Con la llegada del verano y con la entrada en el último fin de semana de junio, los vecinos de Puigmoreno esperaban ansiadamente lo que se venía: las fiestas patronales. Minutos antes de las doce del mediodía del viernes, se pudieron ver a los primeros peñistas acudiendo a la Plaza de España para el famoso chupinazo que daría inicio a esta festividad. Algunos llegaron por su propio pie y otros llegaron conduciendo vehículos monoplazas, pero eso sí, todos ataviados con sus camisetas y petos de colores, adecuados para la ocasión. Niños y mayores se reunieron en la plaza inmersos en un ambiente protagonizado por las persecuciones de los cabezudos y los estallidos de los petardos, que dejaban un aroma a pólvora que mostraba lo que ya era una realidad: el inicio de las fiestas.
Después del lanzamiento de los tres cohetes inaugurales, Puigmoreno realizó por primera vez el pregón "in situ", que a diferencia de años anteriores iba a tener lugar en la plaza y no en las calles aledañas. Estas fiestas contaron con la novedad de un homenaje a los colonos (los primeros vecinos que se mudaron a la pedanía) que quedan en activo en el pueblo, aunque solo pudieron asistir cuatro de esos ocho porque la mitad se encuentran viviendo en residencias. Sentados en sillas de plástico bajo un par de sombrillas, Esteban, Alicia, Jesús y Pascuala fueron el centro de atención de todos aquellos peñistas que, ubicados en las sombras de los árboles para resguardarse del sol, contemplaban el pregón. "No había mejor manera de dar comienzo a estas fiestas que nombrando pregoneros a nuestros mayores, que son un ejemplo de toda una vida", comentaba Francisco Vaquero Martínez, miembro de la comisión, antes de que la plaza estallase en aplausos.
Después de este emotivo homenaje, los miembros de la comisión de fiestas lanzaron globos gigantes desde el balcón del ayuntamiento para que los más pequeños disfrutaran a lo grande. El calor infernal propio de una mañana de verano impidió que los peñistas se moviesen por las calles en el tradicional recorrido, y en su lugar se preparó un picoteo con jamón y bebidas para refrescar el ambiente. Los grupos de peñistas disfrutaron bebiendo en la plaza de España. En la peña 'El Pepinazo' son 49 personas, y no va a faltar ninguno de ellos a estas fiestas que, "difícilmente pueden superar a las del año pasado".
Este primer día de fiestas continuará por la tarde con un torneo de guiñote en varios de los bares del pueblo y una ginkana para que niños y mayores puedan divertirse. La noche se cerrará con una orquesta y una discomóvil en el centro de la plaza. Además, los titiriteros de Binéfar no faltarán a estas fiestas de Puigmoreno que acabarán el domingo con una traca final y fuegos artificiales.
Diferentes instantes del chupinazo de fiestas celebrado este viernes en Puigmoreno./ Saúl Valero-Camila Ortiz.















