"Cuando le dijimos que cumplía 100 años se emocionó mucho, abrió los ojos con una alegría que lo expresó todo", recuerda Elisa Aguilar, nieta de la cumpleañera Ramona Lacasa quien sumó la tercera cifra el pasado 29 de marzo. Una de las preocupaciones de la familia era que Ramona disfrutara del día ya que "está un poquito senil pero fue consciente en todo momento de lo que estábamos celebrando y reconoció incluso a sus sobrinos que hacía mucho que no veía", afirma su nieta.
Debido a su enfermedad, la familia decidió organizar una celebración más pequeña para asegurar que Ramona disfrutara y estuviera tranquila. Aguilar explica que a Ramona "siempre le ha gustado estar rodeada de gente y este tipo de celebraciones pero, ahora mismo, con un gran volumen de gente se altera y le vienen muchos recuerdos que en las demencias seniles tampoco viene bien".
Por ello, los vecinos y amigos de la localidad se acercaron de forma progresiva los días previos para felicitar también a la centenaria y trasladarle su cariño. "Ella siempre ha sido muy muy muy de Maella y para la gente de Maella. Es una persona que la ha querido mucha gente, se ha relacionado mucho, ha trabajado en muchos sitios y eso ha hecho que se haya relacionado con una gran variedad de gente", recalca Aguilar.
El Ayuntamiento, por su parte, también estuvo presente el día de su cumpleaños para felicitarla y hacerle entrega de una placa honorífica y un ramo de flores, como es habitual en cada centenario que se celebra en la localidad.

Para Ramona, Maella siempre ha sido su sitio, su hogar. Debido a la Guerra Civil, la maellana tuvo que refugiarse en Molins de Rei (Barcelona) pero, en la posguerra, no dudó en volver a su pueblo natal donde rehízo su vida junto a su marido. "Tiene historias para parar un tren, cada vez que veníamos a Barcelona, donde yo vivo, siempre nos explicaba lo que le pasó en las mismas curvas de la carretera, la vuelta a Maella... Después de haber estado refugiada en Cataluña llevaba muy arraigado su pueblo", resalta Aguilar.















