José Cabrera es psiquiatra forense y divulgador. Colabora en programas de Cuatro como ‘Horizonte’ o ‘Cuarto milenio’ analizando casos de actualidad. En su intervención en el VII Curso de Periodismo de Alcañiz, participará en la mesa redonda 'Crímenes y mentes: los límites del relato'.
¿Es complicado hablar de la salud mental?
Es complicado porque para la gente es un estigma, si dices que vas al psicólogo o al psiquiatra pensarán que estás loco o mal de la cabeza. Mientras que si dices que vas al dentista, nadie pone ningún problema y eso es lo complicado de la salud mental. Hay que normalizar que la salud mental es un bien preciado que tenemos que proteger a toda costa.
Sigue siendo un tema tabú entonces
Sigue siendo un tema tabú por el miedo ancestral que tenemos a que el otro piense que tú no estás bien de la cabeza. «Eres raro, tienes una mirada extraña, a saber en qué piensas»… Ese tipo de frases son las que más daño han hecho a esto de la salud mental.
Podríamos decir que hasta está de moda y está muy bien decir que vas al psicólogo, pero no en el caso del psiquiatra
Entre psiquiatra y psicólogo hay muchas diferencias, pero en general la gente de la calle piensa que el psiquiatra es un señor que te dice abre la boca y te mete una pastilla, y eso ya implica que tienes un trastorno mental grave. Mientras que el psicólogo es algo así como una especie de coach, de consejero, y eso es como más suave. El psiquiatra está peor visto en la medida que dice a gente «si vas al psiquiatra la cosa es gorda», si vas al psicólogo es que quiere conocerte mejor a ti mismo y eso es absolutamente tremendo.
No es así ¿no? En el psiquiatra se trabaja médicamente
La psiquiatría ya es psicoterapia, terapias de grupos, individuales, formas de aprender a vivir, formas de manejar tus habilidades, formas de manejar tus sentimientos y luego a veces es necesario una pastilla, pero ¿para qué? Cuando tienes un insomnio o una ansiedad que no puedes gobernar, por ejemplo.
Los medicamentos son para ayudar a recuperarse
Para ayudar a recuperarse muchas veces también en colaboración psiquiatra con psicólogo. El binomio ideal es psiquiatra y psicólogo. Cada uno tiene su parcela y su área de competencias.
Eres psiquiatra forense, ¿qué significa eso?
Significa que me toca la función de explicar a los jueces cómo es la conducta de una persona que ha cometido un delito. Por ejemplo, una persona que ha matado a otra, pues yo, que soy psiquiatra forense, voy a la cárcel a hablar con esa persona para tratar de decir al juez qué es lo que movió a este individuo a acabar con la vida de otra persona. O una agresión sexual, la custodia de unos hijos en un divorcio, la actitud laboral…
Estamos hablando de casos que muchas veces se vuelven mediáticos por la magnitud de los hechos. ¿Debemos los periodistas criminalizar a estas personas por haber hecho esos actos?
Esa es la cuestión. El Código Penal no juzga a personas, juzga conductas. Es decir, una persona que comete un delito, aunque es una persona lo que se juzga es su conducta. Porque esa conducta a lo mejor está obligada por sentimientos, follones, recriminaciones, frustraciones, un sentimiento de complejo o de inferioridad, algo que justifica esa conducta delictiva. Y esto es absolutamente fundamental para entenderlo dentro de lo que son los tribunales de justicia.
Estarás en la ponencia llamada 'Crímenes y mentes, los límites del relato'
Yo lo que voy a tratar de explicar en mi ponencia, que es una charla, una reflexión, un diálogo con la gente que hay allí, voy a tratar de explicar que detrás de toda conducta, incluso la más execrable, hay una motivación, hay algo, y si no hay algo, entonces es un delincuente.
¿Cómo debemos cubrir este tipo de escenarios los periodistas?
El periodista debe ser descriptivo, debe describir el escenario, las personas, la dinámica social, lo que rodea al evento. No explicar, porque la explicación la debe hacer el técnico, el psicólogo o el terapeuta. Lamentablemente, muchos periodistas, no muchos, pero sí algunos, entran en la interpretación. El periodista no debe interpretar.
Ayer fue el día mundial para la prevención del suicidio
Lo del suicidio es un drama nacional y mundial. En España se suicidan más de 4.000 personas, de las cuales 3.000 son hombres y 1.000 son mujeres. Dentro de esas edades, cada vez hay más gente joven. ¿Por qué cada vez hay más gente joven que se quita la vida? Porque la gente joven, en la época que estamos viviendo, están generando una cosa que es la intolerancia a la frustración. No aceptan el no, aceptan el sacrificio. Entre cualquier evento traumático prefieren quitarse la vida, y esto afortunadamente, no es muy frecuente, pero ocurre. Los adolescentes hoy se suicidan más que hacen 30 años.
Tal vez las pantallas han tenido algo que ver, el nuevo ritmo de vida en el que todo pasa tan rápido
Esa sobrecarga de información. Estamos viviendo un mundo telemático, un mundo de Internet, un mundo de pantallas. La gente ya no dialoga, se ha perdido la humanidad. Todo el mundo tiene el móvil, el que no lo tiene, es un desgraciado. Eso sí está deshumanizando la conducta.









