El valenciano Luis Royo Villalba aprovechó el confinamiento del covid para indagar en la historia de su familia paterna, a la que siempre les habían llamado «los navajeros de Villarluengo». Una investigación que fue cogiendo entidad durante dos años y que se ha terminado convirtiendo en un libro editado por el Centro de Estudios del Maestrazgo Turolense (CEMAT).
‘Los últimos navajeros de Villarluengo. Apuntes de cuchillería aragonesa’ es un magnífico tratado sobre la importancia de la navaja, sus tipos y su uso, los cuchilleros que existieron en Aragón, la regulación de su trabajo,… para acabar centrándose en su familia. Los Royo fueron los últimos cuchilleros de Villarluengo y de toda la provincia de Teruel. Estuvieron casi 150 años fabricando y vendiendo este utensilio. Al menos cuatro generaciones de sus antepasados vivieron de la fabricación de navajas en el Maestrazgo. En 1790 en Villarluengo había cuatro herrería y dos fraguas; y el primer navajero está documentado en 1840.
El autor explica cómo era el local de la cuchillería, las herramientas de las que disponía, qué tipos de cuchillos forjaban y para qué usos, donde se vendían, etc. También ofrece numerosas noticias curiosas relacionadas con las navajas y cuchillos a lo largo de la historia a través de fuentes orales, de los archivos de Alcañiz y Teruel y del CEMAT.
Royo ha ido tirando para atrás en su genealogía hasta descubrir que todos sus antepasados han sido navajeros desde 1840. Fue lo que le «encendió la chispa» para indagar más y en internet encontró a coleccionistas y amantes de los objetos antiguos que publicaban fotografías de navajas con el cuño Royo e investigaban sobre su origen sin obtener resultado. «Esa unión de lo que yo conocía de mi familia y lo que me explicaban los expertos fue lo que me llevó a indagar más», explica.
Averiguó que es descendiente de los últimos fabricantes de cuchillos de Villarluengo con un taller que se mantuvo activo hasta 1963. «No he encontrado en toda la documentación que he investigado a otra familia que se haya dedicado en exclusiva a las navajas», apunta Luis, quien recuerda haber ayudado a su abuelo en la fragua durante sus veranos en Villarluengo. Ese taller se encontraba junto a la Iglesia pero hace seis o siete años desapareció cuando salió a la venta y se convirtió en vivienda.
Las navajas de Villarluengo se vendían en el Maestrazgo pero también fuera de la comarca. El bisabuelo de Luis cogía un macho y se iba hasta la feria de Cedrillas, la más importante del sector; y las navajas también llegaban hasta Andorra y Alcañiz. «Son las elaboraciones más recientes las que conservan el cuño Royo y antiguamente se evitó asociar con el cuño del fabricante con elementos de gran tamaño, llegaron a tener un metro, para no tener problemas», precisa el valenciano.
El libro también ha permitido demostrar que su familia fue la precursora o tuvo bastante influencia en la elaboración de los «cuchillos de zapatico», muy típicos del Maestrazgo turolense.
El libro ya está disponible en librerías y en la web de la editorial Prames, donde puede adquirirse a un
precio de 15 euros. El CEMAT organizará una presentación en Villarluengo el próximo verano.







