al piloto utrillense mantener el ritmo. Navarrete tuvo que levantar y terminó cruzando la meta en sexta posición. “Se rompió de una manera muy fuerte. El neumático se degradó completamente”, relata. La pérdida de rendimiento fue especialmente evidente en las curvas de izquierda, donde el piloto no podía apretar porque la parte trasera de la moto se movía en exceso.
La situación se repitió en la segunda carrera. Navarrete había preparado una estrategia y comenzó a ejecutarla con buenas sensaciones, pero los continuos cambios de ritmo terminaron provocando nuevamente problemas en el neumático trasero. “Esos cambios de ritmo en la cabeza, tanto de apretar, aflojar, apretar, aflojar, creo que fue lo que hizo que el neumático se rompiera”, explica el utrillense, que apunta también a un posible fallo de configuración como causa del problema.
Ocete remonta y se lleva el campeonato
Mientras Navarrete se quedaba rezagado, la última carrera se decidió en un grupo muy apretado. Dani Ocete terminó cuarto, a poco más de un segundo de la ganadora, Muklada Sarapuech, que se impuso por delante de Hodei Martínez y Marco Díaz. El resultado permitió a Ocete completar una remontada de más de 40 puntos desde el inicio de la temporada y proclamarse campeón de la Yamaha R7 Cup.

Para Navarrete, el desenlace deja la sensación de haber competido hasta el último momento pese a contar con una estructura mucho más reducida que la de algunos de sus rivales. “No se puede decir mala suerte, sino que lo hemos luchado hasta el final, que es lo importante”, señala.
“Hemos luchado siendo yo, mi padre y mi mecánico, nada más, contra infraestructuras que han estado en el Mundial”. El piloto de Utrillas considera que haber llegado hasta la última cita con opciones de conquistar el campeonato supone ya un logro importante para su proyecto. “Para nosotros es un logro increíble haber luchado hasta el final todo este campeonato”, afirma. Ahora Navarrete afronta un periodo de descanso antes de comenzar a preparar la próxima temporada, para la que ya avanza que llegarán “cosas muy chulas”.









