La Venta d'Aubert asume la presidencia de la IGP después de siete años. ¿Cómo fue?
Javier Azuara, de la bodega Dominio Maestrazgo, que era el anterior presidente, fue el que nos nómino a nosotros para darle relevo y estamos encantados.
¿Qué expectativas tienen?
El trabajo que se realiza en las asociaciones es aparte del que cada uno realiza en la bodega. En la Venta d’Aubert nos coge en un momento con muchas ganas y con cambios. Nos apetecía poder liderar esta nueva etapa en la IGP
¿Cuáles son los objetivos que se plantean?
Una de las cuestiones principales es retomar la creación de la Denominación de Origen con cambio de nombre del Bajo Aragón al Matarraña.
¿Por qué ese cambio de nombre?
Hay que remarcar que, aunque, se llame Matarraña no nos quedaríamos solo con los municipios de la Comarca del Matarraña, sino con los pueblos del área de afluencia el río Matarraña, es decir desde Beceite hasta Fayón. Creemos que esta zona geográfica si que tiene unas características y tradición vitivinícola que nos unen. Un ejemplo, es la Terra Alta, una comarca vecina que lo ha hecho súper bien en términos de la D.O y de cómo presentarse al mundo. Desde aquí, vemos que con la D.O podríamos terminar de darle un empujón a una zona que los nos merecemos. Sería un reconocimiento al trabajo bien hecho.
¿Se ha dada ya algún paso en este proceso recientemente?
Ya ha habido un primer acercamiento con numerosas bodegas de la zona y vemos que hay consenso, ganas y motivación por sacar esto adelante. Ya se comenzó en 2018 cuando Azuara estaba de presidente, pero es un proceso que va lento y con la llegada de la pandemia se quedó todo parado. Ahora ha habido este relanzamiento para tratar de impulsar esta nueva etapa.
¿Qué supondría ese cambio?
En la actualidad, tenemos la Indicación Geográfica Protegida del Bajo Aragón y que se quiere es pasar al siguiente nivel que consistiría en la creación de la Denominación de Origen, que implicarían unos criterios de calidad estrictos, un mayor reconocimiento internacional y un acercamiento a otro tipo organismos. Al final, un reconocimiento al trabajo bien hecho desde las bodegas y viticultores de la zona.
¿Qué os trasladan las bodegas?
Por ahora, hemos tenido una primera reunión entre 14 bodegas de la zona en la que ha habido una unanimidad. Se ha ido hablando con aquellas que no han podido asistir por agenda y la idea es que sí porque todos queremos lo mismo.
¿Qué balance realizan desde la IGP de la campaña vínicola?
La vendimia de 2024 ha sido la más complicada de los últimos 25 años. Estuvo marcada por los dos años de la sequía y con muy poca cantidad de uva. En septiembre hubo muchas lluvias y se pudo salvar. La calidad de la uva era muy buena y va a dar lugar a vinos muy singulares. No obstante, la mayoría de las bodegas redujeron su cosecha en un 50% – 70%. Es un año duro, pero cuando estás a merced del clima siempre sabes que existen años mejores que otras.
¿Los precios se van a mantener?
En general, el vino es un producto que no tienen prácticamente flexibilidad en precio. Por mucho que se produzca menos, realmente es muy complicado subir el precio. Es uno de los retos a los que nos enfrentamos las bodegas porque tenemos que saber jugar muy bien año año a año con lo que ofrecemos, manteniendo la calidad y el precio y que los clientes siempre puedan encontrar lo que desean.
La situación de la sequía se ha revertido. ¿Qué expectativas hay para la próxima campaña?
De cara este 2025 creo que todo el mundo está súper contento. Gracias a la precipitaciones de final de 2024 y marzo, que ha sido de los más lluviosos que se recuerdan. Ha sido una lluvia muy buena, lenta, que absorbe la tierra y que alimenta esas raíces de los viñedos.








Un Bajo Aragón poco dinámico comparado con el Matarraña y un Alcañiz que no es capaz de avanzar ya no solo mentalmente, anclado en el pasado sino en iniciativa de gente joven y emprendedores. Enhorabuena