Con 21 años recién cumplidos en agosto, Lucía Claver se alzó el primer fin de semana de las Fiestas del Pilar de Zaragoza con el Premio Extraordinario de Canto Femenino en el Certamen Oficial de Jota Aragonesa, un concurso que este año ha celebrado su edición 139. La tarde del 12 de octubre actuó en el escenario de la plaza del Pilar junto al resto de ganadores, y este año hay una nutrida representación bajoaragonesa. Claver lleva el nombre de Teruel, el Bajo Aragón con orgullo, y también el de su pueblo, Samper de Calanda, que comparte con Castelnou, cuna de su padre el también cantador de jotas Isidro Claver. Ambos disfrutan de cantar la jota juntos, y el sábado 18 volverán a hacerlo en Castelnou porque la localidad ha convocado una ronda jotera para toda persona que quiera acercarse a participar y disfrutar de una de las señas de identidad del folclore aragonés en el ambiente de calle.
Pasados unos días, ¿cómo estás?
Ya estoy más aterrizada y más tranquila porque el domingo y el lunes sí fue un bombardeo de mensajes y llamadas de felicitación. Estoy más tranquila pero la emoción ahí sigue.
En fiestas de los pueblos fallas pocas veces, aunque sea entre semana sueles estar en misas baturras, rondas...
Lo bueno de estos días de fiesta es que hay actividad porque el concurso fue el domingo 5 y yo ya tenía ganas de volver a cantar, que el miércoles nos tocaba estar Cretas. Siempre tengo esa emoción y ahora más. En verano también hay mucho movimiento y en invierno baja pero si alguna vez toca cantar entre semana me intento organizar para salir un poco antes de clase, llevarme la maleta y comer un bocadillo en el coche. Siempre intento estar porque me gusta.
Has probado las dos cosas: las rondas y el callejeo y lo que implica un escenario en una final de canto.
Las rondas me gustan mucho porque es la jota de calle para que esté todo el mundo, estás entre amigos, con gente conocida. Acaba cantando todo el mundo y te lo pasas bien entre todos y sin las tensiones como las del domingo o de un festival. En las rondas está la esencia de la jota.
¿Las recomiendas? Mucha gente sabe cantar pero no se atreve.
Animo a todo el mundo. En pueblos más pequeños se van perdiendo, pero hay otros que siguen fuertes. Andorra o Albalate tienen mucha tradición de rondas y jota, en septiembre estuve y había un ambientazo de fiesta y jota que nos lo pasamos genial. Siempre hay quien dice que no canta en público pero se suele animar todo el mundo.
¿Qué preparación hay detrás de ganar un Premio Extraordinario?
Canto desde los 4 años, he ido ganando premios y desde pequeña voy a clases prácticamente todas las semanas un día. Hay que cantar seis jotas, cuando en otros concursos son menos. Son tres obligadas para aprender de partitura y la mañana del certamen sacan otra de un sobre que cantamos todas, además de tres rondaderas. Hay mucho ensayo y trabajo mental para no estar muy nerviosa y estar animada para darlo todo. Con mi profesora Sonia Platero elegimos un repertorio que me gustaba y podía defender bien. Lo principal es tener un buen día y rodearte de quien te quiere.
Con un nivel tan alto, supongo que son detalles los que marcan la diferencia. ¿Esperabas ganar?
La verdad es que no, pero es eso, detalles. Hubo mucho nivel en todo y entra la técnica, la voz, tu forma de cantar y el gusto de cada cual porque cada una canta de una forma y dice la jota a su manera.
Exacto, porque la jota es la misma pero suena diferente...
Cada una interpreta como le sale de dentro o como puede y sabe, y eso es lo que creo que llega, tu estilo.
Has tenido al maestro en casa con tu padre Isidro Claver. ¿Te lo inculcó de forma obligada o salió de ti?
Obligarme, no. De hecho, me dice que cuando estaba dejando un poco de ir a los sitios, llegué yo y otra vez vuelve a ir por ahí (ríe). Desde pequeña lo he visto cantar y he escuchado jota porque a mis padres les ha gustado mucho a los dos. Cuando dije que quería aprender a cantar empecé a ir con Sonia Platero y con mi padre en casa. A Sonia la he seguido por donde ha dado clase: empecé con ella en Albalate, estuve bastantes años yendo a Pedrola, luego a Andorra, a Alcañiz y ahora en Zaragoza, donde estoy yo también estudiando la carrera de Magisterio. La he seguido a todas partes.
¿Y ahora qué dice Isidro Claver?
El domingo… ¡Bueno, nos pegamos una llorera que para qué…! Está muy contento, emocionado… Está que no cabe en sí.
No es para menos, soléis cantar los dos juntos, así que, orgullo total. Ya os conocen en los pueblos.
Yo prefiero ir juntos porque me siento más arropada y sé que él también disfruta. Yo estoy encantada. Sobre todo nos conocen por el Bajo Aragón por donde mi padre ha ido a rondas y festivales. Yo he ido desde pequeña y me han visto crecer. Está todo el mundo súper contento.
Samperina con raíces en Castelnou: ¿se lleva con orgullo el nombre del Bajo Aragón?
Y tanto que sí, y más porque estamos poquitos de Teruel y nos tenemos que hacer notar. Me siento bien cantando letras alusivas a la tierra, me da fuerza. Este año hemos dejado huella varios de Teruel en el certamen.
No es habitual ganar el Premio Extraordinario con 21 años. ¿Ahora, qué vas a hacer?
No sé si soy la más joven que lo ha ganado pero sí estoy entre las que más. Todo el mundo me preguntaba por lo que iba a hacer ahora y yo les decía que más vale tener el premio ya (ríe). Era un objetivo que tenía a largo plazo, pero ha llegado pronto. Voy a seguir aprendiendo, yendo a clase, disfrutando y haciendo disfrutar.
¿Qué tiene la jota?
Nunca me ha costado ir a los sitios. Si alguna vez me fastidiaba no salir con mis amigas por un festival, en el escenario ya no me acordaba de eso. Nunca he tenido un momento de sentir que me canso de la jota, al revés, me gusta mucho.







