El consejero de Sanidad del Gobierno de Aragón defiende un modelo basado en planificación, refuerzo de profesionales y gestión sostenida frente a planes de choque. El nuevo hospital de Alcañiz y el refuerzo de personal posicionan al Bajo Aragón Histórico en el centro de la planificación sanitaria autonómica, con recursos de alta tecnología
2026 se presenta como un año clave para la sanidad, especialmente en el Bajo Aragón, con la puesta en marcha de una de las mayores infraestructuras sanitarias del Gobierno de Aragón en los últimos años. ¿Qué perspectiva tiene para ese horizonte inmediato?
La realidad es que es esperanzadora y yo soy optimista sobre cómo va a evolucionar la sanidad en la provincia de Teruel. Lo soy especialmente por dos medidas que pusimos en marcha desde el Departamento: el decreto de fidelización y el decreto de difícil cobertura. Son dos herramientas que atacan el principal problema que tenemos, que no es tanto la infraestructura como los recursos humanos. Desde el punto de vista presupuestario, no deberían verse afectadas dos infraestructuras tan importantes como los nuevos hospitales de Alcañiz y de Teruel. Para ambas ya tenemos definido el cronograma y la financiación, al menos reservada. Eso da tranquilidad. Cuando hablo de optimismo es porque el principal recurso del sistema sanitario no son solo los edificios, que son fundamentales, sino las personas. Y estoy convencido de que estas dos medidas van a dar muy buen resultado. De hecho, el 50% de todo lo conseguido con estas políticas ha ido a la provincia de Teruel. De los 76 profesionales que fidelizamos con el primer decreto, 15 se incorporaron al Hospital y dos a los centros de salud de Alcañiz y Cantavieja. Y de las 46 plazas ofertadas con el decreto de difícil cobertura, 10 son para el Hospital. El pasado mes la Mesa Sectorial de Sanidad aprobó la oferta de otras 139 plazas de difícil cobertura de las que 23 más son para Alcañiz. Esto es una muy buena noticia. Además, vamos a seguir sacando plazas: ahora las especialidades de cuatro años y, a comienzos de año, atención primaria. La provincia va a seguir teniendo dificultades en recursos humanos, especialmente por las jubilaciones que vienen.
En el Hospital de Alcañiz están funcionando los contratos mixtos y de estabilización de plazas fijas como herramienta de fidelización. ¿Qué valoración hace de este modelo organizativo?
Es un contrato que demandan los propios profesionales. No es una invención del Departamento, aunque sí es un modelo organizativo que hemos desarrollado. A los médicos les gusta porque les permite no desvincularse de hospitales más grandes, donde hay mayor actividad investigadora y docente, y desarrollar el resto de su actividad asistencial en los periféricos. En la práctica, el modelo permite, por ejemplo, trabajar uno o dos días en Zaragoza y el resto en Alcañiz. De esta forma, no se pierde el contacto con la investigación o la docencia, y al mismo tiempo se refuerza la asistencia en hospitales como el de Alcañiz. Gracias a estos contratos, en el Hospital de Alcañiz hemos pasado de 104 a 112 profesionales con la transformación de 8 contratos programas en plazas estructurales. No todos han llegado exclusivamente por este modelo, pero sí es verdad que un porcentaje muy elevado está vinculado a estos contratos. Además, muchos profesionales nos piden que sus contratos actuales se adapten a este formato mixto. Desde principios de 2025 se han incorporado 23 nuevos facultativos, 15 de ellos con fidelización. En Atención Primaria, a 31 de octubre de 2022, había 344 profesionales de todas las categorías en el sector de Alcañiz y a 31 de octubre de 2025 hay 364, 20 más.
Es un problema estructural histórico. ¿Por qué cree que este tipo de medidas no se han puesto en marcha antes?
Creo que ha habido dejación de funciones por parte de la Administración anterior. En 2017 ya se acordó con los sindicatos una serie de medidas que podían haber ayudado a acercar profesionales a los hospitales periféricos. No eran exactamente iguales a las que hemos puesto nosotros en marcha, pero sí eran diferentes y útiles. No se adoptó ni una sola. Estamos hablando de un acuerdo de 2017 que no se aplicó durante cinco años. No fue hasta 2023, coincidiendo con un contexto electoral, cuando se retomaron estas demandas y se convocó una huelga que se resolvió con los acuerdos de febrero de ese año. Esos acuerdos incluían medidas de gran impacto organizativo, como el límite de 35 pacientes en atención primaria y la jornada máxima de 35 horas que desde el 1 de enero ya está aplicada al 100%. Si esas medidas se hubieran ido aplicando progresivamente en los años anteriores, no habríamos generado el déficit de horas y de profesionales que tenemos ahora. La falta de planificación nos ha llevado a esta situación. Las medidas que hemos puesto en marcha han sido bien acogidas por muchos profesionales, aunque no por todos los sectores. Algunos no creían que fueran a dar resultados. Nosotros somos optimistas porque haber conseguido 76 profesionales que antes no teníamos es una buena noticia. Haber cubierto el 100 % de las plazas de difícil cobertura también lo es.
Aragón ha vivido varias huelgas sanitarias, la última relacionada con el Estatuto Marco de los médicos. ¿Cómo valora este contexto?
Cuando no hay planificación y los sindicatos dejan pasar el tiempo, aparecen estos conflictos en momentos que consideran de oportunidad política. A eso se suma que el Ministerio de Sanidad, en todos los asuntos que ha tocado, ha generado incendios que no ha apagado, y esos incendios los sufrimos las comunidades autónomas. El Estatuto Marco no contó con las comunidades, que somos quienes tenemos que ponerlo en marcha. No tenía viabilidad técnica, ni jurídica, ni financiación. No escuchó a los profesionales y ha acabado enfrentando a categorías entre sí. Esto nos preocupa especialmente porque veníamos de una dinámica positiva. Habíamos mejorado la lista de espera quirúrgica y la demora media. Hemos tenido prácticamente nueve días de inactividad quirúrgica, sumados a las vacaciones navideñas, y empezar enero con huelgas indefinidas va a dañar al sistema sanitario. No es una visión catastrofista, es realista. El sistema sanitario se resiente cuando cualquiera de sus profesionales deja de poder trabajar con normalidad. No hablamos solo de médicos, sino de técnicos de cuidados auxiliares de enfermería, personal de limpieza, celadores, técnicos de laboratorio o técnicos de rayos. Todos son indispensables.

El Estatuto Marco no tiene viabilidad. El mayor recorte en sanidad lo está realizando el Gobierno central
Ha hablado en varias ocasiones de financiación autonómica. ¿Dónde está el principal problema para Aragón?
Aragón tiene un déficit de financiación autonómica reconocido por sus características intrínsecas: envejecimiento y dispersión. Eso está reconocido y se está incorporando progresivamente a los modelos de reparto. El problema es que, al mismo tiempo, el presupuesto del Ministerio de Sanidad se ha reducido a la mitad, de 3.000 millones a 1.700. El mayor recorte en sanidad lo está haciendo el Gobierno central. A la hora de repartir fondos, no solo estamos infrafinanciados, sino que los fondos que esperábamos para apoyar nuevas estrategias se han reducido de forma notable. El Ministerio reduce el presupuesto, aumenta la cartera de servicios y pone estrategias encima de la mesa sin financiación. Para vigilancia del cáncer se aportan céntimos por ciudadano, lo mismo que para mejorar el diagnóstico o la salud mental. Es claramente insuficiente.
En atención primaria y medio rural, uno de los debates recurrentes es la reorganización del sistema y la posibilidad de agrupar consultas, e incluso hacerlo a demanda.
Lo primero es que la población rural entienda que el sistema sanitario tiene que ser equitativo. En las ciudades se pide cita para acudir al médico y en el medio rural también debe hacerse. Eso no significa cerrar consultorios, sino poder organizar los recursos que tenemos. No tiene sentido desplazar un equipo sanitario cuando no existe demanda asistencial. Es una pérdida de tiempo y de recursos que podrían destinarse a otros municipios con mayor necesidad. Si hay demanda, el equipo debe acudir. Si no la hay, ese recurso puede utilizarse mejor en otro lugar. Estamos apostando por dotación tecnológica, telemedicina, monitorización de pacientes crónicos y nuevos modelos organizativos. La sanidad ha cambiado y va a seguir cambiando, no solo por el déficit de profesionales, sino también por la incorporación de la tecnología y de la inteligencia artificial.

El cincuenta por ciento de todo lo conseguido con las políticas de fidelización ha ido a la provincia de Teruel
¿Qué papel juegan enfermería y farmacia?
Nos apoyamos cada vez más en enfermería y farmacia comunitaria. No podemos permitir que caiga la farmacia rural, porque para muchos ciudadanos es el primer y único contacto sanitario. Hay que avanzar en la indicación enfermera y en la renovación de tratamientos crónicos desde farmacia cuando el paciente está estable, siempre con control sanitario. Existen otros modelos sanitarios donde se comparten competencias en prescripción y farmacología, y funcionan bien. Aquí debemos avanzar en esa coordinación, sin generar conflictos artificiales entre profesiones.
Uno de los asuntos que más preocupa en Alcañiz es el futuro del antiguo hospital. ¿Hay alguna decisión tomada?
A día de hoy no hay ninguna decisión firme. El objetivo del Departamento es la salud y la sanidad. Con el nuevo hospital, no necesitamos el edificio antiguo para asistencia sanitaria, pero es una infraestructura ubicada en el centro de la ciudad que podría albergar otros usos. Eso debe trabajarse de forma transversal con la administración local y autonómica y teniendo en cuenta a la Tesorería de la Seguridad Social, que es la propietaria. La rehabilitación de edificios antiguos suele ser más costosa que construir nuevos, y eso también hay que valorarlo.
En el plano político, la relación con el Ministerio parece cada vez más tensa. ¿Están rotos los puentes?
Los puentes están cada vez más deteriorados porque no vemos receptividad. El discurso es que la sanidad es prioritaria, pero se reduce el presupuesto a la mitad. No se cuenta con las comunidades y luego se trasladan mensajes que no son reales. Los puentes están cada vez más deteriorados porque no vemos receptividad. El discurso es que la sanidad es prioritaria, pero se reduce el presupuesto a la mitad. No se cuenta con las comunidades y luego se trasladan mensajes que no son reales.
En el ámbito presupuestario, ha señalado que sanidad crecería un 9 % si se hubieran aprobado las cuentas. ¿Cuáles serían las prioridades?
La primera prioridad son los recursos humanos. Las nuevas infraestructuras requieren más profesionales. El nuevo Hospital de Alcañiz contará con UCI, lo que implica la necesidad de intensivistas y de una plantilla más amplia. También vamos a seguir recuperando recortes en la carrera profesional, reconocerla a profesionales interinos y seguir invirtiendo en tecnología, porque hay equipos que llevan más de diez años sin renovación. La infraestructura es otro eje clave: poner al 100% los nuevos hospitales, avanzar en centros de salud y rehabilitar otros que lo necesitan.

No necesitamos el hospital viejo de Alcañiz para dar asistencia, pero sí hay que pensar qué otros usos puede tener
Respecto a la colaboración público-privada, que siempre ha existido siempre como apoyo estructural. ¿Qué cambios van a implementar?
Defendemos un modelo flexible. No se trata de paquetes cerrados que luego no pueden ser absorbidos por la sanidad privada, sino de adaptar la colaboración a las necesidades reales del sistema público en cada momento. La experiencia de estos dos años ha sido positiva. Los estándares de calidad se han mantenido y no ha habido quejas por parte de los usuarios. El consejero de Sanidad lo es de todo el sistema, público y privado, y la atención debe ser igual de segura y de calidad en ambos ámbitos.
Suponiendo que las medidas aplicadas estos dos años se mantuvieran, ¿qué horizonte plantea?
Cuando llegué me propuse cuatro objetivos sensatos: mejorar el transporte sanitario urgente, recuperar retribuciones profesionales, bajar las listas de espera quirúrgica y planificar el sistema con criterios realistas. El compromiso de DGA es que el Hospital de Alcañiz tenga UVI móvil las 24 horas en cuanto dispongamos de profesionales. Hemos conseguido avances importantes y, si seguimos con este modelo, podríamos situarnos entre las cinco comunidades con mejores datos de listas de espera en España.








Que sinverguenza con un hospital sin operar al 100% y sin sanitarios suficientes para cubrir el bajo aragon histórico como se merece
Que poca verguenza afirmar semejante mentira tengo 76 años con las rodillas hechas polvo sobretodo una llevo dos años en lista de espera para la primera visita del traumatologo y he llamado y me dicen que por lo menos seis meses mas no me los quita nadie despues me haran alguna prueba otros dos años y si deciden operarme a lalista de espera otrostantos asi que con un poco de suerte para vosotros igual revajais la lista de espera por que me habre muerto antes ,mi nombre por si lee el articulo y los comentarios el delegado que el seguro no tiene estos problemas con su salud .JESUS JULIAN ERRANSANZ EL TELEFONO LO TIENEN ELLOS ,HOSPITAL DE ALCAÑIZ que supongo que es de Aragon
Los técnicos en emergencias sanitarias estamos aún en huelga los q pertenecen al 061 ambulancias Tenorio , cobran un 18% menos q los del programado, todo gracias a la gestión del señor consejero. La empresa cobra una subida salarial pero no lo refleja en las nóminas, el director de ambulancias Tenorio y el señor consejero amigos de toda la vida, a pagar los trabajadores aragoneses y el dinero se va para Sevilla, sede de Ambulancias Tenorio, gracias señor Bancalero por preocuparse por la precariedad de los trabajadores, salarios de 1130 Euros, cuando en servicios están en juego la vida de los pacientes, una vergüenza y no lo quiere arreglar