El medio rural pone muchos más obstáculos que las ciudades a las personas con discapacidad.
La accesibilidad y la empleabilidad son dos de las líneas principales en las que actúa
la asociación Asadicc.
¿Cuáles son los retos para 2024 en torno a la discapacidad?
Seguir aumentando en materia de derechos, que es algo muy fundamental que reivindicamos desde Asadicc, y también el poder ampliar la cartera de servicios que venimos ofreciendo desde la entidad. Es un 2024 que estamos trabajando y preparando con muchísima ilusión y que afrontamos con mucha esperanza. Por ejemplo, el proyecto Rumbo de asistencia personal, impulsado desde Cocemfe Aragón, continuará este año en Caspe y estamos emplazados con el resto de Ayuntamientos de la comarca para ver si le podemos dar continuidad en otras localidades también.
¿Estamos avanzando en materia de accesibilidad en el medio rural?
Sí que estamos avanzando pero no a la velocidad de las grandes ciudades. La verdad es que cuanto más pequeño es el municipio, más cuesta. Puede que sea porque no hay tantas personas con discapacidad física que requieran adaptaciones pero, al final, la accesibilidad es un asunto que tarde o temprano nos va a afectar a todos. La mayoría vamos a acabar siendo mayores y todos necesitaremos de un rebaje, un ascensor, cualquier adaptación para que nuestro entorno y edificios sean accesibles.
¿Cómo se puede impulsar la accesibilidad?
Sobre todo, reivindicando, concienciando y hablando con las administraciones que son quienes tienen las competencias para poder realizar obras de accesibilidad en edificios y vías públicas. Otro aspecto importante es la modificación de la ley de propiedad horizontal, como se reivindica desde Cocemfe, para que en los edificios o comunidades de propietarios una persona con discapacidad tenga derecho a un ascensor o a una rampa sin tener que pasar por el requisito de que la mayoría de la comunidad esté a favor.
Otro asunto de gran relevancia es la inserción laboral, ¿cómo estamos en este punto?
A través de Cocemfe tenemos una agencia de colocación en Caspe con una amplia bolsa de personas usuarias. En el medio rural cuesta un poco más la inserción laboral ya que en Zaragoza, por ejemplo, sales a un polígono y en una manzana has visitado muchas más empresas de las que se puede visitar aquí (en Caspe) en un año.
¿De qué cifras hablaríamos en 2023?
En total, se han conseguido entre 70-75 personas insertadas en el pasado año. Estamos satisfechos con la incorporación de personas en el mundo laboral pero no nos tenemos que conformar, siempre queremos más.
¿Cuántas personas están en la bolsa de empleo?
Tenemos una bolsa muy amplia y diversa en la que hay unas 500 personas que demandantes de empleo. No siempre es fácil, es complicado según qué perfiles pero nosotros trabajamos para intentar que todas esas personas consigan un trabajo. Porque el trabajo realiza, te da una autonomía económica, social, y eso es muy importante.
¿Cómo podemos mejorar esa empleabilidad?
Habría que abogar por que las administraciones públicas se conciencien. Ahora se habla de que se va a aumentar el ratio de porcentaje por el que las empresas tengan que contratar a personas con discapacidad. Cuando nos reunimos y hablamos con empresas intentamos explicar que si una persona con discapacidad puede desempeñar el trabajo, para la empresa también es ventajoso porque obtiene beneficios como descuentos en la cotización de la seguridad social. Es importante concienciar de que las personas con discapacidad también tienen que trabajar.
¿Cuáles son las medidas más urgentes que se deben tomar?
En campaña electoral recibimos la visita de la entonces ministra de Educación Pilar Alegría y le transmitimos que es urgente que todas las personas de la comarca que cursan sus estudios en el colegio Gloria Fuertes puedan disponer, al finalizar sus estudios, de un centro de empleo adaptado a los estudios que allí han cursado. En este sentido, también estamos en conversaciones con Comarca del Bajo Aragón-Caspe para ver de qué forma se puede dar cabida al centro especial de empleo.
Es tu primer año como presidente de Asadicc tras coger el testigo a Miguel Tena, ¿qué balance realizas?
En lo personal, muy positivo y satisfactorio. Miguel hizo un trabajo espectacular y yo he recogido el guante de algo que ya estaba construido y me lo ha puesto muy fácil. En cuanto a la entidad, vamos a ir peldaño a peldaño intentando incrementar servicios sin poner en peligro lo que ya hay construido hasta ahora, que es muchísimo. Tenemos proyectos muy interesantes como el del centro especial de empleo, la continuidad de Rumbo y estamos estudiando la posibilidad de crear una asesoría jurídica para personas con discapacidad que muchas veces no conocen sus derechos.







