Las comunidades energéticas se han consolidado como una herramienta clave para avanzar hacia un modelo energético más local, sostenible y participativo. La Oficina de Transformación Comunitaria Aragón Energía Propia (OTC) está llevando a cabo una serie de jornadas informativas por todo Aragón. También en el Bajo Aragón Histórico, las más recientes celebradas en Calanda y Caspe.
Estas jornadas, además de proporcionar asesoramiento técnico a los municipios, tienen como objetivo explicar el funcionamiento y las ventajas de las comunidades energéticas, una figura relativamente nueva que busca facilitar la transición energética de manera social y respetuosa con el medio ambiente.
En este contexto, Javier Hernández, responsable de la OTC Aragón Energía Propia, ha explicado cómo las comunidades energéticas permiten a los municipios, entidades locales y particulares generar su propia energía de manera colectiva, reduciendo costes y promoviendo la autosuficiencia energética.

Para empezar, ¿en qué han consistido estas jornadas informativas sobre comunidades energéticas?
Hemos tratado de dar a conocer la figura de las comunidades energéticas, que es relativamente novedosa, porque hay cierta confusión entre lo que es el autoconsumo compartido y las comunidades energéticas. En estas jornadas procuramos explicar de dónde surge esta figura, cuál es su intención, recalcar su carácter social y su interés por realizar esa transición energética que nos estamos viendo forzados a realizar, casi empujados por las circunstancias, de una manera más social y más respetuosa con el medioambiente.
¿Qué objetivos se planteaban con estas sesiones y qué balance hacéis hasta el momento?
El balance ha sido muy positivo. Los ayuntamientos reciben con los brazos abiertos este asesoramiento en materia energética, que muchas veces les llegan a través de empresas privadas, que lógicamente tienen que realizar su labor, pero al final nosotros lo que les estamos ofreciendo es información y asesoramiento sin ningún tipo de interés comercial. Lo que procuramos es hacer proyectos que perduren en el tiempo, porque son económicamente viables, y que la gente al final pueda reducir sus costes energéticos sin tener que meterse en demasiados líos.
En los últimos años, ¿habéis visto si ha aumentado el interés por crear este tipo de comunidades energéticas?
Sí, porque es una figura que la gente yo creo que desconoce, porque es muy flexible y permite diferentes objetivos, entre ellos, lo más conocido es el suministro a través de instalaciones fotovoltaicas, pero también permite, por ejemplo, instalar puntos de recarga para vehículos eléctricos u otro tipo de servicios que las propias comunidades lo van definiendo con el tiempo. Generalmente, empiezan con el suministro eléctrico, pero después implementan otros servicios paralelos, siempre relacionados con la energía o la eficiencia energética.
¿Qué tipo de público ha asistido y qué grado de interés habéis percibido en estas charlas?
Por las charlas han pasado más de 400 personas, y de ellas la mayoría son pertenecientes a ayuntamientos, o entidades locales. También hemos recibido mucho público particular y pymes, pero sobre todo ha sido público del mundo rural, de los pueblos, que quieren desarrollar iniciativas en su territorio y que quieren que los beneficios o las ventajas se queden en su pueblo.
¿Cuáles dirías que han sido las principales cuestiones o dudas que han planteado los vecinos?
En el caso de los particulares, tienen un interés o inquietudes medioambientales, fundamentalmente, pero también gente que busca el beneficio económico, es decir, el reducirse la factura de la luz. En el caso de administraciones locales, se trata muchas veces de ayuntamientos que tienen la posibilidad de financiarse a través de diferentes líneas de ayuda, instalaciones fotovoltaicas, y que las quieren optimizar o rentabilizar lo mejor posible. En la mayoría de los casos las instalaciones municipales, son consumos que tienen una estacionalidad en el tiempo, por ejemplo, si estamos hablando de las oficinas del ayuntamiento, estas tienen unos horarios que normalmente son por la mañana, pero por las tardes esa instalación se está produciendo y nadie consume la energía que produce. Se trata de valorizar esa producción de energía que de otra manera se pierde o tiene un valor prácticamente residual.
En el caso del Bajo Aragón Histórico, ¿qué municipios han acogido ya estas actividades divulgativas y si falta alguno por pasar o ofrecer alguna de estas charlas?
Hemos estado realizando charlas a nivel comarcal. Desde los seis meses que llevamos funcionando, hemos pasado por 30 de las 33 comarcas que hay en Aragón. Después, lo que nos está surgiendo es que a raíz de esas charlas comarcales, donde acuden representantes de todos los municipios de la comarca, después, a lo mejor, el alcalde o el técnico municipal que ha asistido a esa charla dice: «oye, a mí me gustaría que lo hicieseis también en mi pueblo, porque estamos interesados y queremos llegar a nuestra población, a nuestros vecinos». En esos casos, lo que estamos empezando a hacer es tratar casos más concretos de las casuísticas que se encuentran en esas poblaciones, tratarlas de manera más individual.
Los ayuntamientos o entidades locales que quieran solicitar que vayáis a su municipio a realizar una sesión informativa. ¿Cómo se pueden poner en contacto con vosotros?
Insistir en que estamos para eso, para prestarles asesoramiento en materia energética, para que aprovechen las instalaciones que ya tienen de producción de energía fotovoltaica o las que van a tener, porque han recibido una subvención y ya están licitando o están en vías de conseguirla. La forma de contactar con nosotros es a través de nuestra página web, www.comunidadenergeticaaragon. Ahí aparece nuestro teléfono, que es el 976 070 000 y nuestra cuenta de correo electrónico. Nos escriben, nos llaman y concertamos una visita y ya miramos el caso que tengan ellos y procuramos asesorarles de la manera mejor posible y sobre todo desde el punto de vista de que sean iniciativas que sean viables y que puedan permanecer en el tiempo de manera autónoma, sin que estén mantenidas con subvenciones con otro tipo de cosas.
Para quien no esté familiarizado, ¿qué es la OTC Aragón Energía Propia y qué servicios de asesoramiento ofrece?
La OTC Energía Propia es una oficina que se ha creado para ayudar a dar difusión a las comunidades energéticas y prestar asesoramiento técnico, económico y jurídico a las iniciativas que puedan surgir. ¿Por qué asesoramiento técnico? Es importante dimensionar muy bien las instalaciones que se realizan en función de las necesidades de los futuros usuarios para que sean viables económicamente. De hecho, en el estudio que hacemos, siempre lo acompañamos de un estudio de viabilidad para que la gente que se involucra tenga clara la inversión que supone y cuáles son esos periodos de retorno de esa inversión. Y también desde el punto de vista administrativo y jurídico, porque al final, para poner en marcha este tipo de instalaciones, hay una serie de trámites que muchas veces son complejos. Además, para constituirse como comunidad energética es necesario tener asesoramiento legal, porque van a tener que redactar unos estatutos, dar unos pasos legales de registrar esa asociación o esa cooperativa que han formado en los correspondientes registros. Seguramente también van a tener que firmar contratos de cesión de uso de parcelas o de cubiertas para instalar donde se van a localizar esas instalaciones. Muchas veces son cosas que, si no te ayudan, te desaniman y de lo que se trata es de tirarlo para adelante.
¿Qué entidades o colectivos podrían beneficiarse de estos servicios?
Está abierto prácticamente a todo el mundo, desde iniciativas particulares, pequeñas empresas… Insisto en lo de pequeñas empresas, porque para grandes empresas no está contemplada esta figura jurídica, y también entidades locales que creemos que juegan un papel fundamental, porque al final cualquier iniciativa que se realice en un municipio tiene que contar con el apoyo del ayuntamiento, si no es difícil que este tipo de iniciativas puedan tirar para adelante.
¿Qué ventajas ofrece una comunidad energética a nivel local? ¿Por qué animarías a la gente a implicarse?
Si no se convencen por razones medioambientales, que se convenzan por razones económicas. Al final, este tipo de iniciativas lo que permite es, fundamentalmente, reducir costes energéticos, evidentemente, pero además, si uno lo realiza de manera colectiva, todavía los beneficios son mayores. Una instalación que a nivel particular te pueda costar del orden de 1.600 euros el kilovatio pico, si lo realizas de manera colectiva, los precios se reducen muchísimo. De este tipo de proyectos hay una serie de elementos de la instalación, el inversor, los cableados, toda la tramitación, proyectos y demás, que realizados de manera conjunta hay economías de escala, y si a nivel individual hablábamos de 1.600 euros por kilovatio, pico instalado, a nivel colectivo, podemos estar hablando en función de cuánta gente agrupe y de la potencia que sea de 700 o 1.000 euros por kilovatio pico, en función de la instalación.






