La Diputación de Teruel realizó a lo largo de esta semana una primera inspección en los diferentes puntos de Ráfales que el pasado fin de semana se vieron afectados por la gran tormenta que descargó hasta 100 litros de agua en tan solo media hora. Las reparaciones que dependen de la institución tendrán un coste de 3.000 euros y serán costeadas a través de recursos ya previstos en el plan ordinario de conservación de caminos.
Rafa Samper, vicepresidente segundo de la Diputación de Teruel y responsable del área de Infraestructuras, visitó el miércoles parte de las zonas afectadas en el término municipal, y adelantó que calculan estar trabajando en los tramos más perjudicados en «unos diez días». «Con un par de jornadas de trabajo preveemos que esté solucionado», afirmó.
La Dana destrozó y cortó caminos, tiró muros y anegó garajes de Ráfales. No obstante, y una vez realizadas estas valoraciones, los daños «no revisten mayor gravedad». «Hemos hecho una visita y recorrido las zonas más dañadas en todoterreno y la verdad es que podemos considerar que, por suerte, no ha habido daños graves», indicó tras la inspección y añadió que «ha habido alguna barranquera, y alguna zona que se han llevado las tierras, pero afortunadamente ningún problema más serio».
Samper detalló que «ahora ya se puede transitar, y no hay ningún camino cortado, tan solo las típicas zonas que se lleva el agua y deja los arrastres o las zanjas de haber corrido el agua». «Vamos a aprovechar el plan ordinario que tenemos todos los años de arreglos de caminos en todos los municipios de la provincia de Teruel», explicó, subrayando que la intervención se hará de forma planificada dentro de la rotación habitual por las localidades.

Afecciones en el Molí de L’Hereu
Unas de las secuelas más importantes de la tormenta son las que se están dando en el Molí de l’Hereu. Su gerente, Carol Marengo, explicó que la piscina ha quedado siniestro total, igual que otros elementos clave de las instalaciones. El establecimiento cuenta con una reserva este fin de semana para once huéspedes, cuya asistencia aún está en el aire: «No sabemos si querrán acudir, al no disponer de comedor ni piscina», lamentó Marengo, muy afectada.
La lluvia también cayó con fuerza en las localidades próximas, con cerca de 70 litros en Monroyo o La Portellada. En este último municipio se inundó el bar al entrar el agua por el techo y las paredes; y la carretera debido a la suciedad en las cunetas. En el término municipal monrogino, las principales afecciones fueron en caminos.









