La localidad de Lledó lleva diez días, desde el sábado 30 de diciembre, con problemas en el suministro de agua de boca. La situación, recurrente ya en el municipio, en esta ocasión se debe a que no entra correctamente el agua al pozo del río por el colmatado de los conductos u otras causas, impidiendo captar todo el agua para poder llenar el depósito. «Las infraestructuras tienen 70 años, todo se va resquebrajando y al final porque baja el nivel del río o su colmatación volvemos a no tener agua», subraya María Teresa Crivillé, alcaldesa de Lledó.
Por ello, la Diputación de Teruel está suministrando al municipio. El sábado se llevaron 48.000 litros, y la pasada semana otros 36.000, gracias al servicio provincial de bomberos de la institución. Ello ha permitido que en ningún momento los vecinos tuvieran carencia de agua. Además de esta solución «urgente», desde el Ayuntamiento buscan una respuesta a largo plazo. Con ello, demandan ayuda para analizar la situación. «Pedimos que vengan técnicos para ver cuál es el problema y actuar con ello, pero ha coincidido con días festivos y aún no ha venido nadie», explica la edil.
Malestar por una problemática «frecuente»
Desde la localidad no ocultan su malestar por una situación que se repite de manera frecuente a lo largo del año. «Cuando no es por sequía es la turbidez del agua o que no entra como en esta ocasión, hacemos todo lo posible desde el ayuntamiento, pero es difícil», remarca Crivillé.
Todo ello a pesar de que el Ayuntamiento construyó una balsa lateral con capacidad para 11 millones de litros. El consistorio adquirió con fondos propios una parcela y logró un FITE para su construcción. Sin embargo, quedó pendiente un último paso para conectar la balsa a la red de abastecimiento.
Demanda histórica de balsas
Cabe recordar que en sus más de 75 kilómetros, el río Algars no cuenta con ninguna infraestructura de regulación. Su aportación anual cuenta con varias decenas de hectómetros cúbicos. Sin embargo, su extrema irregularidad hace que el caudal pase de contar con valores muy elevados durante algunos días del año a estar totalmente seco en muchos tramos durante época estival.
Por ello, Lledó, al igual que Cretas, Arens de Lledó, Arnes, Horta de Sant Joan, Maella, Fabara, Nonaspe y Batea continúan demandando la construcción de balsas laterales en la cuenca del Matarraña. Diferentes ejecutivos acumulan décadas de abandono de estos proyectos pese a ser el resultado de un proceso participativo único en el mundo.
Ante esta situación, los ayuntamientos de Lledó y Cretas se vieron obligados a tomar la iniciativa y construir sendas balsas para asegurarse el agua de boca. «Comer y beber es prioritario, no podemos olvidar unas necesidades básicas. No podemos tener una balsa llena y un pozo nuevo y estar en esta situación», concluye la alcaldesa de Lledó.








