El proyecto JV20 Forest, la única empresa de magnitud que se ha implantado en los últimos años en Andorra tras el fin de la Térmica, ya cuenta con un equipo de 45 trabajadores y tiene planes de incorporar entre 8 y 10 nuevos empleados antes de finalizar el mes y espera poder alcanzar el centenar antes de que finalice 2025.
Esta incorporación responde a la implementación de un turno adicional, lo que permitirá a la planta mejorar su capacidad operativa y satisfacer la creciente demanda de sus productos. La iniciativa, con el catalán Sebastián Barajas a la cabeza, nació en 2023 y se dedica a la fabricación de materiales para la construcción a partir de madera estructural, y en un corto plazo ya ha experimentado una notable expansión.
El respaldo del Instituto de Transición Justa (ITJ) ha sido clave para el avance de JV20 Forest. La subvención de tres millones de euros ha sido esencial para que el proyecto continúe su desarrollo tal y como se puso de manifiesto ayer en una visita de la directora del ITJ, Judith Carreras. En palabras del gerente, la inversión total en esta primera fase del proyecto ha alcanzado los 30 millones de euros, de los cuales el ITJ ha contribuido con una parte «significativa».
La actividad de esta empresa basa en la madera siguiendo un ciclo completo, desde la explotación forestal y el serrado de la madera hasta su secado y posterior transformación en paneles y vigas para la construcción de edificios. Además, estos materiales empleados son responsable con el medio ambiente, ya que la madera empleada proviene de la zona. La empresa ya está operando con dos turnos en el aserradero, que fue la unidad productiva que comenzó a operar primero y están con el primer turno de lo que es la fabricación de los paneles. «La idea es poner en marcha un segundo turno de fabricación de paneles, y ya estamos analizando inversiones para ampliar tanto el aserradero como los secaderos, lo que nos permitirá aumentar nuestra capacidad productiva y seguir creciendo», explicó Barajas.
A corto plazo, JV20 Forest tiene previsto seguir extendiendo sus instalaciones. La empresa también proyecta continuar con la ampliación de su planta, que se encuentra en la zona más grande de las tres previstas en el proyecto. «Cuando saturamos esta planta, tenemos planes para aumentar con distintas ampliaciones, siempre dependiendo del mercado y de las necesidades que surjan», asegura el director general.
Becas del proyecto Catalina
Tras la visita a la fábrica de JV20Forest, se realizó un acto institucional para cerrar el punto de información itinerante del proyecto de hidrógeno verde Catalina. Este evento sirvió como escenario para anunciar nuevas medidas de impacto social impulsadas por la propia iniciativa, que, sin embargo, no dio nuevos detalles sobre los avances en su implantación.
Sí lo hizo en marzo, cuando reiteró que la generación de 500MW de hidrógeno verde en Andorra es la iniciativa más grande que se está planificando en estos momentos en España y a nivel socioeconómico prevé crear en torno a 3.000 empleos en la fase de construcción y 800 cualificados durante la de operación y mantenimiento, que se prolongará durante al menos 30 años. El fondo de inversiones danés Copenhagen Infraestructures Partners (CIP) junto con Enagás invertirán un total de 2.200 millones y prevén comenzar a lo largo de 2026 los primeros trabajos con la construcción de los parques de renovables en los que se desplegarán 1,4 millones de placas y 132 molinos en 15 municipios turolenses.

El director del Proyecto Catalina, José Gómez Arroyo, detalló ayer la puesta en marcha de un ambicioso programa de becas ya anunciado el pasado mes de marzo que beneficiará a estudiantes de diversas disciplinas. En total, se convocarán 23 becas, dotadas con entre 4.000 y 3.500 euros anuales durante dos años. Esta iniciativa, impulsada junto al Gobierno de Aragón y la Universidad de Zaragoza, tiene en cuenta varios criterios, como la nota media, el nivel de inglés y, de manera especial, la vinculación de los solicitantes con los municipios donde se desarrollará el proyecto. En este sentido, se otorgarán puntos extra a aquellos que estén empadronados en los municipios del proyecto, así como sus padres o abuelos.
Las becas de 4.000 euros (333€ al mes) se distribuyen de la siguiente forma: dos para estudiantes de 3º curso (prorrogables a 4º) en distintos grados de ingeniería y arquitectura; otras dos para grados en ciencias sociales y jurídicas; y tres becas de dos años para másteres universitarios en prevención de riesgos laborales, ingeniería industrial, ingeniería química o energías renovables y eficiencia energética.
Además, el proyecto también colabora con la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón para ofrecer 15 becas a estudiantes de Formación Profesional. Se convocarán 9 becas para grados superiores, también dotadas con 4.000 euros anuales, y otras 6 para grados medios, que recibirán 3.500 euros al año. Esta convocatoria se realizará del próximo 16 al 30 de junio a través de la sede electrónica de la Universidad de Zaragoza y se regirá por requisitos académicos y socioeconómicos, priorizando a aquellos estudiantes que provengan de los municipios donde se implantará el proyecto.
Gómez Arroyo subrayó que el objetivo de esta iniciativa es facilitar el retorno de los jóvenes al territorio, permitiéndoles acceder a trabajos cualificados en la zona. «Queremos facilitar que la gente que quiera volver al territorio pueda hacerlo y tenga un trabajo como los que podemos ofrecer aquí», ha destacado. Este programa es solo uno de los primeros pasos del Proyecto Catalina, que continúa desarrollando medidas socioeconómicas para promover el desarrollo y la retención de talento en la región.

El evento reunió ayer a expertos del sector energético y académico para debatir sobre la transición energética y la integración territorial. Entre los participantes estuvieron presentes Judith Carrera, directora del Instituto de Transición Justa; Luis Mallada, director general de Planificación, Centros y Formación Profesional del Gobierno de Aragón; Jorge Rosell, subdirector de Empresas y Movilidad de la Universidad de Zaragoza; Zoilo Ríos, vicepresidente de CLENAR; y Roberto Miguel, presidente de la Asociación de Empresarios de Andorra.
Esta mesa de diálogo abordó los beneficios de la transición energética y el desarrollo de las energías renovables en la región, destacando la reducción del 50% de las emisiones en el sistema eléctrico durante los últimos siete años gracias a la apuesta por las energías limpias. Otro de los puntos clave fue la creación de empleo local impulsada por iniciativas como los parques solares y eólicos, que no solo generan puestos de trabajo en la construcción, sino también en la operación y mantenimiento de las instalaciones. Además, se subrayó la necesidad de adaptar la formación profesional a las demandas del sector de las energías renovables, con nuevos programas educativos y becas que faciliten la capacitación de los futuros trabajadores.
NOTICIAS RELACIONADAS










matáis a la gallina de los huevos de oro y ahora vais con migajas!!!!