¿Dónde está y cómo era la necrópolis ibérica? ¿Quién era el extraño personaje que recibía culto en un edículo ‘in antis’ que había en el centro de la ciudad y que despertaba gran interés en toda la población? ¿Cómo era la ciudad ibérica anterior a la ocupación actual y su antecesora de la Edad del Hierro? Todavía queda mucho por conocer de la historia de la antigua ciudad del Cabezo de Alcalá de Azaila, uno de los yacimientos íbero-romanos más importantes de la Península Ibérica.
Este sábado se han explicado los «secretos» que quedan por investigar y averiguar en la XIX Jornada Íbera Sedeisken de Azaila de la mano del arqueólogo y museólogo Miguel Beltrán Llopis, figura clave en el estudio del considerado como uno de los yacimientos más importantes de la Península Ibérica junto a su padre, el reconocido Antonio Beltrán. El también historiador ha ofrecido una charla en la que ha abordado no solo los avances científicos logrados en las últimas décadas, sino sobre todo las múltiples incógnitas que siguen abiertas en este enclave fundamental del valle medio del Ebro entre una gran expectación. La conferencia ha llenado este sábado por la mañana el Almacén del Trigo y muchos de los asistentes se han tenido que quedar de pie debido a la alta asistencia. Al finalizar se le ha realizado un merecido homenaje.
Beltrán, vinculado a Azaila prácticamente desde su infancia por su padre y autor de una tesis doctoral sobre el yacimiento en 1976, ha reconocido que, a pesar del largo recorrido investigador, todavía quedan muchas preguntas sin respuesta. «El progreso de la investigación científica es lento, y se van averiguando muchos detalles que antes se ignoraban», ha afirmado.
Entre ellos, destaca la desconocida localización de la necrópolis ibérica, un elemento esencial para comprender cómo se enfocaba la muerte de la comunidad que habitó el Cabezo. «Sabemos dónde vivían, pero no sabemos dónde tenían las casas de sus muertos», ha subrayado. Otro de los enigmas que ha planteado Beltrán es la identidad de un personaje misterioso que recibía culto en un edículo ‘in antis’ en el centro de la ciudad. Se conoce que tuvo una gran relevancia dentro de la comunidad pero su naturaleza siguen sin conocerse.
A estas incógnitas se suma la falta de información las ocupaciones situadas debajo de la actual, la ciudad ibérica anterior a la actualmente visible y los niveles profundos correspondientes a la época céltica, que aún permanecen ocultos bajo la superficie.
Para todo ello, Beltrán ha lamentado la falta de los diarios completos de excavación de Juan Cabré, figura clave en la conservación del yacimiento, ya que complica la reconstrucción de ciertas fases históricas y arqueológicas. No obstante, el arqueólogo ha reivindicado la necesidad de seguir investigando y dando a conocer lo que ya se ha investigado. «Se debe divulgar este patrimonio para que Azaila se siga sintiendo orgullosa de su patrimonio como lo viene demostrando con estas celebraciones del mundo ibérico, que ya se han convertido en un hito consolidado en la comarca», ha destacado.
La charla ha sido una de las actividades más esperadas de la jornada, que durante todo el sábado ha devuelto a Azaila a su glorioso pasado íbero. Durante toda la jornada se han programado visitas guiadas al yacimiento y se ha abierto el Centro de Interpretación. La plaza Aragón se ha llenado de puestos de artesanía y alimentación, muchos de ellos con demostraciones de esparto, cañas o cerámica, entre otros. También se ha podido ver en dos pases una recreación del grupo Saguntum Civitas.
















