Caspe ha disfrutado, por adelantado, de la magia de la Navidad con el décimo mercado navideño de artesanía, decoración y alimentación que se ha organizado este fin de semana, en la plaza España y calle Mayor. En esta edición, el Ayuntamiento ha apostado por ampliar el número de casetas, casi triplicando la cifra del año anterior con 20 stands. En sus mostradores se han podido encontrar artículos artesanales como decoración navideña, bisutería, cerámica o bolsos; así como productos de alimentación locales.
El mercadillo se inauguró el sábado por la mañana con una "gran afluencia", según valoraron los distintos artesanos participantes y el Consistorio. Varios artesanos también señalaron la importancia de organizar este tipo de eventos que dinamizan la localidad y promueven el consumo local. La alcaldesa, Ana Jarque, destacó el crecimiento que está experimentando esta cita: "No para de crecer, este año, hemos tenido que cerrar la inscripción de las casetas porque no teníamos más capacidad".
La cita más navideña de este fin de semana en el Bajo Aragón Histórico ha contado, además, con la participación de diversas asociaciones sin ánimo de lucro. Manos Unidas Caspe o Adouna Bou Neck son dos de las entidades que no han faltado desde la primera edición.
En el caso de Manos Unidas, su producto estrella son los dulces caseros y típicos caspolinos que elaboran las voluntarias. "Desaparecieron el primer día (las rosquillas), aunque el dulce que más cuesta sacar son los pasteles de Rodeta porque llevan muchísimo trabajo", explicó la voluntaria Cecilia Ferrer. Adouna Bou Neck apuesta por la decoración elaborada con madera con artículos como abetos o casetas. Su objetivo es recaudar dinero para seguir impulsando la educación en aldeas de Senegal.
Churros para entrar en calor
El frío ha sido otro de los acompañantes durante este fin de semana de mercadillo, por lo que la churrería La Aragonesa ha sido todo un reclamo para el público, además de una novedad, este año. Ubicada en el centro de la plaza, la fila para conseguir una docena de sus míticos churros ha sido constante. Además de disfrutarlos mientras paseaban por las casetas, los asistentes no han dudado en llevarse también una buena ración para casa, tal y como se podía escuchar en la propia fila de la churrería.
Otra de las novedades que se han impulsado ha sido la disposición de un espacio dedicado a los más pequeños, donde podían pintar distintos dibujos. De esta forma, se ha querido ofrecer actividades y espacios al público más familiar.
Puestos y público del mercadillo caspolino./ S.F.



















qué maravilla! cómo se nota el cambio!
Este año creo que la gestión del ayuntamiento ha dado un bajón considerable. No obstante hay que reconocer las cosas bien hechas, y creo que este mercadillo es un punto que se anota el consistorio. Me acerqué a Caspe a verlo y me ha gustado bastante. Ojalá lo sigan haciendo así o incluso ampliado!