Entrar durante estos días a la administración Hortensia Valero 'Lotería Minerín', en Andorra, implica chocarse con un ajetreo de gente, reparto de números y validaciones de última hora. Las chicas que atienden la ventanilla trabajan a destajo y se despiden de todo aquel que entra con un '¡a ver si toca!'. Y es que todo está prácticamente listo para este próximo domingo 22 de diciembre, cuando se celebrará el ansiado y tradicional Sorteo de la Lotería de Navidad. «Estos días esto siempre es un sin parar», reconoce una de ellas. Pero lo cierto es que los preparativos previos también ocurren en la oficina interior de la administración, aquel lugar donde la vista del público no suele llegar y que contiene en sus paredes todos los números premiados que se han otorgado desde que el negocio se puso en marcha en 1969. Su responsable José Antonio Legua, a quien uno suele encontrar en esta misma área, no tarda en señalar cuál de ellos es su favorito: el 88.088, Gordo de la Navidad que cayó en Andorra el 22 de diciembre de 2023.
«Es el sueño de cualquier lotero…Y con ese número se me encogió el corazón», recuerda. «Mi abuelo siempre me decía que el 08 tocaba sí o sí, y que siempre se lo llevaban los valencianos. '¡Esto está amañado!', me repetía cada año», cuenta Legua entre risas. «Cuando vi que estábamos dando un Gordo acabado en esa terminación no podía creerlo. Mi abuelo, que ya no estaba entre nosotros, fue en la primera persona en la que pensé».
Lo cierto que esta reacción no es de extrañar, porque esta administración andorrana -situada en el top 5 de las que más venden en Aragón e incluso entre el top 100 de toda España- tiene mucho que ver con el legado que nos dejan nuestros abuelos, empezando por el propio nombre del negocio. La abuela de José Antonio, Hortensia Valero, con 97 años actuales, fue quien en su día comenzó con el local al que ahora miles de personas de Andorra y alrededores acuden para comprar un décimo de Navidad. «La administración era la cocina de mi abuela. Desde entonces hemos ido progresando hasta convertirla en lo que es a día de hoy. Entre medio nos ha pasado de todo, hasta un incendio. Y el próximo año seguirán creciendo porque vamos a reformarla», cuenta Legua.
En esos inicios este era un negocio muy familiar. La gente no jugaba tanto a la lotería como lo hace ahora, ni tampoco se contaba con un acceso para comprar a través de internet como el actual. Estas herramientas se han ido ganando con el tiempo, en gran parte gracias a figuras como la de Legua, que apostó por tomar las riendas del negocio con tan solo 17 años para que este no cerrara sus puertas. «Todos los implicados nos esforzamos al máximo para que la administración tenga el renombre actual. Vendemos cientos de miles de décimos de Navidad cada año, y eso es algo que personas como mi abuela-que apenas sabía leer cuando empezó-jamás se llegaba a imaginar. Lo hablamos mucho a día de hoy».
Aunque siguen recibiendo a gran cantidad de gente en las ventanillas, el 'punto fuerte' de 'Lotería Minerín' es a día de hoy su página web. Gracias a ella venden en todo Teruel, donde calculan que llegan con más de un décimo por habitante, así como resto de Aragón; aunque también alrededor de toda España. Cada año les solicitan números, por ejemplo, desde sitios como Sevilla, y todo ello les ha obligado a tener que innovar para seguir atrayendo a cada vez más clientes. Una de sus apuestas con más éxito son sus cajas sorpresa, a través de las cuales envían décimos aleatorios a quien así lo solicita.
El resto del año el nivel de trabajo se reduce, por lo que deben aprovechar los meses fuertes durante la campaña navideña. Piden los números de lotería en febrero y estos les llegan en julio, cuando empiezan a vender hasta los días antes del sorteo. El de Navidad sigue siendo por el que más apuesta la población. De hecho, las ventas que la administración registra para él triplican a las del Sorteo del Niño, del cual Legua es «fiel defensor». «Me gusta más. Creo que es más dinámico», confiesa.
Aun así, tanto él como el resto de trabajadores esperan cada año con ganas ese mágico 22 de diciembre. La noche de antes dejan todo preparado en la administración, incluyendo botellas de champán que siempre esperan descorchar con al menos uno de los grandes premios. Al día siguiente, cuando los niños de San Ildefonso comienzan a cantar números y premios, solo queda esperar, siempre con cierto nerviosismo. Tal es la situación que el propio Legua prefiere ni ver ni escuchar el sorteo. «De pequeño siempre lo escuchaba en la radio, en familia. Era como escuchar una misa. Pero me pongo con mi música, y cuando hay algún premio es la prensa la que me avisa», cuenta.
Cuando se publiquen estas líneas, la administración entera se encontrará ultimando detalles. A falta del recuento final, este 2024 estiman el mayor incremento en ventas que han tenido nunca, con un 15-20% más que el año anterior. Los números que más les han solicitado varían: el 11.423, el 26.119 o el 12.011, el número de Minerín, logo creado desde cero y cada vez reconocido por más personas. Legua y su familia, en cambio, siempre apuestan por el 12.839, número que llevan jugando sin falta desde 1969. Aunque el mejor premio para él, como dice el refrán, es poder compartirlo y, concretamente, hacerlo llegar a otros. «Pocos trabajos nos dan la satisfacción de la gente. Para mí es una suerte que este sea el mío. Ojalá podamos repetir un Gordo».







